Coronavirus: los números que explican la preocupación del Gobierno y de los especialistas por el aumento de casos

CORONAVIRUS Por Marian SANZOTTI
El presidente Alberto Fernández se reunió con Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta para analizar medidas que contengan el rebrote registrado en los últimos días. La provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires registraron ayer un fuerte aceleramiento de la curva
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El presidente Alberto Fernández descongeló ayer la foto habitual del principio de la pandemia y recibió en la Quinta Presidencial de Olivos al jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, y al gobernador bonaerense Axel Kicillof. La reunión fue más corta que aquellas del principio de la cuarentena estricta, pero marca la preocupación que existe en la cúpula del poder político por un aumento de casos de coronavirus que esperaban para más adelante.

Los tres mandatarios coincidieron en que hay un relajamiento producto del cansancio general de la ciudadanía y de una sensación equívoca de que lo peor de la pandemia ya pasó. Las luces amarillas se encendieron cuando empezaron a sucederse concentraciones masivas en espacios públicos, como la despedida a Diego Maradona en el centro porteño y la caravana de River a dos años de la final de Madrid, y se transformaron en rojas la última semana, cuando la curva volvió a acelerarse tras los encuentros de Navidad y las tradicionales cenas para despedir el año.

Ayer, 30 de diciembre, el Ministerio de Salud de la Nación informó que se registraron 145 nuevas muertes y 11.765 casos positivos, números que se encuentran muy por encima de lo que se esperaba para esta altura del año. De repetirse esta noche en los festejos de Año Nuevo algunas escenas que se vieron la madrugada del 25, las autoridades descartan que los números serán aún más altos la próxima semana.

El ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, planteó en su última conferencia de prensa que habrá que esperar los próximos días para comprender el alcance del fenómeno estadístico. Hay dos variantes: podría ser un repunte estacional producto de los encuentros típicos de diciembre o marcar definitivamente el inicio de la segunda ola que hace semanas comenzó a hacer estragos en Europa.


Por lo pronto, el equipo de Salud de la Capital Federal empezó a transitar días similares a los de junio, cuando los positivos de COVID aumentaban y aún no se vislumbraba la posibilidad de aflojar la cuarentena. Más allá de los números y de los resultados de los testeos PCR, hay indicios que sirven para graficar la situación: volvieron las largas colas a los centros de testeos, aumentaron las consultas en las guardias y hasta el requerimiento periodístico de reportajes con autoridades empieza a asimilarse a los días más complejos de la pandemia.

En CABA, el aumento de positivos fue muy ostensible en la última semana del año. Ayer, hubo 1076 casos. En el primer día del mes, los positivos fueron 391. Hubo días incluso con menos casos durante diciembre. La media móvil que utiliza el ministro Quirós para brindar un panorama sobre el avance de la enfermedad, también muestra el aceleramiento.


El Ministerio de Salud de la Nación notó a mediados del mes que el país estaba llegando al final de una ventana durante la cual los nuevos contagios estuvieron más controlados que durante otras etapas de la pandemia. Si bien el país es muy grande y cada región tiene sus particularidades, la mayoría de las provincias alcanzaron el mayor grado de apertura comercial desde que comenzó la pandemia.

A la espera de que lleguen más vacunas rusas y mientras se negocia con China y especialmente con Oxford/Astrazeneca, en el Gobierno son realistas sobre la llegada del rebrote: “Sucedió en Europa, está sucediendo en los países que nos rodean, ¿por qué a nosotros no nos va a pasar?”, reflexionan.

Hay una cuestión que preocupa especialmente a las autoridades y es el desborde de los adolescentes. Aplica para el coronavirus, pero también para las enfermedades de transmisión sexual. Los jóvenes son reticentes a usar los barbijos y respetar el distanciamiento social. Las fiestas –cada vez menos clandestinas– se multiplican día tras día.

“No tienen miedo a enfermarse porque piensan que el covid es un resfrío leve, que no les va a hacer ni cosquillas, pero lo que no toman en cuenta es que ellos son vectores que pueden terminar contagiando a sus padres, a sus abuelos y a todos aquellos que los rodean”, resumen los especialistas. “La pandemia pinchó”, repiten. Pero la realidad es que la pandemia no solo no pinchó, sino que seguirá vigente durante varios meses más.

Los más de 11 mil casos positivos de martes y miércoles son números similares a los del principio de noviembre. En el gráfico, se ve con claridad cómo las columnas de contagios empezaron a tomar impulso después de haber estado durante algunos días en un valle. La primera ola en Argentina comenzó con más casos en el Área Metropolitana. Ayer, Santa Fe (1307), Córdoba (763) y Chubut (538) fueron las provincias con más casos detrás de Buenos Aires y CABA.


El aceleramiento de la curva también preocupa a las autoridades bonaerenses. Si bien públicamente son muy optimistas por el inicio de la campaña de vacunación, puertas adentro entienden que hay que apretar los dientes. Por ese motivo, a fines de la semana pasada decidieron dar marcha atrás con una decisión que ya estaba tomada: la habilitación de fiestas para 200 personas. “No se habilitarán nuevas actividades pero se puede dar marcha atrás, la gente relajó los controles y, si siguen aumentando los casos, deberemos tomar una medida más drástica”, planteó el jefe de Gabinete de Kicillof, Carlos Bianco.

