La profundización de la crisis desde el inicio de la cuarentena afectó el acceso al sistema de salud privado a más de 360.000 afiliados

ECONOMÍA Por Heretz Nivel
Muchos trabajadores perdieron el empleo y la obra social y otros no pudieren mantener planes individuales en las prepagas
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Una de las consecuencias de la crisis económica derivada de la larga cuarentena que disparó la llegada de la pandemia del COVID-19 ya se evidencia en la caída del acceso a la salud privada por parte de muchos trabajadores. Más de 170.000 afiliados a obras sociales y otro tanto de las prepagas en la Argentina pasarían al sistema de salud pública al quedar desempleados o imposibilitados de pagar las cuotas por caída en los ingresos en lo que va de la cuarentena, adicional al efecto de la erosión de la inflación.

Los datos se desprenden de los 310.000 empleos destruidos en el período diciembre-abril, según el Ministerio de Trabajo, y de una investigación que realizó Mi Obra Social, sitio especializado en coberturas médicas de Argentina, en donde se concluyó que el 55% de los nuevos desempleados no podrían pagar de su bolsillo un plan de salud o bien no optarán por alguna alternativa como podría ser el aporte de Monotributo.

De los 171.000 nuevos dependientes de la salud pública, un 94% accedía a una obra social con los aportes de su antiguo empleo, mientras un 6% pagaba una diferencia para contar con los servicios de una prepaga.

La diferencia se explica principalmente porque son más los usuarios de obras sociales que no podrán afrontar el pago de una privada al dejar de recibir la prestación (67% vs. un 23% en el caso de usuarios de medicina prepaga). “Siempre y cuando la persona tenga una antigüedad laboral mínima de tres meses, tendrá derecho a continuar recibiendo su cobertura por tres meses desde la fecha de su desvinculación. Una opción para extender ese tiempo es el seguro de desempleo, a través del cual el beneficiario puede obtener una extensión de su obra social actual, entre otras cuestiones, por hasta 12 meses”, explica a Infobae Ignacio Cámpora, uno de los fundadores de la plataforma que hizo el estudio.

Pero así como muchos trabajadores dejan sus obras sociales, otros empiezan a “caerse” del sistema de salud de las prepagas, o por lo menos de plan. Según la encuesta el 45,1% de los usuarios de prepagas va a evaluar cambiarse de cobertura en los próximos meses para pagar menos.

Desde OSDE, la empresa que cuenta con la mayor cantidad de afiliados, contaron a Infobae: “Estamos notando una caída leve pero sostenida de la cartera desde mediados de 2018. No podemos calcular el impacto final de la crisis, pero sabemos que va a afectar fuertemente el número de beneficiarios paralelamente al achicamiento de la economía”.

Pero, además de la disminución de los afiliados, lo que se está observando en el sistema de salud privada es una fuerte merma en los módulos de mayor cobertura. “El primer síntoma muy marcado es la cascada de planes desde los premium a los básicos. La suma de esas dos variables producirá 3 efectos: menor masa aportante, menor promedio de aporte per cápita y selección adversa de la población”, agregaron desde la prepaga.

“Estamos notando una caída de gente que sale del sistema, que en los últimos meses con la pérdida laboral se fue acelerando en dos o tres puntos. Hoy, el sistema de la medicina privada está perdiendo entre 5% y 6% de la cartera global, que está estimada en 6 millones de personas”, explicó Jorge Piva, director general de Medifé.

Con estos números en donde el sector perdería no menos de 360.000 afiliados, el también vicepresidente de la Unión Argentina de Entidades de Salud, señaló que también se está acelerando la caída en los afiliados hacia planes de menores valores. “La gente está haciendo un esfuerzo para no perder la cobertura, pero hay actividades que están desbastadas como el turismo, comercio, restaurantes, que las empresas aportaban a las prepagas de manera directa y hoy no lo pueden hacer”.

Piva reconoce que los afiliados que hoy está perdiendo el sistema de las obras sociales y las prepagas “pasarán a atenderse en el sistema público de salud, lo que generará que nosotros quedemos desfinanciados y lo público quedará sobre explotado”.

En medio de esto, el sistema privado conversa con el Gobierno para encontrar una solución al día después. Todos miran al 1 de enero de 2021 que es cuando caduca el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). “Nosotros recibimos los ATP, lo mismo que las obras sociales aportes si les cayó la recaudación respecto de marzo de este año. Pero lo cierto es que hoy el sistema tiene “respiradores artificiales” que son subsidios cruzados y estamos en conversaciones para poder tener un aterrizaje lo más suave posible”, dijo el ejecutivo.

Entre los puntos que se están discutiendo, y ante la imposibilidad de incrementar las cuotas, los empresarios de las prepagas le están pidiendo al Gobierno que la quita de subsidios se vaya compensando con un aumento de las cuotas. “Estamos pidiendo que se vea la posibilidad de que se sostengan los subsidios y se retiren de a poco y que, en paralelo, se aumente de a poco la cuota para que se relaciones con el nivel de empleo y el salario. Si eso no sucede, las cuotas van a quedar desfasadas en un 50% en un mercado que seguramente va a ser mucho más chico”.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de David Cayón

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