Restricciones y riesgo de efecto dominó en la economía: ¿puede acabarse el veranito del dólar?

ECONOMÍA 09 de abril de 2021 Por Pilar Wolffelt*
El Presidente anunció la vuelta de algunas medidas restrictivas para contener la segunda ola de Covid. Expertos anticipan si habrá efectos colaterales
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Llegó la segunda ola de COVID-19 y, ante el aumento sostenido de casos positivos, el Gobierno resolvió tomar nuevas medidas restrictivas desde este viernes 9 de abril, que regirán por 21 días en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Si bien muchos este tipo de medidas tienen como objetivo proteger la salud de la población y evitar que colapse el sistema sanitario, pueden tener un impacto en las distintas variables de la economía.

La duda está en cómo puede llegar a ser el efecto esta vez, ya que los recaudos implementados, al menos por ahora, son más leves que los que se debieron acatar en 2020.

Sin embargo, hay inquietud. Claudio Caprarulo, economista principal de Analytica, señala en este sentido a iProfesional que "la segunda ola genera aún mayor incertidumbre en la economía".  

Así lo confirma, también, el economista de la consultora Invecq, Matías Sturt, quien asegura que "es bastante claro que un regreso a restricciones como las del año pasado demandarían una nueva ola de incremento del gasto público, financiado con emisión monetaria y eso, desde el punto de vista cambiario, financiero e inflacionario, seria desestabilizador".

El desafío: mantener el delicado equilibrio

El Gobierno lo sabe y también está consciente de que no puede tirar por la borda los avances alcanzados. Tienen muy en claro que, tal como lo señala Sturt, "con las mismas medidas, veríamos las mismas consecuencias del año pasado: incremento de la brecha, aumento de las expectativas devaluatorias y problemas en las reservas del BCRA, aun cuando están estabilizadas ahora por el efecto de los precios internacionales".

En este sentido, Martín Vauthier, economista y director de EcoGo, sostiene que el impacto va a depender de la intensidad que exhiba la segunda ola y del nivel de restricción que vayan teniendo las medidas que se implementen. "No vemos que vayan a ser similares a las que se establecieron el año pasado, básicamente porque la economía no lo permite y porque no hay margen tampoco desde el punto de vista fiscal", avizora.

Sin embargo, puede haber imponderables: señala que otro tema condicionante será el nivel de cumplimiento social que tengan las medidas y no descarta que, a medida en que la segunda ola vaya avanzando, aparezcan nuevas reglas y un comportamiento precautorio desde la misma sociedad.

"Todo eso puede traer un impacto en la actividad económica que incidirá sobre la recaudación fiscal e incrementará el gasto extraordinario para mitigar los efectos de la pandemia", anticipa Vauthier.

El desafío para la gestión de Alberto Fernández está, entonces, en manejar eficientemente e delicado equilibrio entre aplicar las medidas preventivas de cierre de actividades y mantener en funcionamiento la economía.  Dicho esto, queda claro que, tal como indica el economista Federico Glustein, "el impacto económico de las restricciones a causa del aumento de casos de Covid va a depender del tenor que estas tengan y de su duración".  

Segundo round para los sectores más golpeados

El analista explica que, tras la caída de la actividad económica cercana al 26% al principio de las restricciones en el primer trimestre de 2020, ésta se fue recuperando casi a niveles pre-pandémicos durante los primeros meses del 2021. Pero un cierre parcial sería un golpe muy fuerte para un gran abanico de sectores, entre los que se puede destacar el turismo, la gastronomía, los gimnasios y centros de actividad física, los espacios culturales y los centros comerciales, entre otros.

En ese contexto, Glustein prevé que restaurantes, bares y centros de entrenamiento evalúan una segunda ola de cierres en un contexto en el que más de 1.500 locales del AMBA bajaron sus persianas en 2020 y se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo. En tanto que los gimnasios se replantean el cierre repensando los protocolos a pesar de las medidas, porque, sin programas de Asistencia para el Trabajo y la Producción (ATP) a la vista, se vislumbra posibles quebrantos en el corto plazo.

Caprarulo, coincide con este diagnóstico al señalar que "las medidas de restricción a la circulación que anunció el Gobierno golpean principalmente al sector gastronómico, que ya se encontraba en una situación crítica previo a las nuevas medidas". Recuerda a propósito de este punto que, según el último dato disponible, que es de enero de este año, el nivel de actividad del rubro tuvo una caída de casi el 40% respecto a igual mes de 2020 y acumula 11 meses de retracción.

En tanto, considera que, "en el resto de los sectores, el impacto será bajo, tanto de forma directa como indirecta, en materia de expectativas sobre el nivel de inversión".  Aunque, Glustein sostiene que, si pensamos en inversiones, las medidas podrían afectar a ciertos sectores que se estaban recuperando: como la construcción, dado que los transportes públicos son sólo para esenciales.  

