Segundos para vivir o morir... y elegir no volver a la Argentina: Nicolás Falczuk, entre fútbol y misiles en Israel

DEPORTES 17 de mayo de 2021 Por Omar EDEN
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Es la 1:30 de la madrugada del jueves 13 de mayo. Nicolás, su esposa Katherine y sus hijos, duermen. Se despiertan por el sonido de la sirena que anuncia que están siendo bombardeados por misiles. Los adultos acuerdan ir en busca cada uno de un niño y corren al refugio. Tienen 30 segundos para hacerlo (y lo hacen), en medio de la somnolencia del momento. Entran los cuatro, cierran la puerta. Y allí esperan que todo pase. ¿Miedo? Sí. ¿Volver a la Argentina a modo de escape? No.

Nicolás es Nicolás Falczuk, un exfutbolista argentino que tras pasos por las inferiores de Boca y Vélez, debutó como profesional en Deportivo Morón, allá por 2007, y tras un paso por Temperley y un regreso al Gallo, en 2010 se fue de la Argentina a Israel, donde representó a cinco equipos en ocho años, cuatro de los cuales estaban en la máxima liga de ese fútbol, y se retiró hace dos. Asegura que tanto él como su familia son felices allí, territorio que desde el pasado lunes recibe un salvaje ataque misilístico por parte de grupos terroristas de Palestina, encabezado por Hamas. El regreso a la Argentina no es opción, cuenta el exdelantero en diálogo con TN Deportivo, y considera que volver “sería dar un paso atrás”.

¿Cómo estás y cómo atravesás el ataque que sufre Israel?

-Yo vivo un poco más alejado del núcleo del conflicto. Estoy en la ciudad de Harish, al norte de Israel, y aunque aquí también suenan las sirenas, no estamos en el ojo del ataque que es el centro y sur de la nación.

¿Hay manera de explicar este conflicto que no parece responder más que al odio religioso?

-Resido en Israel hace 10 años y es difícil de explicar porque es un conflicto que viene desde hace muchísimo tiempo, muy difícil de resolver y más en esta oportunidad porque esta escalada está más complicada que otras veces, con muchos enfrentamientos dentro del territorio mismo de Israel, que hace que todo sea más complicado que otras veces.

Te fuiste de la Argentina muy joven y desarrollaste tu carrera como futbolista en Israel. ¿Estás conforme con la decisión que tomaste?

-Sin dudas. Yo primero hice inferiores en Boca, luego en Vélez, donde jugué en Reserva y firmé ahí mi primer contrato. Me fui a préstamo a Morón, pase por Temperley, volví a Morón y ahí me surgió la posibilidad de venir a Israel, país por el que me decidí pese a que también pude ir a Chipre o a Australia. Elegí este país porque es mi tierra, yo soy judío y creí que iba a ser lo más cómodo para mí, que aquí podría adaptarme de la mejor manera y decidí bien: hice una carrera de ocho años de los cuales la mitad jugué en Primera hasta que me retiré, hace dos años.

¿Temiste por las consecuencias del extremismo religioso cuando te presentaron la oferta?

No. En su momento vine con quien era mi novia y ahora mi mujer, y estamos muy contentos con la decisión que tomamos. De afuera se piensa que este no es un país seguro, pero es justamente todo lo contrario. Lo que pasa ahora no es lo normal más allá de que cuando se cuentan cosas de Israel, se cuentan estas, pero este es un país muy seguro.

¿Cómo es vivir en un país en el que la posibilidad de un ataque terrorista está latente todo el tiempo?

-Acá cada vez que van a tirar misiles, suenan las alarmas. El país desarrolló un sistema de seguridad, la Cúpula de Hierro, que es un mecanismo para detectar y derribar misiles en el aire. Este país trata de cuidar mucho a toda su gente y la ciudadanía se siente segura aunque está cansada, tiene mucha bronca y no le gusta vivir de esta manera. No le gustan además los juicios erróneos que el extranjero hace de este país.... Habría que ver qué pasaría en otros países, cómo reaccionarían si son atacados de esta manera.

Llevás una década en Israel. ¿Cuántos ataques te ha tocado vivir en este tiempo?