“No estamos para cerrar nada por ahora, pero queremos dar una fuerte advertencia por el relajamiento general”, precisaron a Infobae desde la gobernación bonaerense. Además, aclararon: “Dependemos de los comportamientos sociales, el cumplimiento de los protocolos y los cuidados”. En la provincia de Buenos Aires, donde los casos llegaron a bajar hasta 1000 por día y hoy están en 4000, sostienen que en principio la idea es reforzar la comunicación y monitorear los contagios.

La situación en la Costa Atlántica, donde a partir de mañana se espera la mayor cantidad de visitantes, es una de las principales preocupaciones.

El gobernador fue una de las caras visibles del inicio del plan de inmunización. El mandatario no se encuentra en el subgrupo de personas que debería recibir en primer término la vacuna de acuerdo a las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación, que pidió privilegiar a profesionales de la salud que se encuentran en la primera línea de batalla contra el coronavirus. Sin embargo, las causas que lo movilizaron al Hospital San Martín no fueron estrictamente sanitarias. La foto de Kicillof recibiendo la vacuna buscó despejar las dudas que existen en la opinión pública sobre la Sputnik V.

Kicillof tiene 49 años y no tiene comorbilidades que lo expongan especialmente frente al coronavirus, pero su vacunación no se pensó para proteger su salud, sino para generar conciencia en la población sobre la importancia de la campaña que se inició este martes en la Argentina y continuará durante todo el 2021. De hecho, no fue el único mandatario que adoptó esta estrategia: Gustavo Valdés (Corrientes), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Omar Gutiérrez (Neuquén) también difundieron imágenes recibiendo la primera dosis de la Sputnik V.

El gobierno porteño tiene otra mirada sobre el tema. El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, no estuvo en el Hospital Argerich -allí se inició la campaña en CABA- y no tiene previsto vacunarse en los próximos días. “La estrategia indicada por el Ministerio de Salud indica que en esta primera etapa se debe priorizar a los trabajadores de la salud expuestos a la atención del COVID, independientemente de que Horacio no integra ninguno de los grupos de riesgo”, precisaron en su entorno.

El ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, tampoco tiene previsto inmunizarse. La semana pasada, cuando le preguntaron por la cuestión, dio una explicación similar: dijo que en esta primera etapa las inyecciones deben ser aplicadas a terapistas, médicos, enfermeras y otros integrantes del personal de la salud que a diario están en contacto con pacientes contagiados. De hecho, en su oficina están convencidos de que no puede haber un mejor plan de concientización ciudadana que ése.

A diferencia de otros países, la Argentina mantuvo un número alto de personas fallecidas por día, por eso algunos especialistas se inclinan por opinar que la primera ola nunca terminó. Otros hablan, como la jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Andrea Gentile, de un rebrote: “El aumento de casos es muy franco. La curva descendente no llegó al nivel que esperábamos. La conducta de la comunidad que se empezó a ver en diciembre no ayudó a la causa así que sin duda estamos ante un rebrote”.

Para Gabriela Piovano, médica infectóloga del Hospital Muñiz, aún no terminó la primera parte de la enfermedad en la Argentina: “Los números que estaban bajando, las terapias intensivas que se iban desagotando hace poco empezaron a ser nuevamente ocupadas. Probablemente lo podríamos definir como un rebrote si todo sigue en esta misma línea”.

La médica especialista en medicina interna e infectología, María Fernanda Rombini (MN 97087), advierte un claro incremento preocupante de los casos: “Si bien nunca alcanzamos la cifra 0 de contagios teníamos una meseta de casos en descenso. En los últimos días se relajaron francamente las normas. Entre las marchas, fiestas clandestinas, viajes de fin de semana, entre otras. Estamos alcanzando rápidamente las cifras más altas que habíamos observado desde hace meses. Es momento de actuar con la mayor rigurosidad de las normas y proteger a nuestros mayores”.

Identificar casos y rastrear contactos estrechos sigue siendo la principal estrategia, de acuerdo con Gentile, para transitar en buenas condiciones este rebrote. “Hay que seguir trabajando fuertemente en cada jurisdicción. A pesar de haber comenzado con la vacunación estamos muy lejos de tener un número de vacunados que pueda revertir esta situación”, enfatizó.


Recientemente, la Argentina retomó las medidas restrictivas, principalmente en sus fronteras para evitar el ingreso al país de personas provenientes de naciones donde empezó a circular una cepa más contagiosa de coronavirus. La decisión va en línea con políticas de países de la región como Chile, Colombia y Uruguay.

Ayer, no hubo anuncios de nuevas disposiciones tras el encuentro en Casa Rosada. La reunión buscó ser un mensaje en sí mismo. Es una advertencia para la sociedad. Que la gente decodifique el mensaje como una señal de la preocupación que hay en los tres gobiernos por el aumento de casos y la falta de responsabilidad individual. Por ahora no habrá medidas restrictivas.

En Casa Rosada saben que no hay demasiado margen para aplicar ese tipo de medidas. Las que se lleven adelante deben ser focalizadas para que su cumplimiento pueda ser efectivo. La gente está agotada de las restricciones pero, a su vez, ingresó en un estado de relajación que las autoridades sanitarias percibieron hace tiempo.

Con información de Joaquín Mugica Díaz y Agustina D’Ambra

Fuente: Infobae

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