“Italia no puede tener un Gobierno distinto cada año; lo pagan los ciudadanos”

INTERNACIONALES 18 de marzo de 2021 Por Daniel VERDÚ
El ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio, fija los objetivos en esta legislatura y confirma la transformación del Movimiento 5 Estrellas en una fuerza moderada y europeísta
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La tormenta política que ha vivido Italia en los últimos tres años, desde que el Movimiento 5 Estrellas (M5S) ganó las elecciones con el 33% de los votos, lo barrió casi todo. Durante este tiempo ha habido tres Ejecutivos distintos, se desplazó el eje ideológico radicalmente de derecha a izquierda y cambiaron casi todos los ministros.

El pasado 14 de febrero se culminó el último gran giro, pasando de aquel Ejecutivo antiestablishment y populista que llegó en marzo de 2018, a uno liderado por el gran banquero europeo de las últimas décadas: Mario Draghi. Pero cuando Italia despertó, el actual titular del Ministerio de Exteriores, Luigi Di Maio (Avellino, 34 años), seguía ahí. El exlíder del Movimiento 5 Estrellas es el único ministro que ha repetido en los tres ejecutivos y hoy, en su faceta más institucional, es ya uno de los veteranos más jóvenes de la política italiana.


Pregunta. Italia suspendió la vacunación de AstraZeneca justo cuando el nuevo Gobierno intentaba acelerar la campaña. ¿Es un contratiempo?

Respuesta. Italia ha adoptado un principio de precaución, pero pidiendo a la Agencia Europea del Medicamento [la EMA, en sus siglas en inglés] que resuelva cuanto antes. La precaución es apropiada porque también ha habido investigaciones judiciales. Pero no debemos perder en absoluto la confianza en las vacunas. Son la única salida a esta crisis y están funcionando. Además, no hemos frenado la campaña, hay otras empresas.

P. ¿Cuál es el objetivo?

R. Todos los italianos que quieran vacunarse podrán hacerlo de aquí a agosto. Y para finales de septiembre se alcanzará la inmunidad de rebaño.

P. ¿Le preocupa que Alemania tomase por su cuenta la decisión de frenar la vacunación con AstraZeneca?

R. Europa ha tenido problemas en el tema de las vacunas. No es culpa de nadie, porque Europa somos todos. Si la EMA no coordina a las agencias del medicamento del resto de países, la culpa no puede ser solo de la Comisión. Europa paga la falta de coordinación en temas sanitarios de los últimos 30 años. No hemos sentido nunca la necesidad de hacerlo.

P. A propósito de la descoordinación y de la unilateralidad alemana, parece que el Bundesbank aprieta para que la deuda contraída con el Next Generation EU [el plan de recuperación] recaiga sobre los Estados. Eso sería un drama en Italia.

R. El Next Generation EU fue una gran victoria. Gracias a ello la percepción en Italia de Europa ha cambiado enormemente. El Fondo de Recuperación es el argumento de discusión central para salir de esta crisis. No entro en el debate legítimo de cada parlamento, pero el plan está ya en un estadio tan avanzado que es imposible volver atrás.


P. Italia fue el primero en bloquear un lote de AstraZeneca que salía hacia Australia. Muchos lo vieron como una decisión nacionalista. La amenaza se extiende ahora al Reino Unido.

R. Vivimos un momento en el que la investigación científica del Big Pharma [los grandes laboratorios farmacéuticos] ha logrado conseguir en tiempo récord la vacuna. Pero esas empresas son quienes deciden el número de dosis que dirigen a los países que lo necesitan. Así que si hay una producción de AstraZeneca en nuestro territorio y esa empresa no está cumpliendo con el trato al que llegamos y las manda a un país que no tiene dificultades, es justo que lo frenemos. Siempre aplicando un reglamento europeo. No es un acto hostil contra Australia y vale para cualquier empresa de fármacos.

