¿ES POR AQUÍ?

EDITORIAL Por
¡Es por aquí! ¡es ahora! ¡todos juntos! ¡vamos argentinos!, arenga el presidente. Pero los hechos, tozudos, lo desmienten. Y la gente se pregunta hasta cuándo los demás y ellos mismos creerán en eso de que “lo peor ya pasó”
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Como es natural, los diarios y portales de internet de la Argentina le asignan diferentes ubicaciones, espacios y titulares a las noticias de cada día, según la ideología de sus conductores, y los intereses economicos y políticos que los guían.

Pero, a diferencia de otras épocas, hay menos discusión con respecto a la validez de los datos, sobre todo en lo que hace a la economía. Actualmente, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) conducido por Jorge Todesca, goza de credibilidad generalizada.

Claro que el gobierno no puede recusar los datos que provienen de su seno, ya que el INDEC es un organismo oficial, en tanto que a la oposición la información que brinda esa institución es suficientemente contundente como para dejar de lado cualquier especulación sobre una posible falta de veracidad.

Así, podemos todos basar nuestra percepción de la marcha de la economía en las mismas cifras, estén ellas expresadas en titulares con tipografías gigantes, en primera plana, o disimuladas en caracteres pequeños en las páginas interiores.

Y, donde quiera que estemos observando, nos encontramos con que la capacidad industrial utilizada en enero (último dato relevado) es de apenas 56,2%, una cifra tan baja que hay que retroceder hasta julio de 2002 para encontrar un valor similar.

La inflación de febrero todavía no se dio a conocer, pero hay coincidencia en que se ubicará alrededor del 4%, y se estima que la de marzo también será elevada, por la escalada del dólar, incrementos de precios mayoristas que todavía resta trasladar al consumidor, arrastres estadísticos, los combustibles y las tarifas.

El riesgo país es un número que no depende del INDEC, y proviene de una única fuente (JP Morgan), de modo que no puede discutirse; La marca hoy es de 741 puntos, en tanto al asumir el gobierno de Cambiemos, en 2015, registraba 480 puntos.

Las suspensiones en la industria se multiplican: IVECO, la imortante fábrica de camiones de Córdoba, acaba de suspender a 900 trabajadores, y la empresa operará solamente diez días en marzo; días atrás Renault tomó una medida similar, sumándose a otras fábricas. La industria automotriz está pasando unos de sus peores momentos: Clarín informaba hace una semana un 50% de caída de las ventas de vehículos en el primer bimestre del año, con 7000 trabajadores afectados. La fábrica de carrocerías Metalpar, que producía con la marca MarcoPolo, bajó definitivamente las cortinas de su planta, despidiendo a 600 trabajadores.

La empresa láctea Verónica, por su parte, pidió un plan preventivo de crisis: sus tres plantas trabajan al 40% de capacidad. Tiene 600 empleados que, desde hace varios meses, cobran su sueldo en cuotas.

Hay otros indicadores muy preocupantes, como el 66% de crecimiento en la cantidad de cheques rechazados, la difícil situación de quienes adquirieron viviendas y vehículos con créditos indexados cuyas cuotas ya no pueden afrontar.

GRAFICO HACIENDA


La tabla que publica el portal Invenómica nos presenta otros datos del desenvolvimiento de la economía que deberían disparar todas las alarmas. Pero el gobierno decidió hacer campaña sin mencionar nada de esto. El presidente aseguró en la inauguración de las sesiones del Congreso que “Estamos mejor que en el 2015” y que se crearon 700 mil puestos de trabajo durante su gestión. Esa creación neta de empleo fue discutida por los especialistas, tanto en su expresión nominal como en la calidad de esos presuntos nuevos puestos. Pero si consideramos tan solo que el crecimiento de la población es del 1% anual (por simplicidad, ya que hay estimaciones que apuntan al 1,20% y más) tenemos que en los cuatro años de gobierno de Macri se agregaron a la demanda laboral alrededor de un millón ochocientas mil personas. De modo que aún admitiendo ese incremento en la oferta el déficit sería de más de un millón de empleos.

En fin, todo indica, y cada vez con mayor contundencia, que del modo que vamos no habrá luz aol final del túnel, ni segundo semestre que valga. Se lo advierten al presidente los economistas que están a su izquierda y también los que se ubican a la derecha. Y, como representante de su propio espacio, hombre del palo, Melconian. Y más allá de los especialistas, un humilde obrero de la construcción se arrimó a Macri, y -con todo respeto- le dijo “No hable más del gobierno anterior: HAGA ALGO”. ¿Qué queda para agregar?

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