Emilio Basavilbaso: “Las propias mujeres pedirán igualar la edad de jubilación con los hombres”

POLÍTICA Por
El director Ejecutivo de la ANSeS y su visión sobre un tema puntual en el contexto de los reclamos de igualdad de género.
EMILIO BASAVILBASO

- Este 8 de marzo se volvieron a expresar los reclamos de igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. ¿Cree que en algún momento se legislará que todas las personas se jubilen a la misma edad?

- Creo que la igualación en la edad jubilatoria la van a terminar pidiendo las propias mujeres, no va a ser una imposición. Hay algunas ideas y sectores solicitando esa igualdad, pero yo creo que eso va a ir creciendo como un reclamo directamente de las mujeres. La opcionalidad lo demuestra. Hoy las mujeres se pueden jubilar a partir de los 60 pero si quieren pueden estirar su vida laboral hasta los 65 y los varones hasta los 70. Y la realidad nos indica que la edad promedio a la que se jubilan las mujeres está entre los 63 y los 64. Por eso, me parece que el reclamo o la posibilidad de que se puedan jubilar a los 70 se dará naturalmente. Me parece legítimo pedir que obligaciones y derechos sean más parecidos a los de los hombres. Desde ya, me gustaría que tuvieran iguales derechos y obligaciones en todos los ámbitos.

- La expectativa de vida creció y la parte de la vida de las personas como jubilados se estira. ¿Eso obligará a cambios más profundos en el sistema previsional?

- Vivimos más porque tenemos mejor calidad de vida. La posibilidad que le dimos a los trabajadores de jubilarse, si quieren, a los 70 años, va en esa línea. Los trabajos son menos físico dependiente. Va a ser una opción natural que la gente elija trabajar más. Hoy tenemos jubilados de 66 o 67 años que quieren seguir trabajando porque les conviene y les hace bien

- ¿Cómo se imagina el sistema previsional después de la reforma que debería empezar a debatirse en 2020?

- No tenemos una reforma planteada. Acá estamos acostumbrados a la inmediatez y en un sistema previsional hay que ser gradualistas y cuidadosos con la intensidad de los cambios. Hoy hay siete millones de beneficiarios que cobran jubilaciones o pensiones. Para cambiar la base tiene que pasar el tiempo. Además, estamos conformes con los cambios logrados en la reforma de 2017, porque están avalados por el Congreso.

- Pero hay una comisión específica para estudiar el tema y un compromiso volcado en el acuerdo con el FMI.

- La verdad es que estamos conformes con los cambios que se hicieron hasta ahora. En concreto, las tres grandes reformas que hizo este Gobierno le dieron sustentabilidad al sistema. Esto es, la fórmula de ajuste de las jubilaciones, la pensión universal para el adulto mayor y la edad opcional, que les dio la posibilidad a los trabajadores hombres de jubilarse a los 70 años y a la mujer a los 65 años de edad. Esos tres factores ya nos están dando resultados.

- ¿No hay nada más para discutir?, hasta el senador Miguel Pichetto dice que es un tema prioritario para el próximo mandato presidencial.

- Siempre se pueden encarar modificaciones, tan solo por hablar de cuestiones demográficas. Pero es un tema de aproximaciones sucesivas. No creo en la gran reforma total que se aplique de un día para el otro. No funciona acá ni en el mundo. La realidad es que el sistema administra precios y cantidades. Con el cambio de fórmula de ajuste de las jubilaciones mejoramos la cuestión del precio. Es una fórmula transparente y nos puede anticipar los aumentos que vienen. Es un gran logro para el Gobierno y para los jubilados. Respecto a la cantidad estamos aplicando racionalidad, porque ahora hay un análisis socio económico de ingresos de las personas, y no es lo mismo si uno aportó o no aportó. El que aportó cobra más. Es una cuestión de justicia.

- El Gobierno insiste en que debe bajar el costo laboral y la presión fiscal. En ambos casos son medidas que impactarían sobre los ingresos de la ANSeS. ¿Cómo van a manejar eso?

- La realidad es que el sistema previsional puede financiarse con otros ingresos o impuestos. Tienen que estar los aportes y contribuciones y algo más. Estamos trabajando en que la mejor forma de hacer sustentable el sistema es que el empleo esté en blanco y registrado. Si conseguimos que el empleo no registrado se blanquee vamos a financiar el sistema y que el trabajador esté cubierto con todos sus derechos.

- Pero lo que se ve es que el trabajo en blanco no crece. Y que la baja de aportes no se traduce en más empleo registrado.