P. Italia ha tenido tres gobiernos en tres años de legislatura, donde se ha pasado de un ejecutivo antiestablishment a uno con el gran banquero de Europa.

R. Cambiar un Gobierno cada año significa que el modelo institucional no funciona. En la próxima legislatura debemos abrir una reflexión sobre la estructura institucional. No puede haber un Ejecutivo cada año, porque lo pagan los ciudadanos, el país entero, al cambiar el interlocutor. Ahora Italia tiene un líder de prestigio como Draghi y un Gobierno sólido.

P. Usted es el único ministro que ha sobrevivido a los últimos tres gobiernos. Más que el exlíder del M5S, parece la reencarnación de la Democracia Cristiana.

R. Hay personajes de la Democracia Cristiana que han hecho historia. No soy de los que se ofende cuando oye el nombre de ese partido. Dicho eso, estos gobiernos tienen un hilo conductor: el tema de la inclusión social y el de la transición ecológica, que ha sido cada vez más central.

P. ¿Italia tiene hoy un Gobierno mejor que hace tres meses?

R. Eso presupondría una elección. Pero es que los dos gobiernos anteriores no cayeron por una decisión conjunta. El primero lo tumbó Matteo Salvini [la Liga] y el segundo, Matteo Renzi [Italia Viva]. Y mire, era algo esperable. Recordará que yo era muy escéptico a la hora de hacer el Gobierno Conte II. También lo era Nicola Zingaretti. Sabíamos que Renzi tendría la golden share [acción de oro] sobre el Ejecutivo.

P. ¿Imaginaba que haría esto?

R. Sabíamos muy bien quién era Renzi. Siempre dije a todos: “no penséis que pasará tres años en el Senado apretando el pulsador en las votaciones”. Se podía dar por descontado. Pero ahora este Gobierno trabaja en equipo.


P. Draghi es el sexto presidente del Consejo que no ha salido de las urnas. ¿Qué impacto tiene en la desconfianza de los ciudadanos?

R. En Italia las fuerzas políticas no aceptan que quien ha logrado más votos pueda ser el primer ministro. Y eso quizá habrá que revisarlo.

P. Los ministros de perfil técnico tienen un peso muy grande en el Ejecutivo. ¿Usted hace de contrapunto con Dario Franceschini, del Partido Democrático, y Giancarlo Giorgetti?

R. Draghi está muy atento a la parte política. Somos conscientes de que en los ministerios donde se debe cerrar el Plan Nacional de Recuperación y Resilencia (PNRR) antes de abril hay perfiles técnicos. Pero hay mucho interés en garantizar una coordinación política. Con Franceschini y Giorgetti hemos trabajado juntos en los pasados gobiernos, y es normal que se creen vínculos. Pero no como contrapunto. Diferenciar entre políticos y técnicos no tiene sentido, porque los políticos necesitan a los unos y los técnicos a los otros. Trabajamos juntos.


P. Parece difícil mantener unidos a todos los partidos.

R. Creo en la responsabilidad nacional. Estamos ya en el tercer confinamiento y este Gobierno ha demostrado que no había una alternativa a las medidas sanitarias que se han tomado.

P. ¿El Gobierno Draghi debe durar poco y blindar reformas o agotar la legislatura?

R. Los gobiernos que caducan como la leche no funcionan. No puede existir un horizonte que no sea el fin de la legislatura. Tenemos etapas muy marcadas: el PNRR para abril, la campaña de vacunación antes de fin de año y, en medio, las reformas importantes como la Administración Pública.

P. Hay un elefante que se cruza en ese horizonte de final de legislatura que es la próxima elección del presidente de la República en 2022. ¿Draghi sería una buena opción?

R. No hablo nunca de esa elección porque hay un presidente en el cargo. Cuando llegue el momento, lo veremos.

P. El argumento que dio Renzi para tumbar el Gobierno de [Giuseppe] Conte fue que había confiado parte de la gobernanza del Plan de Recuperación a una task force [unidad operativa] externa. Ahora vemos que Draghi ha contratado a la consultora McKinsey.

