Alberto arrancó un plan de unificación de la CGT con cadena de gestos a los Moyano

POLÍTICA Por Mariano Martín*
El jefe de Estado recibió este martes al hijo mayor del camionero y a Manrique, de Smata. Impulsa una tregua con los "gordos" de la central obrera.

Alberto Fernández pidió la reunificación de la CGT. Lo hizo al cabo de una jornada plagada de gestos al sindicalismo, en particular al sector de Hugo Moyano, que finalizó en la noche de este martes con una reunión a solas en la Casa Rosada: lo escucharon Pablo Moyano, número dos de Camioneros, y Mario “Paco” Manrique, adjunto del gremio de mecánicos Smata. Al mediodía el jefe de Estado había concurrido a la Federación de Camioneros junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, para participar en un acto que buscó equilibrar el almuerzo que de principios de mes con la “mesa chica” de la CGT en la quinta de Olivos, tal como anticipó la semana pasada este diario.

Además de aplicar una particular visión de la ley de las compensaciones, el mandatario intentó hoy capitalizar sus gestos hacia uno y otro sector de la central obrera para apuntalar un proyecto ambicioso para el año que viene como la eventual unidad de la organización, fracturada en dos grandes ejes y con varios subgrupos más que la circundan sin integrar su jefatura. De hecho Alberto Fernández arrancó sus mandato con otra iniciativa que se demostró al poco tiempo quimérica como la fusión de la CTA de los Trabajadores con la CGT. Aunque a priori pareciera más modesta, una tregua en la central mayoritaria también aparece como una empresa de dudosa factibilidad.

El encuentro completó el ciclo equilibrista que instauró el Presidente en el campo gremial desde que arrancó su gestión: tras el almuerzo con la CGT y el acto con el líder camionero la cita nocturna correspondió a los dos principales referentes del Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona), Pablo Moyano y Manrique. Además de transmitirles su pedido para avanzar en 2021 con la unificación de la CGT, el dueño de casa les confirmó a los dirigentes que sentará al Fresimona a la mesa del Consejo Económico y Social una vez constituido.

Desde la salida progresiva en 2018 de los Moyano del Consejo Directivo de la CGT (primero lo hizo Pablo, luego Facundo y le siguieron varios secretarios que le responden al líder camionero) la organización pasó de una jefatura de triunvirato (uno de los renunciantes fue Juan Carlos Schmid) a otra de dúo, con Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (garajistas) como líderes formales. Ambos, sostenidos por los “gordos” de los grandes gremios de servicios y por el gastronómico Luis Barrionuevo, respectivamente, en alianza con los “independientes” Gerardo Martínez (albañiles, Uocra), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).

Ese esquema debía dar paso a una nueva conducción en agosto pasado pero la pandemia extendió todos los plazos administrativos y le otorgó a los cosecretarios generales una sobrevida de al menos un año, de acuerdo a los cálculos de los propios ocupantes de Azopardo 802. Esa extensión mitigó circunstancialmente pero no apagó el interés de Hugo Moyano por desplazar a los “gordos” de la jefatura, ni la ambición del propio Pablo por quedar al frente de la CGT. En esa tensión constante entre grupos Alberto Fernández se ve obligado a hacer equilibrio para no despertar inquinas.

Ayer todo el despliegue le tocó al camionero. A las 11.30 concurrió junto a Kicillof a la federación de gremios que preside Moyano, en Caseros 921. “Todos saben cuánto valoro y quiero a Hugo. Es un gran dirigente”, dispensó Alberto Fernández cuando le tocó hablar en el Congreso del gremio de choferes. Y recordó una labor mancomunada con el sindicalista durante los primeros años de la gestión de Néstor Kirchner, cuando Fernández se desempeñaba como jefe de Gabinete.

A la CGT, que venía de celebrar como un triunfo sectorial el almuerzo de principios de mes con Alberto en Olivos junto a parte de su Gabinete (estuvieron Gustavo Béliz, Julio Vitobello, Claudio Moroni y Cecilia Todesca) ayer le tocó conformarse con una visita que el nuevo ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, le hizo a la dirigencia de Azopardo. Para la central obrera, no obstante, se trataba de un encuentro de relevancia por el interés en la reactivación de los planes oficiales de construcción de viviendas sociales y de planes de acceso a la casa propia para la clase media con su consecuente impacto en el empleo.

 

 

* Para www.ambito.com

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