Nueva línea de créditos para refacción y construcción: ¿burbuja o realidad?

ECONOMÍA 25 de abril de 2021 Por Leandro Ferreyra*
El Gobierno lanzó los "Créditos Casa Propia", que se ajustarán en base a la evolución salarial. ¿Sirven para dinamizar el sector?
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El Gobierno anunció una línea crediticia que desembarca con la idea de dinamizar a un sector que viene muy golpeado por la macro. Se trata 87 mil créditos individuales a tasa cero para refacción y construcción de nuevas viviendas.

El anuncio se realizó en el marco del programa federal Casa Propia - Construir Futuro, durante un acto en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada.

Esta nueva línea entregará 65 mil créditos personales para la compra de materiales y trabajos de mano de obra, y otros 22 mil créditos hipotecarios para la construcción de vivienda nueva de hasta 60 metros cuadrados de superficie en lote propio. En ambos casos, estarán ajustadas por la nueva fórmula Hog.Ar de actualización de capital basada en la evolución del Coeficiente de Variación Salarial (CVS).

¿Burbuja o realidad?

“Se trata de dos tipos de créditos. Uno para remodelación y ampliación de vivienda a 36 meses con montos no muy altos. Y hay un crédito que es para vivienda nueva, hasta 60 metros cuadrados, de cuatro millones de pesos. En este caso la cuota supera los 40 mil pesos por mes. Pensando en que corresponde al perfil de una persona de clase media o media-baja, pensar que puede disponer de más de 40 mil pesos mensuales para una cuota de devolución, parece difícil”, opina Luis Guido, director de Grid SA (Grupo Idea Desarrollos). “Entendemos que es muy necesario tener créditos hipotecarios. Pero a pesar de ser créditos a tasa cero, aún así están dando valores muy altos. Definitivamente, no parece que vayan a movilizar fuertemente el mercado”, acota Guido.

Más crítico es Ezequiel Chomer, Director Financiero de Grupo Chomer. “La iniciativa parte de una buena intención, lo que no sabemos es como puede evolucionar ese índice y como se va a cubrir la brecha. El Gobierno dice que estará generado en parte por las ganancias del mismo fondo que administrará esto pero, a mi entender, más que ganancia se producirá perdida y de esta manera estará financiado por el Tesoro de una u otra forma. El fondo de la cuestión es que lo que busca el Gobierno es tratar de generar un mercado de créditos hipotecarios para la construcción y, como intención está bien pero, mientras no se solucionen problemas más de fondo como la inflación, cualquier iniciativa como esta, va a terminar en ‘saco roto’ como siempre”.

Voces optimistas

Para Luis Di Palma, CEO de Steel Tech Group, “siempre que se incentive a la industria de la construcción el efecto será positivo, ya que tiene un impacto directo en el crecimiento de la mano de obra. Desde la fabricación de los distintos materiales, hasta la mano de obra directa contratada por las empresas constructoras de mayor o menor tamaño. Esto por supuesto sumado al hecho de que se acerca a la gente a concretar su vivienda propia. Fomentar créditos para refacciones, ampliaciones y primera vivienda, en una condición de déficit habitacional elevado como el nuestro mejora sustancialmente la calidad de vida de muchas personas”.

Según Di Palma, el éxito de la iniciativa va a depender de las variables económicas a las que estén atados estos créditos. “Un contexto inflacionario como el nuestro, dejó en evidencia que los créditos UVA eran insostenibles de la manera que fueron pensados. Esperemos que esta nueva propuesta sea sustentable en un país tan volátil como el nuestro·, reflexiona el especialista y sigue: “Quienes logren beneficiarse con estas líneas de crédito van a tener la oportunidad de mejorar su calidad de vida, y es en este sentido donde la elección correcta del sistema constructivo va a ser muy importante. El Steel Framing está jugando un rol preponderante en la industria de la construcción ya que en cuestión de semanas pueden terminarse ampliaciones de viviendas a un costo razonable, y con una muy buena calidad constructiva. Sin dudas, estos créditos consolidarán”, concuye Di Palma.

En la misma línea opina Gustavo Llambías, Vicepresidente de la Asociación Empresarios de la Vivienda (AEV). “Más allá de la intencionalidad de decir ahora no es en UVAs, es en hogar, creo que está bien toda ayuda que se pueda dar. La cuestión de fondo que más nos importa es que por lo menos se indexa el capital en vez de indexarse con el CER, como se indexa con las uvas. El hogar lo indexa con el índice de variación salarial. El gobierno está aceptando que es imposible no indexar el capital, porque si no nunca se repone el dinero que se presta. Así que no podemos más que estar de acuerdo, primero con que el gobierno ponga a disposición de la gente créditos, y segundo con que piense en que algún día tendrá que recuperarlos y dárselos a otros argentinos. Es decir, que piense en recuperar su valor indexado el capital. Por supuesto, hay un subsidio fuerte porque es a tasa cero, pero estamos muy a favor de eso si está destinado a la gente que efectivamente necesita subsidio. Acá estamos hablando de 65000 créditos para refacción entre 100 y 240 mil pesos”.

Con respecto a los 22.000 créditos para vivienda nueva para el que ya tenga lote por 4 millones de pesos a pagar entre diez y treinta y seis años, Llambías expresa: “también estamos de acuerdo en la medida que el Gobierno tenga presupuesto y que lo aplique con un sistema que permita que esa plata que es del Estado se recupere a través de la devolución de los créditos. Lo que está claro, como decimos siempre, es que con esto no se sale de la necesidad de cerca de un millón doscientos mil viviendas nuevas a construir. Se me dirá que bueno, que por algún lado hay que empezar. Es cierto, pero nuestra recomendación sigue siendo empezar por los sectores que con un poco de ayuda de normas del Estado, no de presupuesto del Estado, y un poco de impulso y facilitación por parte del Estado, podría con sus propios recursos acceder a una vivienda, cosa que hoy no puede”.

El Presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damian Tabakman, también celebra la iniciativa: “No tanto para el desarrollador como tal sino para sus clientes. Sobre todo los que compran lotes en urbanizaciones abiertas. Suma mucho porque facilitará la construcción de casas individuales. De lo contrario el proceso es más lento y de menor calidad”, asegura.

La línea para la construcción de casas nuevas son créditos a 30 años y a tasa cero. En este caso, la suma de los ingresos mensuales netos del grupo familiar deberá estar entre los $53.500 y $175.000. En este caso, no se admitirán terrenos que se encuentren en barrios cerrados o privados o que su tasación supere los $3,5 millones. El terreno deberá estar escriturado antes del 31 de marzo de 2021.

 

 

* Para www.ambito.com

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