Cae el uso de tarjetas de crédito por menor "incentivo" de bancos

ECONOMÍA 22 de mayo de 2021 Por Florencia Barragan*
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Pese al fuerte crecimiento en los medios de pago debido a la pandemia, con mayor uso de tarjetas de débito, transferencias y cuentas bancarias, en lo que se refiere a tarjetas de crédito se registró una fuerte caída en el uso. Analistas explicaron a Ámbito que esto se debe al menor consumo por la crisis, pero, además, a que los bancos se volvieron reticentes a otorgarlas debido a que no encuentran “incentivos”. La situación prende las alarmas debido a que es una de las formas de financiamiento más baratas para la recuperación pospandemia, y porque los economistas consultados temen que la falta del plástico se sustituya con el acceso a préstamos no financieros, con mayores tasas de interés.

Uno de los pocos datos positivos que pueden surgir desde la llegada de la pandemia es el aumento de bancarización y del uso de medios de pago, en un país con alta informalidad. Para fines de 2020, el 91% de la población adulta contaba con cuenta bancaria. Al mismo tiempo, cayeron las extracciones de efectivo en un 7%, las tarjetas de débito aumentaron en cantidad en un 16%, las prepagas en un 67% y las transferencias electrónicas treparon un 90%, según datos del Banco Central.

En este contexto, el único medio de pago que registró una baja fueron las tarjetas de crédito, que cayeron 13% interanual en cantidad, y 12% en montos. Ignacio Carballo, investigador UBA y UCA, explicó que el principal motivo se debe a la contracción económica derivada de la pandemia. “Se frenó la economía y con eso también el crédito”, explicó el economista.

Por otro lado, se suma la falta de “incentivos” de los bancos a otorgar tarjetas de crédito, según Ariel Setton, especialista en medios de pago. “Tienen menos incentivos en un contexto donde baja la tasa de intercambio que reciben por esas transacciones, sube el riesgo de mora en pandemia, y tienen la tasa de interés a cobrar con intervención del estado”, explicó. “Lo que hacen es dejar de emitir, suben los costos de mantenimiento, quitan promociones previas, suben las exigencias para mantener la gratuidad, y no actualizan los límites de crédito”, analizó. Por último, agregó que la implementación del impuesto a los sellos que puso la Ciudad de Buenos Aires desincentiva el uso del crédito por sobre la tarjeta de débito, que no paga este tributo.

Fuentes bancarias explicaron que hay tres variables por las que sienten menos “incentivos” a dar tarjetas: “El arancel que cobran de parte del comercio es el más bajo del continente, se bajó el plazo de pago de 18 a 10 días, lo que descalzó el sistema, porque el promedio entre las compras y el pago de las personas son 18 días, y el Banco Central pisó la tasa de financiación máximo”, afirmaron desde un banco privado. “Los grandes retailers habían hecho lobby en el macrismo para obtener estas modificaciones, que son mejoras para los comercios. Pero el resultado es un menor financiamiento al consumo y ahora los comercios se quejan de que la gente no tiene crédito, y que no les alcanza el límite para un electrodoméstico”, agregó la misma fuente.

De hecho, el crédito no cayó en su totalidad, porque en términos de montos, se compensó la caída con los préstamos personales, según explicaron fuentes del mercado. Los préstamos personales cayeron 3,3 puntos con respecto al 2019, debido a la menor presencialidad, según el Banco Central. Sin embargo, cayó el saldo promedio por deudor en las entidades financieras. Pero, en los proveedores no financieros de créditos (como fintech), se registró un aumento del saldo promedio por deudor del 0,4%. Los analistas consultados temen que los consumidores se estén financiando con este tipo de proveedores.

Hay 6,1 millones de personas que mantienen deudas por afuera del sistema financiero, con una tasa nominal anual promedio del 84%. La diferencia entre créditos personales y tarjeta de crédito, además de los costos, es que un préstamo personal no permite acceder a los planes “Ahora”, subsidiados por el Estado. De hecho, los planes “Ahora” pasaron de tener el 22% del volumen del mercado en marzo de 2020 a tener el 27% a fin de año, mientras que caen los planes de cuotas tradicionales, según el índice Prisma.

 

 

* Para www.ambito.com

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