- La estrategia para aumentar el trabajo registrado es que no sea tan caro tenerlo en blanco. Por otra parte lo que tenemos que hacer es mostrar las ventajas de la seguridad social y pagar las jubilaciones que corresponden. La reparación histórica subió la jubilación promedio en unos 6.000 pesos. Eso el trabajador lo ve y piensa que vale la pena aportar. Hay que sostenerlo en el tiempo, porque así se gana en credibilidad. Días atrás di una charla en la UBA y pregunté quién pensaba que el dinero de los aportes iba a estar cuando se jubile. Nadie, me respondieron. Tenemos un problema de confianza y credibilidad. Si la gente ve que cobra lo que corresponde, va a confiar y va a procurar trabajar en blanco.

- Insisto. ¿Se pueden bajar impuestos sin afectar la sustentabilidad del sistema previsional?

- Sí. Obviamente, eso no sucede en un mal año económico. Pero hasta 2017 estaba ocurriendo. En la normalidad se regenera el círculo virtuoso del empleo formal. En recesión es difícil, pero no tiene que ver con bajar o no los aportes.

- ¿Considera que hay un desbalance en cuanto a la orientación del gasto social, a favor de los adultos y en perjuicio de los niños, que es justamente el segmento demográfico que más sufre las condiciones de pobreza e indigencia?

- La inflación pega más en los niños. En la medición del INDEC dice que cuatro de cada diez niños son pobres. Es una tasa muy superior a la de pobreza en los adultos mayores. El anuncio del adelanto de aumento de la Asignación universal por hijo que hizo el presidente Macri la semana pasada se aplica a los niños. Eso lo tenemos que tener presente en cada decisión que tomamos. Hay que priorizar a los niños, porque es una obviedad. Si conseguimos que los niños de hoy tengan la prestación alimentaria garantizada, serán mejores adultos.

- Pero igual sigue siendo difícil modificar las partidas presupuestarias, porque hay una cuestión de, podría decirse, derechos adquiridos. ¿Es así?

- Cualquier cambio en este sentido es atribución del Congreso. Prefiero no hablar de resignar prestaciones ya entregadas y otorgadas y sí hablar hacia adelante, corregir lo que se pueda. No creo en los péndulos. Un país serio tienen que tomar sus decisiones y no borrar con el codo lo que se escribe con la mano. Hay que ser coherentes porque sino la sociedad no confiará nunca más en el sistema.

- ¿Por qué suele decirse que el sistema previsional está técnicamente quebrado, concepto que se instaló sobre todo por la incorporación de millones de beneficiarios sin aportes?

- No es así. El sistema contributivo está en línea entre los que aportan y los que cobran. Es sustentable y no tiene déficit. Lo que sí es deficitario por la parte de los que se jubilaron sin aportes. En su momento el Estado decidió darles protección a los que habían quedado fuera de la AFJP, sobre todo las mujeres cuando se les terminó la etapa laboral activa. El problema fue que la ley no previó cómo se iban a pagar esos beneficios. Dio derechos pero no dijo cómo se pagaban. Lo que sucedió es que los trabajadores activos tuvieron que pagar con sus aportes esa jubilación. La ley de reparación histórica no toma ni un peso del fisco. Se financió con el blanqueo de capitales y ahora con las ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

- A la ANSeS siempre se le piden fondos para varios fines, más allá de los establecidos por ley. ¿Los créditos ANSeS son parte de esa caracterización?

- No. En absoluto. Nosotros pusimos la ANSeS para beneficiar a la gente y no para financiar la política. No pagamos fútbol, no damos créditos Procrear a tasas negativas, por ejemplo. Lo que buscamos es que la ANSeS quede saneado y preparado hacia el futuro. En 2015 recibimos un organismo con la mayor cantidad de juicios contra el Estado. Dimos confiabilidad pagando lo que hay que pagar. Bajo 43 por ciento la litigiosidad de los jubilados. Estamos apuntando a terminar todos los juicios. No nos olvidemos que la ANSeS pasó por todos los escenarios. Se había privatizado y re estatizado casi sin debate. La gente se perdió, no sabía qué iba a pasar con sus aportes. Hay que ser consistentes y perseverantes con la política pública.

- ¿Los créditos ANSeS son o no parte de las prestaciones a las que está obligado el organismo?

No estamos obligados, pero creemos que es necesario llevar alivio a los que peor la están pasando. La gente usa los créditos para mejorar la vivienda, por ejemplo. Ayudamos a que los beneficiarios de prestaciones o planes sociales puedan estar un poco mejor. Es virtuoso, porque además se los incluye financieramente. Cualquier persona necesita del crédito. Adelantar ingresos mediante créditos está bien, es plata que dinamiza la economía porque va directo al consumo.

