Cristina Kirchner declara en el juicio por corrupción con la obra pública: “Se trata de perseguir a dirigentes políticos”

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Está acusada de ser jefa de una asociación ilícita en perjuicio del Estado. A último momento, presentó un nuevo recurso para que la audiencia sea transmitida en vivo, pero fue rechazado.
CRISTINA K

Acusada de liderar una asociación ilícita que perjudicó al Estado, la ex presidenta Cristina Kirchner declarará este lunes en la causa en la que se investiga el redireccionamiento de la obra pública durante su mandato. Con el devenir de los hechos, el juicio se convirtió en histórico: por primera vez, una vicepresidenta electa es indagada por un caso de corrupción. 

Vestida con un saco blanco, la ex mandataria arribó a los tribunales de Retiro a las 9:35. Un rato antes, su abogado defensor, Carlos Beraldi, presentó un último recurso para que la audiencia sea transmitida en vivo a través del sitio del Poder Judicial. Sin embargo, fue rechazado por los magistrados del Tribunal Oral Federal 2, con el voto mayoritario del juez Jorge Gorini y Andrés Basso.

Con una carpeta en mano y ordenando sus papeles, Cristina se sentó a las 10:16 en el estrado. "Sí, voy a declarar", dijo en tono firme en el inicio de su alocución. Solicitó que le acerquen su botella de agua antes de iniciar y que después resolverá si accede a responder preguntas.

"Si alguien tenía la duda de la existencia del Lawfare, o no sabía de qué se trataba, la lectura que acaba de hacer el señor presidente de este tribunal donde se nos deniega transmitir en vivo y en directo esta audiencia, esto es una clase práctica del lawfare en la Argentina llevado a cabo por este Tribunal", fue lo primero que dijo en su indagatoria. Entonces amplió la idea: "Se trata de perseguir a dirigentes políticos".

Con tono firme, la vicepresidenta electa se quejó de la instrucción de la causa al afirmar que el embargo de 10.000 millones de pesos era "ridículo, inédito", y señaló: "Todo lo que hacía el juez Ercolini era anticipado por los medios".

"Todo este proceso es lawfare, se publicitan cosas que no ocurrieron para conformar una opinión pública para que los jueces no tengan más que condenar. No soy abogada penal, pero nunca en mi vida escuché un guión en lugar de una acusación fiscal", apuntó.

Visiblemente molesta, una y otra vez Cristina Kirchner le reclama a los integrantes del tribunal por la negativa para que la audiencia sea transmitida a través de las redes. 

"¿No les parece importante"? dijo Cristina mirando a los jueces, y reafirmó: "No les parece importante la acusación que dicen que fui jefa de una asociación ilícita, en serio no les parece importante para transmitir".

Luego de un cuarto intermedio de 5 minutos para resolver un inconveniente con el sistema de audio, la ex presidenta arremetió contra el Gobierno y criticó la relación con el Poder Judicial.

“Un escándalo, una vergüenza, presionando jueces y fiscales, con reuniones públicas que después se publicaban. Yo que estoy acusada de ser jefa de una asociación ilícita, es decir de ser jefa de una banda, me llama la atención que jueces tan sensibles no hayan acusado ello. El Gobierno que se va tenía una mesa judicial que decidía quién iba preso o quién no, o empresarios", apuntó.

Ya más abocada a la acusación en su contra en este expediente, en tono irónico dijo: "Hay multiplicidad de acusaciones. Soy jefa de cuatro asociaciones ilícitas. La verdad no sé cómo tuve tiempo para gobernar, me la pasaba creando asociaciones ilícitas, dos familiares y dos con empresarios”.​

Más frases de Cristina Kirchner

- “Estuve dos años sin fueros, por decisión propia, por voluntad propia decidí no tener fueros. Ya estaba en marcha la causa, Bonadio dixit, Hotesur. También dólar futuro. Es más, el juez Ercolini en esta causa donde me acusó como jefa de la asociación ilícita, no me dictó prisión preventiva. Bastó que sea electa senadora para que pocos días antes dicten mi prisión preventiva cuando ya contaba con fueros. Entonces dijeron que Cristina no va presa porque se amparaba en los fueros. La pidieron porque no se podía y construyeron ese planteo".

- "Irurzun te escucha e Irurzun te mete preso. Esa sería la fórmula de Comodoro Py".

“Se difundieron conversaciones privadas de una expresidenta, yo, con un exministro, el doctor Oscar Parrilli, hoy senador. Se difunden y hay programas de TV que anuncian cual circo, hoy gran función hoy, las conversaciones de Cristina con Oscar Parrilli sin que alguien de esta casa se le mueva un pelo, sobre todo teniendo en cuenta que esas conversaciones dependen de ustedes, de Comodoro Py".

- "Nunca se filtró una letra ni un suspiro siquiera en los medios de comunicación: bastó que este Gobierno saliente y Comodoro Py se hiciera cargo para que se conociera lo que yo hablaba con Parrilli: ¿es no es lawfare, persecución, por haber sido presidenta de la república argentina?"

