Poder de fuego: Banco Central y Anses tienen u$s8.300 millones para contener la brecha

ECONOMÍA 13 de mayo de 2021 Por Juan Strasnoy Peyre*
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Luego de la corrida de octubre pasado, que llevó la brecha cambiaria al 130%, el Gobierno logró contener las presiones devaluatorias con un cóctel de intervenciones oficiales y algunas señales amigables para el mercado, que incluyeron subastas de bonos en dólares, una flexibilización del cepo a los dólares financieros y un recorte del gasto covid. Palo y zanahoria.

Con ese esquema y la ayuda de la oferta que sumó el ingreso de divisas para pagar el aporte de las grandes fortunas, el equipo económico pudo sostener la brecha entre el 60% y el 70% en los primeros meses del año a pesar de la salida de grandes fondos de Wall Street de sus posiciones en pesos. Con todo, el año electoral, la segunda ola, lo incipiente de la tregua y el accionar de los bonistas extranjeros hacen que el horizonte no termine de despejarse. Sin embargo, el Banco Central y la Anses aún cuentan con un poder de fuego de unos u$s8.300 millones para intentar evitar sobresaltos en el Contado con Liquidación (CCL), que ayer cayó 0,3% a $157,93.

El dato fue estimado por Pedro Martínez Gerber, economista de la consultora PxQ del exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, tras la publicación del balance 2020 del BCRA. De acuerdo con ese documento, la entidad que preside Miguel Pesce tenía en su cartera al 31 de diciembre un amplio set de títulos en dólares bajo legislación local que recibió por el canje del año pasado: u$s4.349 millones de valor nominal del bono AL30, u$s8.925 millones del AL35, u$s952 millones del AE38 y u$s801 millones del AL29. Por su mayor volumen, el AL30 y el AL35 son los títulos más utilizados para dolarizarse a través de la Bolsa y salir del país (vía CCL) o bien quedarse posicionado en divisas dentro del mercado local (vía dólar MEP).

Martínez Gerber calculó que ese stock de títulos, tomado a los precios actuales, equivale a un poder de fuego del Central para intervenir en la plaza financiera de u$s4.800 millones. Además, estimó en otros u$s3.500 millones las tenencias del Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la Anses. Si bien los datos oficiales no llegan hasta hoy, la posición de ambos organismos sería incluso mayor ya que, según señaló semanas atrás el ministro Martín Guzmán, el saldo neto de su intervención fue comprador. Es decir, acrecentaron el stock de títulos en sus carteras; en el caso del BCRA, gracias a dólares comprados en el mercado oficial.

Se trata de un arsenal nada menor si se toma en cuenta que el principal factor de inestabilidad en el CCL fueron los fondos extranjeros, quienes redujeron considerablemente su posición en activos en moneda argentina durante el último tiempo. Fundamentalmente, PIMCO y Templeton, dos grandes jugadores de Wall Street que habían ingresado al país a hacer carry trade (la conocida bicicleta) durante el Gobierno de Mauricio Macri pero luego quedaron atrapados en pesos por el combo reperfilamiento-cepo y presionaron incesantemente sobre el “liqui” para dolarizarse y abandonar el país. Según un reporte de la consultora 1816, consignado por Ámbito, Templeton dolarizó durante el primer trimestre u$s628 millones de sus tenencias en pesos. Así, entre este fondo y PIMCO, quienes concentran casi el 90% del stock de deuda local en manos de no residentes, aún tendrían el equivalente a u$s2.700 millones. Aunque fuentes del mercado señalaron que Templeton aclaró que desconoce el origen de los números de ese informe. En cualquier caso, la magnitud es muy inferior al poder de fuego oficial.

Además, ocurre que las restricciones vigentes fijan un tope individual de alrededor de u$s36.000 semanales para operar CCL en el mercado de bonos regulado por la Comisión Nacional de Valores, que es en el cual interviene el BCRA. Por lo que, según fuentes oficiales, cualquier flujo adicional se canaliza a través de una ventanilla alternativa de operaciones bilaterales entre privados, conocida como Over the Counter, que no tiene como contraparte al sector público.

Con ese escenario, Martínez Gerber consideró que en el corto plazo el Central tiene condiciones para mantener el “liqui” a raya y que el mayor desafío llegará en el tercer trimestre: “Mientras siga habiendo oferta en el mercado oficial, el BCRA va a tener herramientas para darle salida a los fondos extranjeros. Tampoco está claro si seguirán saliendo. Dependerá mucho de lo que pase con el FMI y el Club de París. El mercado estaba muy orientado a pensar que no se pagaría y un acuerdo podría ayudar. En el corto plazo, estamos en temporada alta de liquidación del agro. La temporada compleja empieza en agosto y se solapa con la dinámica preelectoral y vencimientos fuertes de la curva en pesos. Ese va a ser el momento más crítico”. Entre tanto, el precio de la soja, que ayer superó los u$s600 por tonelada, juega a favor de las reservas. Según la Bolsa de Rosario, aportará unos u$s10.000 millones de exportaciones adicionales en 2021. Además, en agosto o septiembre se sumarán los u$s4.354 millones que enviará el FMI por la distribución de derechos especiales de giro (su moneda) entre sus miembros, cuyo destino es materia de debate en el oficialismo.

 

 

* Para www.ambito.com

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