El que apuesta al dólar gana

ECONOMÍA Por Esteban Pérez Fernández
El billete norteamericano se apreció a la par de la devaluación del peso. Con un costo de vida que cerraría 2020 cerca del 35 por ciento, el que pudo ahorrar dólares logró resguardarse de otro año con precios por las nubes
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“El que apuesta al dólar pierde” dijo un día de 1981 el ex ministro de Economía de la dictadura, Lorenzo Sigaut; poco antes de una gran devaluación. Al asumir tras la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz recibió una economía con desequilibrios macroeconómicos muy fuertes. La inflación anual era del 131 por ciento, entonces intentó con la palabra torcer la subvaluación del dólar, un sello de la etapa de su antecesor, época también inmortalizado con otra frase, el “deme dos” de los argentinos que viajaban al exterior por el dólar barato sostenido por un endeudamiento externo exponencial.

 

Tras decir su ya histórica frase, Sigaut intentaba torcer el rumbo de los compradores de dólares y las supuestas maniobras especulativas, pero a los pocos días optó por una devaluación del 30 por ciento del peso, que significó una revaluación del dólar de la misma magnitud.

De ahí en más cada tanto algunos tecnócratas y gobernantes se esfuerzan por declamar las bondades de ahorrar en pesos, moneda que pierde valor a diario ante una economía estancada en un escenario de estanflación (caída del PBI y recesión + inflación alta) ante su poca capacidad de generar un sector productivo sólido, recursos genuinos, consolidar un sector privado fuerte para generar trabajo y riqueza y potenciar las exportaciones ganando mercados y competitividad y no hacerlo a fuerza de devaluaciones periódicas.

Por eso, en este 2020 de pandemia el que apostó por el dólar una vez más ganó. El blue o paralelo, casi el único al que tienen acceso los ahorristas sin restricciones, arrancó el año a $77 y cerró en $166 ($80 y $169 en el mercado informal de la Región) que equivale a una revaluación del 115,58 por ciento. De esta manera, la brecha con el oficial mayorista cerró cerca del 100 por ciento.

Con una inflación oficial proyectada en torno al 35 por ciento para cerrar 2020 (30,9 por ciento a noviembre), está claro que el aumento del dólar casi triplicó a la inflación y funcionó como reserva de valor, una de las condiciones básicas que debe cumplir una moneda en cualquier país.

Tras tocar un pico de $199 a fines de octubre en nuestra Ciudad ($195 en la city porteña), el blue comenzó a recorrer un sendero a la baja que llevó la cotización hasta los $146 el 10 de diciembre. Desde allí, producto de una renovada demanda de dólares proveniente en su mayoría del sector privado y pese a los esfuerzos del gobierno de Alberto Fernández por mantenerlo “a raya” cerca de los $150, ni Miguel Pesce desde el Banco Central ni Martín Guzmán desde Economía lograron anclar al dólar en un año en que todas las variables jugaron en contra. Así, sólo en diciembre trepó más de $20 pesos, para quedar en una franja más cercana a los $170. En las últimas semanas el Banco Central logró comprar dólares del mercado financiero para sus escasas reservas como consecuencia de las necesidades estacionales de pesos. El blue arrancó 2020 en $77 ya con las restricciones del cepo para el acceso al mercado oficial de cambios, que se endurecieron aún más hasta quedar en un nivel histórico de 65 por ciento de recargo impositivo al que puede acceder al llamado dólar “solidario o turista”.

QUÉ SE ESPERA PARA 2021

El economista platense Alfredo Ariza Thomas, titular de la Consultora Selenia y productor de las consultoras Arpenta, Balanz y Ad Cap le explicó a EL DÍA que “no creía que el dólar llegaría a este nivel para fines de año, pero creo que la pandemia y la cuarentena le trastocaron los pronósticos a todos, porque nadie pensaba que esto podía llegar a pasar. Creo que todos los planes de estímulo con emisión que hubo para paliar la pandemia no van a ser gratis. Cuando vuelva a rodar la máquina, la abundancia de pesos se va a sentir. Los pesos están, falta que aumente la velocidad de circulación del dinero y ahí va a ser complejo. Puede haber un atenuante si se logra un arreglo en buenos términos con el FMI, pero la evolución del dólar no se va a disociar demasiado de la evolución inflacionaria y si bien el aumento del dólar ha sido grande, no fue parejo, sino que tuvo una volatilidad explosiva. Hubo gente que compró a mediados de octubre dólares en casi $200 y hoy vale $170, con lo cual también hay que tener en cuenta que la evolución fue creciente, pero el segundo y tercer trimestre fueron relativamente estables y después pegó un salto para quedar cerca de $170”.

En tanto, Santiago López Alfaro, economista y presidente de Patente de Valores SA, dijo en diálogo con este medio que “el dólar tuvo un año con mucha fuerza por la pandemia y la cantidad de emisión monetaria que hubo, además del golpe a la mayoría de las monedas emergentes, potenciado más en Argentina. Para 2021 esperamos un muy buen año para emergentes, con apreciación de monedas, suba de los commodities y suba de materias primas, así que Argentina no debería ser la excepción. Es verdad que tenemos un año político así que miramos la evolución del dólar atada más a la inflación que a otra cosa, porque en cierto sentido las monedas emergentes se van a apreciar así que la nuestra debería seguir a la inflación e incluso apreciarse un poco, así que creemos que el blue estará por encima de la inflación”.

Por su parte, el economista Guido Lorenzo, director de LG consultora, en diálogo con este medio, sostuvo que “el dólar tuvo un aumento fuerte y predecir 2021 es muy difícil, pero podemos esperar un escenario de continuidad donde el tipo de cambio acompañe a los precios y vemos una inflación más alta a la que está en el Presupuesto, cercana al 50 por ciento anual, y de mantenerse la brecha terminarías el año con un dólar a $200, pero es un mercado muy chico, es casi irresponsable dar un número, pero difícilmente la brecha baje en 2021 porque necesitas un Banco Central que tenga un posición de reservas mucho más sólidas de a poco ir retirando el excedente de pesos y que la inflación esté controlada, un escenario que vemos poco probable”

“La brecha es alta y no va a ser fácil estabilizar la macroeconomía, y finalizado el mal llamado ‘veranito’ el Banco Central volverá a la difícil situación de elegir entre devaluar, desdoblar o reprimir, como ya hemos visto antes”, dijo Roberto Geretto, economista de Banco CMF.

Esteban Pérez Fernández para El Día

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