EL MEDIO PUNTO DE LA DISCORDIA

EDITORIAL Por Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N
El portal español 20minutos recoge la polémica originada a partir del tuit publicado por un profesor que accedió al pedido de su alumno de que le modificara la nota de un examen
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

El educador expuso el caso de este modo: “Un alumno necesitaba un 0,5 para lograr la media suficiente que le permitiera obtener el año que viene la beca. Me ha pedido si podía subirle ese medio punto la nota del examen. Naturalmente lo he hecho. Estamos para ayudar, no para joder vidas. #FelizLunes”. 

Como casi siempre ocurre, el hilo de conversación que se inició muestra posiciones variopintas. Hay participantes que alaban al docente por su solidaridad, en tanto otros le encuentran los pelos a la leche.  

“Siempre hay que ayudar a los demás. Enhorabuena!!” escribe uno. 

“Yo en tu lugar le pido un trabajo sobre la materia que impartes y le pongo el 0,5. No estamos para joder vidas, tampoco para regalar calificaciones”, anota otro.

Un tercero advierte: “Pues los de la supuesta meritocracia se te van a echar encima”

A lo que el profesor responde “Que se echen. Medio punto es una insignificancia. Me puedo haber equivocado yo incluso al corregir. No somos máquinas con capacidad de precisar objetivamente las notas. Y yo, desde luego, no voy a fastidiarle la beca a nadie”. 

Y aparece quien dice: “Sólo me surge una duda, al hacer esto ¿puede haber quedado fuera alguien que sí cumplía?


Las becas son limitadas”. Y otro “No le fastidias tu la beca. Los que la necesitamos estudiamos para tener mínimo la nota que piden como requisito. Luego están los que no se esfuerzan lo suficiente durante el curso y piden al profesor subir su nota haciéndole culpable si no se la conceden”. 

Una hermosa novela corta de Stefan Zweig, titulada “Los ojos del hermano eterno”, narra una historia que muestra el drama de un guerrero devenido en juez que actúa conforme a su conciencia y -dolido por parte de las críticas que recibe- decide retirarse y convertirse en ermitaño. Pero no consigue la paz que anhelaba, porque entonces es denostado por quienes lo valoraban. 

El libro, que puede bajarse gratuitamente de la red, comienza con dos cortos textos del Bhagavad-gita: 
“La omisión de los hechos no nos libera de la acción. Ni por un momento nos quedamos libres de obrar”

“¿Qué es la acción? ¿Qué es la no acción? Estas interrogantes son las que turban con frecuencia a los sabios. Hay que poner toda la atención para obrar. Hay que poner toda la atención para no obrar. Hay que estar atentos, porque en lo más profundo de la no acción puede estar también la esencia del acto.”

Virata, el personaje de la historia de Zweig es glorificado por lo que hace, y también denostado por lo que no hace. Finalmente, ya anciano, se libera de la culpa, una vez más entre varias, pidiendo al soberano ser el encargado de cuidar la perrera del monarca, como un esclavo más, y allí permanece hasta su muerte. 

Tal vez si el profesor hubiera cambiado la nota de su alumno sin levantar la perdiz se hubiera evitado el aplauso, pero también el reproche. Y quizás la reprimenda de un superior. “Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras” dijo Aristóteles (Shakespeare tuvo una expresión similar). El pez por la boca muere, reza el dicho popular.

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