Una nueva oportunidad

OPINIÓN 31 de marzo de 2021 Por Sergio Crivelli*
Además de manejar mal la pandemia y la economía, el gobierno de Alberto Fernández resultó un fiasco político. Si su objetivo era dejar atrás la "grieta" e iniciar una etapa de populismo no conflictivo, consiguió lo contrario.
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Hoy la vicepresidenta vuelve a gobernar y por contraposición Mauricio Macri ha recuperado el liderazgo opositor. En octubre el choque será entre los dos ex presidentes y lo que representan en el imaginario social, no importan los nombres en las boletas.

No hay ni habrá por lo tanto "avenida del medio" y los que no se encolumnan tras Cristina Kirchner deberán hacerlo tras Macri. Se acabó la excusa de la grieta usada por el círculo rojo (empresarios, medios, "intelectuales") para hacer campaña una vez más por el peronismo fingiendo neutralidad.

Así como era inevitable la rápida evaporación de un presidente sin poder ni liderazgo, también lo es el contenido de la campaña que viene: maniqueísmo y relato. Volverá el tópico de las "dos Argentinas", a pesar de que hay sólo una que se hunde sin parar desde hace 80 años.

Un adelanto de esa campaña es la falsa controversia sobre el endeudamiento. El kirchnerismo acusa a Macri de haber endeudado al país para hacerlo vulnerable al poder financiero. Según este viejo mito peronista que se intenta reinstalar, CFK habría hecho lo contrario. Sin embargo, la deuda durante los ocho años de su gestión creció más que durante la de Macri. ¿Por qué? Porque la clave del problema no está en la deuda, sino en el déficit fiscal que la genera.

La ex presidenta le dejó a Macri un país endeudado, sin crédito y sin reservas. Creyó que era una trampa mortal, pero Macri consiguió crédito y terminó trasmitiéndole la bomba de tiempo a Alberto Fernández que hizo lo propio: "bicicleteó" los vencimientos que le tocaba pagar. El que lo suceda que se arregle. Lo hizo con los bonos en poder de privados y trata de hacerlo con la deuda adquirida con el FMI. La furia kirchnerista con el organismo internacional reside en que le permitió a Macri salir de la trampa, dándole una nueva vida política.

LOS PROTAGONISMOS

Este es el fondo de la cuestión, pero no estará en la agenda. Será sustituido por el protagonismo de la vice, el languidecimiento del presidente, las piruetas de Rodríguez Larreta para despegarse del peronismo y las internas de los radicales para conseguir el mayor número de cargos posibles (ya se verá de quién). Estas maniobras no alcanzan a ocultar, sin embargo, que en octubre habrá otra vez una bifurcación del camino y dos figuras que corporizan dos destinos contrapuestos. Una, que propone cambiar el rumbo y otra que propone seguir en círculos. Habrá que ver si en esta oportunidad la que propone el cambio está decidida realmente a hacerlo en lugar de pactar con los que andan en círculos desde hace 80 años. El problema es que no hay pacto posible entre dos visiones inconciliables de la democracia, del pluralismo, del estado de derecho y de la convivencia pacífica. No haberlo entendido es la principal causa de esta decadencia ya casi secular.

 

 

* Para La Prensa

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