-Estuve en una época jugando en Hapoel Be’er Sheva y en ese momento también me tocó atravesar una escalada de violencia y también en ese momento me tuve que ir de ahí porque estaba muy complicada la situación. Con mi familia nos corrimos hacia el lado de Tel Aviv porque en ese momento Hamas atacaba más hacia el Sur. Esta vez, en este último tiempo, los misiles están con más alcance, llegando al centro o incluso algunas veces pasando.

¿Cómo son los días de los ciudadanos de Israel en tiempos de guerra?

-Depende del lugar en el que estés, tenés un determinado tiempo para ir al refugio más cercano o a un lugar en el que no haya ventanas. Hay un montón de instrucciones que acá te da el organismo que se encarga de dar seguridad a los ciudadanos. En cada ciudad tenés distintos tiempos para llegar al refugio. Al lado de la Franja de Gaza, por ejemplo, tenés menos de 10 segundos. En el centro, en Tel Aviv, tenés un minuto y en la ciudad donde yo estoy ahora, que se llama Harish, tengo un minuto y medio. Así, en base a las distancias van cambiando los tiempos que tenés para refugiarte, para cerrar las ventanas y resto de aberturas, y después de que suena la alarma te tenés que quedar 10 minutos en el refugio.

¿Cómo son los refugios?

Son búnkers que ya en las casas o departamentos más nuevos se incorporan como parte de la edificación. En mi casa yo tengo un cuarto especialmente preparado y ambientado. Cuando sonó la sirena a la 1:30 a.m., nos levantamos con mi mujer, cada uno agarró a uno de los nenes, fuimos al refugio y cerramos la puerta. Las personas que viven en edificios más viejos, que no tienen refugio, tienen búnkers en las calles, que son para todos los ciudadanos y ya todos sabemos que si no estás cerca de algún refugio no te podés resguardar cerca de ventanas, ni quedarte en primeros pisos, entrepisos o planta baja. No tiene que haber vidrios cerca y así son varias las órdenes que tenés que seguir.

¿Cómo viven los niños esta situación?

Yo tengo dos hijos, de siete y cuatro años, y aunque esto no tendría que ser parte de la normalidad y menos para ellos, que no están acostumbrados porque vivimos en una zona que no es habitualmente atacada, depende de cómo se lo tome cada uno. Nosotros como padres tratamos de estar tranquilos y no reflejar miedos por más de que lo sintamos. Los chicos por suerte estuvieron tranquilos, siguieron durmiendo aúpa nuestro y luego los volvimos a llevar a la cama.

Tengo a mi hermana que vive acá pero más por el centro y está viendo si viene a dormir unos días a mi casa porque en su edificio no tiene refugio y por eso está analizando venir unos días para acá así el nene duerme un poco porque le está costando descansar de noche porque cada dos o tres horas le suena la alarma y es complicado.

¿Por qué este ataque es más agresivo?

Ya las últimas veces habían tirado más por el centro pero obviamente se van armando de artillería cada vez más pesada y la realidad es esta.

Cae un misil donde vivís y ¿qué pasa el segundo posterior?

-Como te conté, acá tenemos la Cúpula de Hierro que derriba muchísimos pero hay otros que caen, algunos han dado directo en casas, hace poco uno dio en un autobús donde por suerte no había gente y antes de ayer un cohete dio en un edificio de la ciudad de Sderot y las esquirlas de ese cohete dieron en un edificio de al lado y falleció un chiquito de seis años. Son cosas que pasan, que van a seguir pasando porque tiran tantos cohetes que algo malo siempre va a pasar. Al segundo de cada impacto acuden las ambulancias, los paramédicos y bomberos para poder ver lo que está pasando y esa es la realidad...

Y elegís quedarte...

-Sí. Hace dos años que me retiré y en su momento ya hace cuatro o cinco con mi mujer decidimos quedarnos porque estamos muy contentos, creemos que lo mejor para la familia es quedarnos acá. Incluso mi hermana se vino para acá hace poco y el día de mañana vendrán mis padres, esa es la idea porque acá somos felices.

¿Cómo ves a la Argentina?

