Pese a la recesión, mejor en el balance: así llegan las empresas estatales tras la era Macri

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Aerolíneas Argentinas y Austral, YPF y Correo Argentino, llegan a este cierre de período complicadas por la macroeconomía. Detalle de cada situación
EMPRESAS ESTATALES

Complicadas pero con aire para resistir un poco más. Pendientes de la caja pero sin llegar a la preocupación de alguna eventual bancarrota. De esa forma concluyen estos cuatro años de macrismo -y forman parte del inventario que recibe Alberto Fernández- la petrolera YPF y su controlada Metrogas, Aerolíneas Argentinas y Austral, y el Correo Argentino. 

Con sus diferentes matices, las estatales cierran este período marcadas por un escenario marcado a fuego por la recesión y una estructura de costos afectada por las sucesivas escapadas del dólar. En el caso de YPF e incluso Aerolíneas, en el último tiempo las compañías se vieron golpeadas por la fluctuación del crudo internacional y su incidencia lógica en el mercado de los combustibles.

El punto a favor corresponde a las cuentas de las estatales. Los flujos que se destinan se ubican muy por debajo de los años previos a 2015.

YPF: un ojo en el precio de la nafta y otro en los costos

La compañía arriba a esta instancia sorteando una merma fuerte en la demanda de naftas por efecto del parate del consumo y, en simultáneo, haciendo uso de recursos propios para sostener una comercialización a precios que no se condicen con los gastos de producción.

Desde la petrolera señalan que aunque la firma deberá enfrentar vencimientos de deuda en el corto plazo, el hecho de que los pagos deban hacerse en pesos suma algo de oxígeno de cara a un 2020 que se presume tan difícil en términos comerciales como el 2019.

El congelamiento de las naftas, comentaron a iProfesional fuentes cercanas a la petrolera, le sumó un dolor de cabeza extra a una empresa que desaceleró su ritmo de inversiones por efecto de la baja de ingresos.

"En un contexto macro muy difícil, YPF se vio obligada a bajar su caudal de inversiones, pero eso no implicó una pérdida de participación de mercado ni mucho menos. Los ingresos bajaron fuerte en dólares por la misma devaluación, dado que la empresa comercializa en pesos", indicaron.

"Hoy todo el mercado comercializa menos combustible por la recesión. También se vendió más barato el gas en dólares. En 2016 el millón de BTU cotizaba a 7,5 dólares. Hoy se comercializa a 2 dólares. Lo que atenúa el impacto es la posición de caja de YPF, que está en el orden de los 1.500 millones de dólares. Esto le da cierta holgura para afrontar pagos de deuda en un contexto de nulo acceso al mercado de capitales", añadieron.

Desde la compañía reconocen que el valor de las naftas está al menos un 17 por ciento por debajo del costo de producción. Y que la decisión del macrismo de establecer un congelamiento de precios le originó a YPF una pérdida mensual del orden de los u$s100 millones.

Más allá de este aspecto potente, en torno a la firma señalaron que la producción de petróleo se mantuvo estable con una mejora incluso en aquellos pozos que venían en declive. 

"Se logró bajar el costo por pozo, hace unos años se ubicaba en los 30 dólares por barril y ahora en el orden de los 8 dólares. Pero la imposición del cepo desarticuló la posibilidad de sumar nuevos socios en el corto plazo. Cualquier inversor ahora piensa las cosas dos o tres veces antes de apostar por una empresa en la Argentina", comentaron a iProfesional voces cercanas a la firma.

Además, entre los expendedores señalan que el congelamiento se implementó sin ningún tipo de consulta a la petrolera participada por el Estado.

"La foto actual de YPF muestra a una empresa con una caja sólida y con un nivel de endeudamiento manejable. La firma tiene proyectos como para salir adelante en cuanto haya un cambio y se establezca una mejora en la economía de la Argentina. Eso implicaría retomar las inversiones fuertes", concluyeron las fuentes consultadas.

Metrogas, un poquito mejor

YPF mantiene una participación mayoritaria dentro de Metrogas por lo que cualquier abordaje de la situación de la petrolera obliga, también, a reparar en el funcionamiento de la mayor distribuidora de gas de la Argentina.

La compañía en cuestión presentó a principios de agosto sus números correspondientes al primer semestre del año y en el detalle dejó a la vista que sus ventas ascendieron casi 17% respecto de los guarismos del mismo período pero de 2018.

"Este incremento se origina principalmente por las mayores ventas de MetroEnergía a los clientes residenciales y a los clientes industriales y comerciales", informó la empresa en un comunicado.

