Ganancias: pros y contras del proyecto de modificación

ECONOMÍA Por Cecilia Goldemberg*
El proyecto eleva el piso a partir del cual los trabajadores tributan el IG, lo cual es positivo y soluciona la situación dolorosa para los empleados. Sin embargo, también tiene un aspecto negativo.
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El proyecto eleva el piso a partir del cual los trabajadores tributan el IG, lo cual es positivo y soluciona la situación dolorosa para los empleados pues gran parte de los incrementos salariales quedaban absorbidos por el Impuesto debido al congelamiento de las deducciones durante el año. Pero lo negativo es que la modificación propuesta produce un salto abrupto entre situaciones similares según de que lado del límite se ubique la retribución del empleado.

Ello porque la norma proyectada, en lugar de definir una suma fija incrementada para la deducción especial ordena realizar un cálculo de modo de asegurar que a todo trabajador con un sueldo bruto de $ 150.000 mensuales (sin incluir el SAC) no le corresponda la retención.

En virtud de ese procedimiento, que fija un tope, se produce un salto abrupto entre quien gana un importe igual o menor a $150.000 mensuales y quién percibe una retribución mínimamente superior, por ejemplo $ 151.000. En el primer caso no hay impuesto y en el segundo asciende a $ 9.883 para el caso de una persona sin cargas de familia. Vemos que el impuesto supera la diferencia en la retribución, de ese modo es un sistema que desalienta percibir un incremento formal.

Sin embargo, el proyecto pretende suavizar parcialmente ese efecto autorizando al PE a incrementar la deducción especial para quienes ganen entre $150.000 y $173.000 pero no instruye acerca de la fórmula a ser aplicada. Imaginamos que el PE podría disponer que el monto de deducción especial calculado para $ 150.000 se mantenga en cierta proporción para quienes ganen hasta $173.000, logrando de esa manera cierta suavidad en pasar de una situación a la otra, pero es solo una suposición de nuestra parte.

En el cuadro Anexo se expone el monto del IG que debería pagar el trabajador sin la reforma y las diferencias entre ganar solo un poco más que $150.000 o $ 174.000. Quienes ganan $173.001 mensuales en adelante no contarán con ningún beneficio.

El incremento del sueldo de bolsillo redundará en un mayor poder de compra inmediato, sobre todo en los estratos medios. Por otro lado, habrá que analizar el alcance del proyecto de ley para financiar la pérdida de recaudación que contemplaría la suspensión de la reducción de la alícuota del impuesto a las ganancias societario y en especial mediante el incremento de la tasa sobre dividendos al 13%, si bien aparentemente para empresas que han obtenido grandes ganancias, no sabemos si para regir únicamente en el año 2021. Pensar en un incremento generalizado y permanente que eleve la ganancia de riesgo empresaria al 39,1% sería desaconsejable al crear un costo de oportunidad considerable, desalentando la inversión de riesgo en el país y conspirando contra la creación de nuevos puestos de trabajo.

Destacamos que el proyecto mantiene la discriminación en contra del trabajador autónomo, a quien se le aplica la deducción especial simple o en todo caso incrementada mínimamente para profesionales o emprendedores durante los tres primeros años de actividad. Adjuntamos un ejemplo del que resulta que el impuesto mensual en su caso suponiendo ingresos mensuales de $ 150.000 más SAC ascendería a $ 27.032. Es una discriminación muy perjudicial para los emprendedores autónomos, quienes se encuentran frente a un sistema de cumplimiento imposible cuando por su nivel de ingresos superan el parámetro para calificar como monotributista (pues debe ingresar el impuesto a las ganancias con un piso muy bajo de deducciones y además el IVA).

 

 

* Para www.ambito.com

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