- Estos créditos tuvieron su pico pocos meses antes de las elecciones de 2017. Están listos a relanzarlos. ¿Cómo van a ser?

Estamos trabajando para potenciar el programa. La realidad es que el anticipo de aumento de la AUH nos da la posibilidad de prestar más dinero. El adelanto de AUH permite prestar más porque se modifica la relación entre el ingreso del beneficiario y el monto que se le puede prestar. Aún no sabemos cuál va a ser el monto máximo a prestar, que hoy para un jubilado es de 80.000 pesos. Pero sí es cierto que queremos potencia estos créditos. No desfinanciamos a la ANSeS porque son tasas positivas, que igual son mucho más bajas que las que podrían conseguir los beneficiarios fuera del sistema financiero

- ¿La ANSeS sigue apelando las sentencias en contra?

No apelamos más ante la Corte Suprema, que demás ya definió los índices de ajuste. Ahora ningún demandante debe esperar nueve años para cobrar. La mayoría de los demandantes adhirió a la ley de reparación histórica y los que no adhirieron están cobrando los juicios, con un tope anual definido en el Presupuesto. En dos años cerramos más de un millón de juicios, la mayoría de jubilados que desistieron de la demanda.

- ¿Cuantos juicios hay?

Es un blanco móvil, porque se siguen iniciando, aunque a un ritmo mucho menor y el stock ya están bajando.

Una reunión con Rodríguez Larreta, el inicio de todo

Emilio Basavilbaso llegó a la fundación Pensar tocando timbre, al regreso de una maestría en España. Insistió hasta que después de ser recibido por Horacio Rodríguez Larreta, se incorporó a las filas de los equipos técnicos del PRO.

En el Gobierno porteño ocupó varios cargos desde el día uno de la gestión porteña de Macri hasta que en 2011 llegó al Instituto de la Vivienda. Desde hace 12 años acompaña como funcionario, primero en la Ciudad y luego en la Nación, al Presidente.

Llegó a coordinar los equipos de política social en la campaña de 2015 y tal vez por ese rol le dieron a la conducción de la ANSES, el organismo público que recibirá en 2019 más del 60% de las partidas presupuestarias.

Basavilbaso dice que conoce de primera mano lo que es la vocación de servicio e identifica un hecho familiar, por cierto dramático: la muerte de una hermana en un accidente, cuando él era muy chico. “Desde ese momento mi mamá se dedica a acompañar a padres que perdieron hijos desde la fundación Centro Santa María. Pero va más allá de ese acompañamiento, en mi casa, de chico, me acostumbré a almorzar o merendar con chicos de la calle que mi mamá traía a casa para que pudieran comer algo o bañarse. Aún hoy lo sigue haciendo”.

Estudió en la Universidad Di Tella -cuarta camada de licenciados en economía- y luego de algunas becas en el exterior y en la Argentina, trabajó en el área de marketing de Telefónica. Se dice fanático de los viajes al sur en vacaciones --“voy a Cumelén desde antes que Macri”-- y tiene como hobby formar parte de grupos folklóricos, aunque también se anima a cantar tango.

Padre de cuatro hijas, descubrió a la hora de la aparición de los novios que no resultó ser “un padre tan progresista como creía”. De su padre, que tenía ocho hermanos,  rescata el compromiso con el trabajo para sacar una familia adelante sin haber tenido la posibilidad de estudiar. Al final de una beca en España, le tocó dar el discurso de cierre. Allí afirmó, 2002, que quería dedicarse a la función pública. Sus compañeros de curso lo tomaron en broma. “Me decían si en realidad lo que quería era ir a currar al Estado”.

Al toque

Un proyecto: Recorrer toda la Argentina en bicicleta.  Un desafío: Generar trabajo para todos Un sueño: Que todos los niños tengan oportunidades. Un recuerdo: El nacimiento de mis cuatro hijas. Un líder: Mauricio Macri. Un prócer: El Cura José Gabriel Brochero, canonizado en 2016 por el Papa Francisco. Una comida: Milanesas con puré. Una bebida: El mate de yuyos. Un libro: “Médico de Cuerpos y Almas” de Taylor Caldwell. Una sociedad: La sueca. Una persona que admira: Mi madre y mi padre. Una película: En busca del destino.  Una serie: Vikingos.

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Gustavo Bazzan

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