En el mismo texto destacó una suba superior al 51% en la ganancia bruta pero no sin destacar que los costos de la operación también subieron –casi 10 por ciento– en comparación con la primera mitad del año pasado.

Pero los buenos resultados financieros contrastan con la incertidumbre sobre el futuro inmediato: en el plan económico de Alberto Fernández, las tarifas volverán a jugar un rol clave como ancla de los precios. Y dependiendo de qué tan profundo sea el nuevo retraso tarifario, eso podría comprometer nuevamente los números de la compañía.

Correo, también con más aire

Por el lado del Correo Argentino, la empresa expone en sus últimos números una caída drástica en sus niveles de pérdidas. Si bien aún se encuentra bastante lejos de alcanzar un déficit cero, su estado de situación tomó otro matiz.

Así, y tras alcanzar un pico en su rojo cercano a los $7.000 millones en 2017, la estatal llega a este tramo de 2019 con un acumulado para este año del orden de los $800 millones. 

La empresa había dado muestras de mejoría en 2018, con un resultado negativo mucho menos abultado que en el período anterior.

En lo que hace a la facturación, Correo Argentino evidencia una desaceleración por envíos postales mientras que registra un crecimiento en los ingresos producto del traslado de paquetes. De 2015 a esta parte, lo percibido por este servicio trepó de $1.043 millones a los actuales $4.415 millones.

Fuentes cercanas a Correo Argentino expusieron, como detalle de estos 4 años, que en dicho lapso la firma recortó $6.000 millones en concepto de gastos de transporte, personal y otros aspectos.

La empresa también achicó su desembolso en vigilancia, mantenimiento y limpieza a través de una política sostenida en lo que hace a renegociación de contratos.

Aerolíneas y Austral

Aerolínas y Austral cierran con la deuda del pretendido "subsidio cero" al que tanto se hizo referencia en la primera etapa del macrismo al frente del Ejecutivo nacional. Pero con números de subsidios entregados muy por debajo de los indicadores alcanzados en tiempos del kirchnerismo.

Así, fuentes de la estatal anticiparon a iProfesional que los desembolsos oficiales concluirán 2019 con un acumulado cercano a los u$s300 millones, varios millones por encima del año pasado –u$s200 millones– pero por debajo de los u$s900 millones inyectados en 2012.

La suba de este año, indicaron los voceros, respondió en gran medida a una serie de vencimientos y compromisos que Aerolíneas Argentinas tuvo que cubrir de forma impostergable.

"Más de 80 millones de dólares fueron destinados al pago de deuda por la compra de los Embraer de la flota de Austral. Y otros u$s70 millones tuvieron como destino el pago de mantenimiento de motores, se indicó.

Ese gasto por cubrir, sumado al incremento en los costos generado por la devaluación y el incremento de los combustibles por efecto de esa misma variable y la oscilación del crudo internacional, acentuó la demanda de subsidios según reconocen dentro de la misma estatal.

"No se pudo cumplir con la premisa de subsidio cero fijada para este año. El combustible tuvo un doble impacto porque subió el petróleo en sí y se dio la devaluación. Y a nivel caja se sintió también, porque esos costos son en moneda extranjera y los precios en pesos nunca siguieron el ritmo de la inflación", expusieron las fuentes.

"Por otro lado, la recaudación en dólares a través de los vuelos internacionales también se resintió, ya que cayó la demanda y, como contrapartida, se incrementó la cantidad de oferentes. Eso hizo que los precios bajaran mucho, con lo que eso significa en términos de facturación. El registro histórico de un vuelo Buenos Aires-Miami siempre estuvo en el orden de los 1.000, 1.200 dólares. Hoy muchas empresas lo comercializan a 600 dólares", agregaron.

Muy cerca de la estatal reconocen que el ingreso de las "low cost" y el recrudecimiento de la competencia derivaron en una baja de la participación de mercado ostentada por el binomio Aerolíneas Argentinas-Austral.

"Se bajó del 70 por ciento al actual 63%. Pero con la particularidad de que subió 40 por ciento el caudal de pasajeros. El mercado argentino creció 60% en cuatro años y Aerolíneas captó dos tercios de ese incremento. También en este período se sumaron 14 rutas más respecto de la oferta de 2015. Son números positivos", dijeron los voceros.

La estatal llega al cierre de este período del macrismo con 12.400 empleados, el mismo número con el que Cambiemos asumió el control de la firma en 2015. "Hacia adelante, lo que viene es retomar el diálogo con los gremios para ganar competitividad y, después, encarar la renovación de la flota de cabotaje e internacional. Pero la perspectiva para la empresa es positiva", concluyeron.

 

 

Con información de www.iprofesional.com sobre una nota de Patricio Eleisegui

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