P. El motivo por el que cayó el Gobierno Conte II tiene nombre y apellido: Matteo Renzi. Él mismo se vanagloria de ello y sus razones eran una mera excusa. Dicho eso, tanto el ministerio de Economía como la Presidencia del Consejo han asegurado que no hay valoración ni condicionamiento de los proyectos por parte de McKinsey.


P. ¿Usted cuando se dio cuenta de que el Conte II estaba muerto?

R. Entendí que íbamos por el mal camino después del referéndum para la reducción de parlamentarios en octubre. Subía ya la tensión en el Gobierno... De hecho, yo era uno de los que aconsejó una remodelación para rebajarla. Pero cuando llegamos a diciembre, ya con un fuerte desencuentro, vi que íbamos hacia el final, antes incluso de que Renzi retirase a sus ministras.

P. El Gobierno de Draghi llega en un momento en el que Angela Merkel se retirará y Emmanuel Macron deberá empezar a pensar en clave electoral doméstica. ¿Italia puede convertirse de repente en la referencia europea?

R. Hay un gran reconocimiento de Italia en Europa. Draghi puede ser una figura que en esta fase refuerce Italia, pero no lo vivo de una manera competitiva con Franca y Alemania. Esos países, también muchos otros, han reconocido 209.000 millones del Plan de Recuperación para nuestro país, así que hay una gran consideración hacia Italia más allá de sus gobiernos.

P. ¿Italia no está interesada en alterar el eje francoalemán?

R. Cada vez que Italia ha intentado dividir el eje francoalemán se ha debilitado a si misma. Hay que trabajar entre cuatro, también con España, de la que no se puede prescindir. Especialmente después de la salida del Reino Unido.

P. Hoy el Partido Democrático (PD) es un aliado estratégico y ha dejado de ser el demonio…
R. Eso era cuando el secretario era Renzi [se ríe].

P. Sí, y ahora ha vuelto Enrico Letta. ¿Eso ayudará a las futuras alianzas?

R. Siempre he trabajado bien con él, es una persona en la que tengo mucha confianza. La alianza en entre el PD y el M5S se reforzará. Pero no debe ser solo electoral, hay que mirar a horizontes lejanos para crecer juntos. Los grandes temas sociales debemos afrontarlos juntos. Letta y Guiseppe Conte podrán encontrar campo para el diálogo.


P. En algunos temas, como la ley del Ius Soli, que concedería la ciudadanía a hijos de inmigrantes nacidos en Italia, no están tan de acuerdo.

R. Yo no estoy en contra, pero la Unión Europea está ahora diseñando un pacto para la inmigración y el asilo. Cuando hablamos de ciudadanía, debemos coordinarnos en el ámbito europeo. No es ir contra lo que ha propuesto Letta, pero del mismo modo que no hay coordinación en otros temas europeos, no la hay en este.

P. ¿Usted apoya a Conte como nuevo líder del M5S?

R. Sí, refuerza el atlantismo y el europeísmo del M5S. Está en línea de lo que yo he intentado crear. Y mire, los que han abandonado el M5S a causa de la entrada en el Gobierno de Draghi estaban todavía ligados a una cierta idea del Italexit. El peso de Conte aumentará el prestigio del M5S y terminará el proceso de transformación.

P. El M5S nació como partido antisistema y anticasta. Y usted dijo el otro día que ahora es “moderado y liberal”. ¿Cómo hemos llegado a eso?

R. Desde hace años se intenta clasificar al M5S en estándares o palabras. Pero dicho eso, el Movimiento hoy se está proponiendo como primera fuerza ecologista de Italia con gente de procedencias distintas. Y la síntesis son los objetivos de inclusión social, transición ecológica y justicia social.

Fuente: El País

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