Así las cosas, alerta que "la incertidumbre de esta situación implica la posibilidad de que recuperar una inversión tome un tiempo mayor". Por ese motivo, advierte que es esperable que algunos actores sean más precavidos a la hora de realizar desembolsos y prefieran esperar que pase esta segunda ola. Y esto, claramente, genera ruido en la economía y en las expectativas. 

El temido efecto sobre la inflación

En lo que respecta a la inflación, Glustein comenta que los dos primeros del año arrojaron un índice del  7,6% y anticipa que los datos para marzo se sitúan en torno al 4%. "Esos niveles marcan el piso de la primera parte del año, lo que indica que el resultado final se ubicará lejos del 29% interanual proyectado por las autoridades", asegura.

El economista indica que el índice de precios mayoristas arrojó un incremento del 47,7% entre febrero de 2020 e igual mes de este año, ubicándose más de 10 puntos por encima de la inflación minorista y con un acelere en el primer bimestre del año. Así, prevé que ese porcentaje se trasladará tarde o temprano a los comercios de cercanía y asegura que "las restricciones podrían estimular el pase en algunos rubros, como alimentos y bebidas y mantenimiento del hogar, fundamentalmente, por las nuevas necesidades de permanencia en las casas ante un eventual cierre de ciertas actividades".

Por su parte, Martín Vauthier, director de Eco Go, apunta que "el mayor déficit fiscal generado por una caída de los ingresos y un incremento del gasto se puede trasladar al mercado monetario porque parte de ese déficit se terminará financiando con emisión".

¿Más gasto y emisión?

De este modo, considera que ese incremento en el gasto vía emisión del Banco Central podría terminar afectando  la breca cambiaria y las importaciones. "Mientras el riesgo país sea tan alto y las paridades de los bonos nacionales tan bajas, cualquier emisión monetaria que no esté convalidada por la demanda de dinero terminará presionando en el mercado de cambios y ese efecto se podrá filtrar hacia la inflación", alerta Vauthier.

Un punto importante que aporta Glustein respecto del financiamiento del gasto es que existe la posibilidad latente y no descabellada de que el Gobierno resuelva, una vez que los reciba, claro está, utilizar los fondos de Derechos Especiales de Giro (DEGs) que le otorgará el Fondo Monetario Internacional (FMI), equivalentes a u$s 4.350 millones, para financiar programas de contención en caso que deba extender las medidas de restricción en el tiempo.

Efecto en el dólar

Tal como informó iProfesional, son cinco las variables que regirán, a favor o en contra, el destino del dólar en el segundo trimestre y una de ellas es, justamente, el efecto "segunda ola", según el economista e investigador del Conicet, Julián Zicari: 

1. En primer lugar, señala que a comienzos de abril arranca el período más fuerte de la liquidación de la cosecha y eso le dará más fuerza al BCRA para presionar hacia abajo la cotización del dólar.

2. Como segundo punto, menciona que, aunque de manera muy heterogénea, hace varios meses que la economía se viene recuperando y asegura que "eso es positivo, pero, a la vez, a medida que esto se vaya consolidando, va a aumentar la demanda de dólares para solventar los materiales (importaciones) para poner en marcha el aparato productivo y la reactivación del consumo".  

3. Claro que, como contrapartida, Zicari advierte que "la segunda ola del Covid puede afectar el desarrollo de la economía de manera negativa y eso podría hacer caer la necesidad de aumentar las importaciones, lo que deprimiría el nivel de demanda de dólares".

4. En cuarto puesto, ubica las expectativas. Explica que, "como hace ya siete meses que el dólar viene bajando y Martín Guzmán ya anticipó que va a seguir en este sendero, varios sectores se desprendan de sus activos en dólares" y esto, a su vez, sigue empujando la expectativa a la baja.

5. Y, finalmente, apunta que el BCRA viene haciendo compras netas de reservas desde diciembre, lo que solidifica su posición en el control de cambio. A este factor se suman los mencionados fondos por u$s4.350 millones vía Derechos Especiales de Giro (DEGs) y el proyecto oficial es que queden en reservas netas, con lo cual las expectativas de devaluación disminuirían.   

En este contexto, Vauthier menciona que no debería esperarse un impacto en la cotización del dólar en el corto plazo, "principalmente, porque el Gobierno ya anticipó que la ayuda va a ser focalizada". Esto haría que  los pesos que se vuelquen a la asistencia de los principales damnificados no termine presionando sobre el dólar blue o el Contado Con Liquidación (CCL).

En esta línea, Glustein agrega que, "a nivel cambiario, el dólar blue y los financieros se mantendrán calmos, signados por un ingreso derivado de las exportaciones de commodities, principalmente soja, con precios internacionales favorables".  

Destaca además que el BCRA incrementó sus reservas, lo que es un dato positivo (aunque mediante la operatoria de compraventa de bonos para sostener el ancla cambiaria ha resignado parte de ese aumento).

Así, observa que, si bien las restricciones no afectan directamente al sector financiero, el fantasma del cierre total genera incertidumbre en los mercados, los cuales podrían caer a raíz de las expectativas negativas sobre el crecimiento de la economía y sus posibilidades de continuidad en el tiempo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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