Es solo plata y no amores

LOCALES Por Ramiro FORTIS
Seguramente a los médicos, enfermeras y personal no médico las lagrimas se les van a caer y la angustia los va invadir, para ellos hay mucho de amor, pero lamentablemente no son los que toman las decisiones, eso está en manos de otras personas...
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Lo de Clínica Nacer terminó siendo una crónica de un final anunciado. Nadie arrojó un salvavidas, las gestiones de último momento de la Asociación de Trabajadores de la Salud (ATSA) tampoco dieron resultados y por tanto la institución médica especializada en pediatría y neonatología que inició sus actividades a mediados de septiembre de 2014 concluyó su ciclo activo seis años después, sin pena ni gloria. Un total de 24 personas se quedaron sin empleo según advirtió el gremio, que aún tenía esperanzas de que en la audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo para ayer a la mañana revirtiera la decisión. Pero no fue así y la Asociación Médica del Departamento Castellanos (AMDC) y la Asociación de Clínicas y Sanatorios (ACS), socias en Clínica Nacer, se mantuvieron firmes con la medida.
Ni siquiera haber recibido en los últimos dos meses el ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción), la herramienta del gobierno nacional que permite pagar hasta el 50% de los salarios, fue suficiente para dar marcha atrás. Leonardo Parra, uno de los directivos de ACS, reconoció ayer que en los seis años de labor la Clínica nunca fue rentable pero que el déficit se disparó a partir de la cuarentena, en marzo último. Un dato: en julio de 2019 atendió 2.900 consultas en el edificio de San Martín y Pueyrredón, pero en igual mes de 2020 apenas 600. 
El Dr. Daniel Marfort, quien fue director médico hasta ayer, reflexionó acerca del impacto que esto tendrá en la salud de la ciudad: “la verdad es que hoy es un día bastante triste para todo el grupo que integraba Clínica Nacer; ojalá que sea en forma transitoria y no permanente. Esto va a originar bastantes trastornos en la atención de pediatría y neonatología en la ciudad porque un solo sector va a tener que absorber los que antes absorbía el sector privado y el público”. 

El doctor habló de cómo impactó la pandemia en las consultas e internaciones y dijo: “el año pasado la Clínica a esta misma altura del año tenía 3.000 consultas mensuales a la Guardia, entre 150 y 180 chicos con internaciones pediátricas y entre 25 y 30 internaciones neonatales”. Esto en la pre pandemia aclaró. Y contó que a partir de marzo cuando comenzó la pandemia, esos números se redujeron abruptamente., donde el pediatra señaló que “no llegamos a tener 120 u 8 internados en todo el mes, la consulta en la guardia bajó a 100, 150, 120 a lo largo de más de cuatro meses y el trabajo se vino prácticamente a 0; eso hizo que a verdad económicamente sea algo insostenible y uno sabe que se han hecho gestiones por algún subsidio que no se ha logrado”.
Respecto a la situación laboral de los profesionales que prestaban servicios en Clínica Nacer y a partir de la determinación de cerrar se quedaron sin trabajo, el director contó que una parte del staff de profesionales también trabajaban en la parte pública y tienen cargos allí tanto en Neonatología como en pediatría; hay otra parte de médicos de guardia que tienen sus consultorios particulares, en donde muchos reforzarán la atención.
El Dr. Marfort expresó que “soy un convencido desde el momento en que me sumé hace seis años a este proyecto de pediatría en la ciudad, -ya que es algo que siempre quise hacer porque uno tiene hijos, nietos-, que Rafaela merece contar con una linda Clínica de Niños que funcione lo mejor posible y brinde el mejor servicio. No fue fácil, hubo que remar contra muchos vientos y se había logrado consolidar un gran equipo, porque eso es lo difícil en pediatría también, armar un grupo humano que funcione lo mejor posible; armar enfermería que funciones bien, armar los médicos de guardia...es todo personal calificado que cuando egresa de sus respectivas universidades, necesita una formación de muchos años para adquirir esa destreza, la práctica que tiene el que hace pediatría. No es sólo con dinero que se hace un equipo, se arma con estudio, sacrificio y trabajo; que se tenga que disolver todo esto es una lástima, además del problema de salud que va a traer esta situación”.
Y añadió: “hoy no se va a notar quizás porque por la pandemia hay menos consultas porque no se enfermaron con este aislamiento tan estricto que hubo. No tuvimos una bronquiolitis internada, cuando antes tenía 8 piezas permanentemente ocupadas más las derivaciones a Santa Fe. Hoy no se va a notar pero esto va a pasar y se va a volver a la normalidad y el sector público se verá con esta sobrecarga tanto en su guardia, como en su pediatría, como en la Neonatología. El servicio público trabajaba a la par de nosotros y ahora tendrá que absorber todo; para mí no va a poder atender a toda la demanda que va a tener”, consideró el pediatra Daniel Marfort.

Con información de Diario La Opinión 

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