Inflación: analistas, pesimistas con la región y más con Argentina

ECONOMÍA 21 de abril de 2021 Por Jorge Herrera*
Bancos de inversión y consultoras internacionales no creen que las medidas oficiales tengan éxito en desacelerar la tasa de inflación mensual.
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Por el momento en los países desarrollados las preocupaciones sobre un repunte inflacionario parecen ser más declamatorias que temores reales. En cambio en el club de los países emergentes los miedos tienen asidero. El aumento de la inflación ya no es un riesgo, sino una realidad tangible, sobre todo, en Latinoamérica, advierten analistas internacionales. Y si bien se encendieron los semáforos en un amplio espectro de mercados emergentes, el dato de marzo prendió las alarmas en el caso argentino. Tanto en Wall Street como en la City londinense las expectativas de los analistas no son para nada optimistas.

A nivel regional el aumento de la inflación ha sido provocado por el alza de los precios mundiales de las materias primas, pero la evidencia más reciente sugiere que el shock inicial ya ha comenzado a extenderse también a los precios subyacentes. Los economistas del Goldman Sachs, capitaneados por Alberto Ramos, señalan al respecto que “es probable, desafortunadamente, que el panorama de la inflación en América Latina empeore antes de mejorar, debido a los desfavorables efectos de base, las presiones de los costos y el aumento adicional previsto en los precios de las materias primas”. De hecho, según sus cálculos, el aumento adicional de los precios de las materias primas debería sumar otros 50 puntos básicos a la inflación general sobre la base del índice LA-5 (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) en los próximos meses. Además, advierten que existe el riesgo de que las presiones y saltos inflacionarios de corto plazo generen algunas heridas inflacionarias provocadas por efectos de segunda ronda (generalización/diseminación de los choques de precios hasta ahora de base estrecha) y por el impacto potencial en la formación de precios de reavivados por mecanismos de indexación y desamarre de expectativas de inflación.

En el caso argentino el consenso de los analistas internacionales es que la aceleración de la inflación en marzo demostró que los controles de precios implementados en los últimos trimestres han sido, hasta ahora, ineficaces para abordar los síntomas de la inflación en el corto plazo. Más allá de que el 4,8% de marzo que superó los pronósticos, consideran que todos los datos del IPC de marzo fueron terribles, con rápidos incrementos en los 12 componentes respecto de marzo 2020. Y si bien es probable que las presiones sobre los precios de los servicios disminuyan en los próximos meses, debido a los descuentos que se ofrecen para combatir la segunda ola de covid y el efecto de los cierres, los riesgos persisten.

Además, las presiones de precios subyacentes están aumentando rápidamente debido a problemas estructurales, alta inercia, represión de precios y factores temporales relacionados con la pandemia. Todos descuentan que el gobierno continuará concentrando sus esfuerzos en profundizar los controles de precios, retrasar el ajuste de tarifas y utilizar la herramienta de ancla del tipo de cambio para controlar las expectativas de inflación. Sin embargo, tanto por los datos como por las medidas adoptadas los analistas respaldan los pronósticos de que la inflación general continuará sobrepasando la meta oficial (29%) la mayor parte del año. Andrés Abadia, economista jefe de Pantheon Macroeconomics, señaló que “las presiones inflacionarias estructurales mantendrán la inflación muy por encima de dicho objetivo durante algún tiempo, manteniendo las expectativas de inflación en niveles incómodos. La desinflación es necesaria para que los salarios reales se recuperen, lo que debe suceder para que el consumo repunte de manera constante. Un repunte económico más fuerte es clave para el desempeño del gobierno en las Primarias de agosto y las elecciones intermedias de octubre. Pero las perspectivas de inflación están lejos de ser optimistas”.

Tras un largo período de una benigna dinámica de precios, incluso en diferentes etapas del ciclo económico real, la inflación se ha convertido en los últimos tiempos en un tema macroeconómico central. Pero, si bien ha habido mucho entusiasmo y debate sobre las perspectivas de inflación en las economías de países desarrollados, el aumento de la inflación ya no es un riesgo sino una realidad insoslayable en varios mercados emergentes, incluidas las principales economías de América Latina. Donde el caso argentino se destaca, lamentablemente, por sobre los demás (excluida lógicamente Venezuela) al tener una tasa de inflación mensual igual a tasa anual del resto de los países de referencia de la región.

 

 

* Para www.ambito.com

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