La única vacuna que nos puede salvar es votar y hacerlo con responsabilidad

OPINIÓN 08 de mayo de 2021 Por Carlos ZIMERMAN
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Pareciera que nos acostumbramos a los números fríos y que nos olvidamos que detrás de ellos hay hombres y mujeres que a su vez son hijos, padres, hermanos y amigos. Pareciera que la conmoción de los primeros días le dio paso a la indiferencia y al acostumbramiento. Pareciera que todo es habitual y hasta normal y que ya nada nos sorprende.

Cuando comenzó este flagelo todos de una manera estúpida repetimos como loros que íbamos a salir mucho más fortalecidos cuando todo esto culmine y que el mundo cambiaría para bien.

Nada de eso ocurre y seguramente ocurrirá, todo va a seguir igual y una prueba de ellos es nuestra costumbre diaria a asimilar cada muerte como un frío número que si el es cercano a nosotros nos conmueve por unas horas o al máximo algunos días y luego ya nos olvidamos, y que si por el contrario es totalmente ajeno, ni siquiera nos detenemos a pensar que quien murió es una persona que bien podría ser alguien de nuestra cercanía o afecto.

El coronavirus hace estragos en todos los estamentos de la sociedad y ya nos acostumbramos a eso, los muertos pasaron a ser un número más y mansamente, haciendo poco y nada, vemos pasar los días a la espera que en las crónicas futuras ese número no lleve el nombre y apellido nuestro o de alguno de nuestros afectos.

Nada cambió, nada va a cambiar, los muertos seguirán siendo un frío número de las estadísticas mientras en Argentina seguimos teniendo la clase política corrupta que tenemos. Hoy estamos gobernados por quienes solo piensan en ellos, ven la manera de seguir atornillados a sus cargos y que la política les siga solucionando sus propios problemas en vez de ellos solucionarles los problemas a la gente.

Nuestra clase política es corrupta, ventajista, inmoral y con sentimientos sociales inocuos. No son dignos de ocupar los cargos que ostentan, pero que lamentablemente lo tienen por el voto popular, un voto que en su gran mayoría llega más por convicción que por necesidad.

La política Argentina está absolutamente degradada, y cuando uno ve a dos o más políticos reunidos, tomando un simple café en la mesa de un bar, lo más seguro es que estén "rosqueando" para salvarse, para conseguir algo que los perpetúe más en el poder, en palabras comunes, para seguir "currando".

No todo está perdido, hay un remedio, una vacuna infalible, que bien usada nos puede curar: SABER VOTAR CON RESPONSABILIDAD Y ALGUNA VEZ ELEGIR A LOS MEJORES

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