La desopilante anécdota de Tevez con Park Ji-Sung y Evra

DEPORTES Por Omar EDEN
En pleno vivo con su amigo el Mazi, Carlitos recordó un divertido momento de cuando compartía equipo en el Manchester United con el francés y el coreano.

La picardía y la desfachatez, sumado a años de experiencia en el mundo del fútbol, convirtieron a Carlos Tevez en un gran contador de anécdotas futboleras. De su paso por Brasil, Inglaterra, Italia y China, el hombre de Boca acumuló miles de vivencias y, cada vez que se suelta, comienza repasarlas con una gracia que hace imposible ocultar la risa. Eso fue lo que pasó este miércoles, en un imperdible vivo que Carlitos protagonizó junto al Mazi, en su canal ElMazisolo.

Tevez y el humorista tienen una gran relación de amistad y eso se vio reflejado en la charla, donde el jugador se mostró completamente relajado y muy divertido. Así, una a una Carlitos fue relatando distintas anécdotas, hasta que llegó a una muy particular que tuvo como protagonistas a Patrice Evra y Park Ji-Sung, quienes fueron compañeros del argentino en el Manchester United.

Mientras explicaba el juego, Tevez arrancó con su relato: "Claro, qué hacés... Un argentino, un coreano y un francés... ¿a quién vas a cagar? Al coreano. Lo cagás siempre al coreano. El coreano siempre perdía porque siempre se pasaba. Nosotros, uno y chau, cobraba el coreano, ¿entendés?"

Y siguió: "Un día, veníamos calientes, pierdo yo y el coreano me da. Y me dolió". Tratando de aguantar la risa, Mazi le preguntó: "¿Te picó?". "Me picó, me picó", le confirmó Tevez, quien luego continuó con su relato: "Me tocaba a mi, viste. Meto los dedos, el coreano se pasa, saco la carta: 'cuatro'. Listo, cobra el coreano. Agarro los zapatos, no te miento Mazi, agarro los zapatos y le doy".

Para cerrar, contó cuál fue la reacción de Ji-Sung tras el golpe: "Viste que el coreano es blanco... más blanco se puso todavía. Y se veía que le caía un lagrimón. Nosotros nos moríamos de risa con Patrice. Y Patrice me dice, 'yo nunca vi un coreano que se le caiga un diamante'. Una lágrima se le caía. Después el coreano quería jugar a cada rato para seguir pegando y yo le dije 'no, no juego más, no juego más'".

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