- "Ni que hablar de la persecución de mis hijos. Mi hija, que fue fotografiada. Se la pasaron buscando la ruta del dinero K en Las Caimanes. El dinero de la sucesión, el del los plazos fijos que habíamos convertido en dólares no estaban en un paraíso fiscal, estaban a nombre de mi hija, una de las herederas, en un Banco Río, que es un banco nacional".

- Con un tono de voz cada vez más enfático, y sin ocultar enojo, dijo que el gobierno de Mauricio Macri llegó "con el auxilio invalorable del aparato judicial".

-"Utilizan las facultades como jueces y fiscales para cometer delitos, eso es lo que está sucediendo en la República Argentina. El intento fue el demonizar un proyecto político a través de las causas judiciales, es el lawfare".

- Para reforzar su planteo, la ex Presidenta señaló que los nueve procesamientos en su contra, responden a la "criminalización lisa y llana de la político, es el derrotero que armó el gobierno que termina el 10 de diciembre".

- A las 11:27 empezó a referirse puntualmente a la causa. “Este expediente de la obra pública es el caso paradigmático de lawfare. Fue la segunda parte de su indagatoria y comenzó a desestimar punto por punto las acusaciones y cómo la causa quedó en manos del juez Ercolini y los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques”.

"El 12 de enero Macri nombró a Javier Iguacel frente a Vialidad, el 13 de enero dijo que debían investigarse los contratos de Austral Construcciones, la empresa de Báez". Entonces reiteró que en esta causa se la acusa bajo la idea de que ella como presidenta "debía saber" lo que pasaba y señaló que hay que entender que “no es responsable porque debía haberlo sabido, sólo el que debía aplicarlo, sino sería imposible conducir y manejar el Estado”.

- Una vez más, criticó al juez instructor y a cómo llevó el expediente: "Cuando se inicia la causa ¿dónde cayó? En el juez Julián Ercolini".

- Criticó que 8 días desde que los fiscales tuvieron la causa, hicieron un pedido de llamado a indagatoria de 30 acusados. A los representantes del ministerio Público Fiscal los calificó de "corsarios judiciales" y que respondían "a la mesa judicial del gobierno". En este punto, habló de “jueces y fiscales a la carta de gobierno” de Mauricio Macri, "señores es muy evidente todo lo que han hecho".

La causa

Su descargo es en el expediente en el que se la acusó como jefa de la asociación ilícita que se dedicó a defraudar al Estado al haber direccionado 51 contratos a favor de Lázaro Báez por $ 46.000 millones. 

En la justicia federal Cristina Kirchner acumula ocho causas en instancia de juicios oral -dos de ellas se unificaron- de las cuales cinco son por corrupción; siete pedidos de prisiones preventivas. Y en breve otro expediente respecto a la cartelización en la obra pública y el cobro de sobornos -vinculado al caso cuadernos- será elevado por el juez Claudio Bonadio.

Con este telón de fondo, la ex Presidenta llegó a los Tribunales de Comodoro Py bajo el argumento de que todo responde a una "persecución política".

En el caso “obra pública”, el TOF 2 -integrado por los jueces Jorge Gorini, Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburu- la juzga hace siete meses junto a otros doce imputados: Julio De Vido, Carlos Kirchner, José López, Nelson Periotti, entre otros ex funcionarios, y Lázaro Báez. Todos están acusados de “haber instaurado” una “maniobra de corrupción” desde el Gobierno y organismos estatales vinculados a la obra pública.

Según la acusación, esta “organización criminal” operó para la “sustracción de fondos públicos a través de la asignación discrecional de prácticamente el 80% de las obras viales a favor de Lázaro Báez”: fueron 52 contratos por más de 46 mil millones de pesos.

Sobre Cristina recae la principal acusación: haber sido “jefa de la asociación ilícita; como presidenta dirigió y controló el modo en el que se desarrollaba el sistema de beneficios a favor del Grupo Austral”, en “detrimento del interés estatal y en perjuicio del erario público”. Este circuito de contrataciones “irregulares” permitió que el patrimonio del “amigo presidencial” creciera -entre 2004 y 2015-, un 12.127%, adquiriendo bienes por 205 millones de dólares. Pero no era la instancia final: los fondos “eran destinados a enriquecer el patrimonio de los ex presidentes”.

Durante el período investigado, Báez ya había tejido diversos negocios con la familia Kirchner: administró sus hoteles, construyó edificios para la inmobiliaria que después él mismo alquiló, compró o vendió quince inmuebles y un terreno en condominio con Cristina Kirchner.

Por eso, para la justicia esta causa, que inició con una denuncia de Vialidad Nacional es el delito precedente de otras causas por lavado de dinero por las que fueron procesados Cristina, Máximo y Florencia Kirchner, e incluso Báez. Es decir, se determinó que los fondos “blanqueados” provenían, en parte, de los contratos viales investigados en este caso.

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Lucía Salinas

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