Hacia dónde va el Partido Socialista en un año clave

POLÍTICA Por Mariano D'Arrigo
El PS atraviesa dos discusiones que marcarán su futuro en los próximos años: la renovación de autoridades y el marco de alianzas electorales
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El Partido Socialista arrancó el 2021 atravesado por dos discusiones que marcarán el rumbo del partido en los próximos años: la renovación de autoridades partidarias y las alianzas electorales.
En la última semana, varios popes del partido salieron a jugar fuerte en ambos niveles. Por ejemplo, Miguel Lifschitz se desmarcó del frente de frentes con Juntos por el Cambio y Antonio Bonfatti publicó en redes sociales una carta firmada por 900 dirigentes y militantes en la que advierten que si la unidad interna no se logra en la provincia serán “protagonistas del proceso de renovación de autoridades”.

También Mónica Fein levantó el perfil. La ex intendenta de Rosario fue la principal oradora de un acto que se realizó el viernes en la ciudad de Buenos Aires, donde planteó la necesidad de construir un “un espacio progresista que supere la confrontación”).

El núcleo de Lifschitz apuesta a que Fein, actual secretaria general del partido a nivel nacional, suceda a Bonfatti en la presidencia.

Además de los espacios de ambos ex gobernadores, en el mapa socialista de Santa Fe aparece un tercer continente: la corriente Bases, liderada por la diputada Claudia Balagué y el ex legislador Eduardo Di Pollina.

Las coincidencias están claras. Todos apuntan a un PS ubicado en el cuadrante centro-izquierdo del espectro político y al margen de la grieta.

Divergencias
Las diferencias aparecen más solapadas, pero están. “Son debates metodológicos y de coyuntura —dijo a La Capital el presidente del PS en la provincia, el diputado nacional Enrique Estévez—. Sin embargo, lo importante es que compartimos una comunidad de valores y tenemos un horizonte común, que es lo que nos permite caminar juntos, al margen de los matices que puedan existir en una organización política”.

Balagué remarcó que las divergencias en el partido son históricas, y pueden rastrearse desde la pulseada entre Juan B. Justo y Alfredo Palacios hasta el presente. “En este momento, tenemos una diferencia importante respecto a la participación y las definiciones colectivas, hubo de parte de las otras líneas partidarias bastante reticencia a generar un proceso democrático —cuestionó la ex ministra de Educación—. En los últimos años hemos visto decisiones de mesa chica, que no han apostado a representar a la gran cantidad de afiliados que tenemos”.

Rubén Galassi, enrolado en el espacio de Bonfatti, aseguró que la carta no fue un mensaje hacia la dirección del PS. “Yo también soy de la conducción del partido, al igual que Bases, buscamos visibilizar una opinión de manera constructiva —explicó el ex ministro de Gobierno—. Hay que repartir la responsabilidades institucionales y las partidarias, es difícil que una misma persona pueda desempeñar ambos roles”.

En este sentido, la definición más urgente es la de autoridades partidarias: el 8 de febrero se deben presentar las listas nacionales, y el 18 de marzo las provinciales.

Danza de nombres
El sector de Lifschitz explora acuerdos con casi todos los sectores. “La idea es que Antonio (Bonfatti) siga participando de la conducción nacional”, expresaron. La excepción es el espacio del díscolo Roy Cortina, que se alió en 2019 a Horacio Rodríguez Larreta y competirá por la presidencia.

Sin embargo, si el centro de gravedad del peronismo es Buenos Aires, el del PS es Santa Fe: uno de cada cuatro afiliados —33 mil sobre 125 mil— está en la provincia.

Para Estévez “el tiempo dirá” si hay lista de unidad en Santa Fe. “Nuestras energías están puestas en compartir todos los mates que sean necesarios”, aseguró el ex concejal rosarino, que también evitó responder si aceptarían una lista de unidad encabezada por Rubén Galassi. “Los nombres son al final del camino, lo importante es fortalecer un proyecto común”, subrayó.

En la misma línea, el propio Galassi planteó que para llegar a un acuerdo se debe coincidir en cómo transitar el corto y mediano plazo. “Hay muchos compañeros y compañeras que pueden ocupar los cargos —consideró—. Más allá de que tiene que haber una persona que esté en la conducción, el liderazgo del PS es una acción colectiva”.

Por el contrario, desde Bases se pronunciaron a favor de la elección interna. “Nos parece el camino más saludable”, afirmó Balagué. 

Entre otras cosas, una interna cuantificaría las relaciones de fuerza dentro del partido. En algunos sectores del PS todavía perdura el malestar con Lifschitz por la alianza que selló en 2019 con Roberto Lavagna y, sobre todo, con Juan Manuel Urtubey, expresión de los sectores más conservadores del peronismo, justo antes de las elecciones de gobernador que ganó Perotti. De hecho, ese año Bases llamó a cortar boleta y votar en la categoría presidente a Alberto Fernández.

Definiciones
En el futuro inmediato, Lifschitz podría enfrentar un dilema: tener que elegir —sobre todo, si las legislativas se nacionalizan y polarizan— entre la competitividad electoral y la cohesión del partido.

Por lo pronto, los otros sectores internos marcan la cancha.

Balagué advirtió que hay un intento nacional de traccionar al socialismo hacia la derecha y planteó: “Tenemos que ser muy claros y contundentes al responder los ofrecimientos y decir que de ninguna manera vamos a participar de una alianza de ese tipo”.

Galassi resaltó que la línea partidaria la marca el congreso del PS y es clara: “No hay margen para otras posiciones”.

Para La Capital

 

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