-Tengo a la gran mayoría de mis amigos allá, a mis papás... Es difícil ver a la Argentina en el momento que está, me cuesta mucho porque es un país que quiero, en el que nací pero también hace cuatro o cinco años vimos que volver a la Argentina era dar un paso atrás en todo lo que veníamos haciendo como familia y decidimos quedarnos en un país del primer mundo como es Israel… me duele, la verdad que me duele ver como manejaron la pandemia, no quiero entrar mucho en política pero sé que mucha gente de los que quiero y están allá tienen pensando irse del país, no solo a Europa sino también a países de Sudamérica o Centroamérica… espero que alguna vez el país pueda salir adelante.

¿Cómo es vivir en Israel?

-Hermoso, es un país muy seguro más allá de lo que está pasando ahora, la gente siente seguridad igual y acá es como en los pueblos del interior de allá. Vas a una plaza, dejás a los chicos y pueden jugar tranquilos sin que los tengas que mirar a cada rato. Acá la economía es estable, nosotros tenemos un negocio de diseño de interior para niños y es otra cosa, se vive de otra manera.

Vivió en Israel, se fue y volvería
Para entender (o intentar hacerlo) el conflicto en Medio Oriente, TN Deportivo también convocó al argentino Facundo Funes, un voleibolista que vivió en Israel durante siete meses, entre septiembre de 2020 y mayo de 2021, tiempo en el que representó al Eilaboun Volley Club. Como una seña del destino, apenas hizo base allí y, a sabiendas del mecanismo del mercado de pases de su deporte, sacó pasaje de regreso a Mar del Plata, su ciudad natal, para la primera semana de mayo, cuando comenzó el ataque. Fue cuestión de horas. Para entonces, él ya se había ido.... pero volvería.

“Me fui justo a tiempo. Este ataque es el más agresivo en mucho tiempo, hacía mucho que no se producía un conflicto de la magnitud que tiene el que se ve ahora. Allá me quedaron compañeros, amigos y mi manager, que es argentino y vive en Tel Aviv, uno de los principales focos del ataque, pero me transmitió tranquilidad cuando hablé con él”, contó.

Para Facundo, como para Nicolás, el sistema de protección de Israel es la clave para que sus ciudadanos se sientan seguros. “Si hablamos de cómo se defiende en este tipo de casos, es impactante porque con la Cúpula de Hierro tienen un 90% de efectividad a la hora de repeler los ataques de misiles; ellos están muy bien preparados para este tipo de defensa y por eso los ciudadanos se sienten seguros”.

¿Lo pensaste dos veces cuando tuviste la posibilidad de ir a jugar a Israel? ¿Hay un prejuicio sobre el país?

-El primer impacto, cuando le conté a mi familia que había cerrado contrato para jugar en Israel la primera pregunta fue: ‘¿No hay otro lugar para ir?’, y eso es porque relacionamos a Israel con una idea de guerra, de peligro, pero estando allá tanto la seguridad, como la economía, como la tecnología son de avanzada. Ellos allá casi no conocen la palabra inflación, es un país muy estable, muy caro para vivir, pero a la vez los sueldos acompañan ese nivel.

Por qué regresaste a la Argentina y si volverías en caso de tener otra oferta de un club de Israel

-Los contratos de los jugadores de vóley en la mayoría de los casos alrededor del mundo son de ocho meses y al término los jugadores vuelven a sus países por cuatro o cinco meses para después, en septiembre/octubre, volver a cerrar contratos. El mío se terminó cuando finalizó la temporada y por eso volví a Mar del Plata. El equipo donde estuve me dijeron que les gustaría que vuelva y bueno, cuando tenga que decidir, si hay una oferta interesante y cautivadora dentro de Israel, sin duda que volvería.

El ataque y la cúpula de hierro
Las milicias palestinas de Gaza, lideradas por el movimiento islamista Hamás, dispararon 2300 cohetes contra Israel desde el pasado lunes, cuando comenzó la actual escalada bélica entre ambas partes, informó el Ejército israelí.

Del total de cohetes, 380 lanzamientos fueron fallidos y cayeron dentro del enclave costero palestino, y un millar fueron interceptados por el sistema antimisiles israelí, Cúpula de Hierro, según la fuente.

Al día de hoy, el sexto desde que todo comenzó, las sirenas siguen sonando.

Fuente: TN

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