El dato que desvela al Gobierno: cuántos dólares del campo faltan liquidar y qué se prevé para los próximos meses

ECONOMÍA Por Leandro Gabin*
Si bien la brecha entre la divisa que reciben los sojeros y el tipo de cambio libre es del 180%, el Gobierno espera liquidaciones hasta fin de año
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Mientras que el Gobierno sigue atacando la demanda de dólares para intentar controlar la crisis cambiaria (algo que pudo lograr en las últimas semanas), necesita que la oferta vuelva a aparecer.

En la Argentina de la brecha -algo que desincentiva la venta de divisas- el sector agroexportador es clave. Y si bien el tipo de cambio que reciben los sojeros está muy retrasado, el oficialismo se juega a que ingresen los dólares que permitan surfear la escasez.

Según el consultor Fernando Marull, de FM&A, el agro argentino sigue con riesgos de sequía (peligro de La Niña en 76% para marzo, según la Universidad de Columbia) para 2021, pero "creemos que el mayor riesgo del sector sigue siendo la brecha cambiaria. Hoy, el productor de soja vende la tonelada a $24.000 (con retenciones de 31,5%, que sube 0,5% hasta enero y al dólar oficial), solo un tercio de lo que valdría sin retenciones y a dólar libre".

"Es decir, la brecha del precio de la soja es de 180% hoy en día. Récord histórico. Más allá de la baja de retenciones y la mayor devaluación que intenta el BCRA, el incentivo a mal vender sigue siendo claro", agrega Marull.

Los números de la soja y su impacto

Más allá de este dato, que genera desincentivo a que liquiden, los exportadores tiene que soltar las divisas. La consultora LCG dice que para el resto del año, con la soja ya en niveles superiores a u$s400 la tonelada y mejoras también en el precio del trigo y el maíz, aún podrían ingresar alrededor de u$s1.300 millones por las exportaciones de los tres principales cultivos. Esto, asumiendo que hasta diciembre el porcentaje exportado de las campañas 2019/20 y 2020/21 se mantendrá en línea con los promedios de los últimos años.

De cara al 2021, LCG señala se combinan dos efectos que operan de manera opuesta sobre los dólares que podrían aportar los principales granos. Por un lado, vía cantidades, las proyecciones continúan corrigiéndose a la baja debido a las adversas condiciones climáticas, déficit hídrico y posibilidades de que el efecto La Niña afecte a la cosecha.

"Las proyecciones para la soja, que a principios de año ascendían a 55 millones de toneladas, ya se ubican entre 46,5 millones y 50 millones. Se espera que la producción de soja, maíz y trigo ascienda a alrededor de 115 millones de toneladas, entre un 5 y un 7% menor a la producción de 2020", calculan.

Sin embargo, la suba que viene mostrando principalmente el precio de la soja, que sorteó exitosamente la crisis por el Covid, podría significar un respiro en este frente, y compensar las caídas que se esperan en la producción para el año que viene.

La cotización del principal grano no para de crecer desde hace 5 meses, y actualmente alcanza el valor más alto en más de 4 años. "En este sentido, de mantenerse las proyecciones y los precios futuros que rigen actualmente, el año que viene podrían ingresar u$s15.000 millones por las exportaciones de los tres principales granos", estima LCG.

Consideran que con la sequía afectando la producción, el incremento del precio es una buena noticia, ya que reporta alrededor de u$s2.700 millones adicionales en relación con los ingresos que se hubieran esperado de mantenerse los precios de 2020.

Meta de reservas y expectativas

"Desde una perspectiva más histórica, cuando el análisis se hace comparando los ciclos que atraviesa el precio (es decir, se calcula el desvío respecto de la tendencia) lo que se observa es que en lo que respecta a la soja no hay una diferencia significativa en relación a 2018, aunque sí existieron mejoras en los últimos meses. Será importante observar la evolución de cara al año que viene para determinar si estamos ante un nuevo viento de cola, o si es parte de un ciclo positivo, poco relevante en relación con períodos pasados", advierte LCG.

Lo que suceda con el ingreso de dólares será clave para el Banco Central. Del nivel de reservas se desprende la fortaleza real que tiene la entidad para evitar una devaluación.

Las reservas líquidas netas, según algunos economistas, ya son negativas y, por ende, el poder de fuego del BCRA es muy limitado. Si bien todo indicaría que este mes la autoridad monetaria podría revertir la caída de divisas, en lo que va del año tiene números en rojo vivo: alrededor de u$s5.500 millones de caída.

En medio de las negociaciones con la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que llegó a la Argentina estará sobre la mesa cómo el país puede recuperar reservas.

A los emisarios del organismo, Julie Kozack y Luis Cubeddu, les preocupa este tema e intentarán proponer algún esquema de meta para los próximos años. Martín Guzmán ya había planteado en su momento una especie de hoja de ruta de las reservas: el ministro aspiraba a tener u$s65.000 millones para 2024 y alcanzar los u$s77.000 millones en diez años. Misión que luce difícil.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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