Kermés “La Argentina”: la coronación del fracaso y la decadencia política

POLÍTICA 30 de mayo de 2021 Por Jorge GRISPO
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Kermés, kermesse o quermés es una feria popular que incluye juegos de destreza, juegos mecánicos, puestos de comida y bebida, sorteos y números artísticos. Se utiliza para recolectar fondos a favor de distintas causas o proyectos benéficos, artísticos o de acción social. En la puritana usanza holandesa, la kermés era además de un mercado o una fiesta, una explosión de desenfrenada libertad popular. Cientos de cuadros representan las bacanales holandesas. Multitudes de campesinos, artesanos y trabajadores sufría una repentina metamorfosis; relajaban sus inflexibles virtudes y se abandonaban de buena gana a los siete pecados capitales. Cualquier similitud con la realidad actual de nuestra política es pura coincidencia.

La versión austral de las kermés es “La Argentina”, donde al llegar al poder los funcionarios de turno sufren una metamorfosis digna de un cuento de Kafka. La mayor atracción, y al mismo tiempo, la mayor debilidad de la kermés “La Argentina” es la política, conjugando en simultáneo la característica de ser la principal fuente de amores y odios, alrededor de la cual giran todos los asistentes a la feria pobre más austral del mundo, en cuya calesita se da el extraño caso de un gobierno desorientado que desorienta a todos por igual.


Los premios que se reparten en nuestra feria nacional y popular son muy variados, van desde vacunas VIP a créditos hipotecarios, pasando por leyes impositivas para sacar de la quiebra a las empresas de los amigos, que a su vez son los auspiciantes de la feria. También hay cargos públicos, bolsos con efectivo que se pueden encontrar en el stand de la TV Pública, donde un monitor repite sin parar la escena de un concurrente tirando bolsos por encima de las murallas de un convento a la vez que deja una ametralladora en la puerta por las dudas. Para el que tenga ganas de dar un paseo, le dan un ticket con derecho a una vuelta en el avión de Messi.

Si golpean fuerte el martillo sale de premio un mega estadio para una provincia que necesita hospitales. A la vez que los pases gratis para salir de la cárcel, además de las jubilaciones de privilegios, se reparten en el puesto de la galletita de la suerte. En el de la educación sin adoctrinamiento el premio es el dictado de clases magistrales en la UBA para condenados con sentencia firme. En el kiosco de comida rápida salen planes como si fuera pan caliente, y para la elite de los artistas, las contrataciones en obras de vodevil son un premio garantizado, sale o sale.

Si la tradición holandesa culminaba la kermés con una orgía, todo parece indicar que por estas tierras hemos superado el relato fantástico del más imaginativo escritor holandés que jamás haya existido. Describir una ínfima parte de la realidad de la política argentina en tono de vodevil es a la vez triste e ilustrativo.

Puertas adentro de la kermés “La Argentina”, en el kiosco “Patria Grande” (que es diferente del kiosco Instituto Patria) el premio mayor es el Decreto 226/21 del pasado 31 de marzo 2021. Bajo la denominación oficial Casa Patria Grande “Presidente Néstor Carlos Kirchner”, el Presidente de la Nación aprueba la “estructura organizativa” como organismo descentralizado en la órbita de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, disponiendo, además, en el artículo 5to. que “el gasto que demande el cumplimiento de la presente medida será atendido con los créditos presupuestarios asignados a la Jurisdicción 20-01-Secretaría General de la Presidencia de la Nación”. Vale la pena aclarar que la “Jurisdicción 20” vendría a ser algo así como el Área 51, pero en lugar de avistar OVNIS, pasan volando partidas presupuestarias con destino incierto, o cierto pero de dudosa ética cívica, que pagamos todos los contribuyentes.

Me pregunto: ¿era necesario este decreto en plena pandemia y con dos mil pobres más por día? Quizás la respuesta la podamos encontrar en los objetivos funcionales de Casa Patria Grande: es un organismo que tiene la misión de impulsar la promoción de la integración de los pueblos latinoamericanos en términos culturales, políticos, económicos y sociales construyendo un espacio especial para la juventud. Como dice una de las canciones de Charly Garcia: Say no more.


La pandemia expuso de la manera más cruda posible la precariedad de la situación actual de nuestra sociedad, donde un Estado desconectado de los problemas del ciudadano común, es al mismo tiempo impotente de cuidar a la población. No le puede proveer, por ejemplo, un medio de transporte público seguro para ir a trabajar, cuando en realidad lo necesitan desesperadamente para su propia subsistencia, y a la vez esa falta de trabajo sumada a la ausencia de un transporte público seguro que lo lleve y lo traiga de su casa al trabajo hace que tengamos, entre otras cosas, el estallido de casos de contagios que estamos sufriendo en estos días y que se llevaron a la inevitable decisión de tener que cerrar nuevamente y de manera dura al imponernos nuevamente cuarentena, no sin antes disponer fondos públicos para Casa Patria Grande, de manera tan inoportuna como desatinada. Las prioridades al revés.

El Gobierno, por su propio poder decisorio, es el responsable de los resultados actuales, más allá de las consecuencias de la pandemia, que nadie niega, la política se las ha arreglado para empeorar la ya trágica situación de nuestra sociedad, mostrando graves torpezas en materia sanitaria, donde no llegaron las vacunas a tiempo, aprovechando la ventaja de meses que tenemos con los sucesos del primer mundo, donde el frío llega antes.

La evidencia demuestra que por esta aldea pobre esas premoniciones presidenciales no nos sirvieron de mucho. Tan previsor no fue nuestro gobierno que en el propio Presupuesto Nacional no asignó gastos extraordinarios para afrontar la segunda ola, siendo que se aprobó hace ya varios meses, a partir de los cuales se pudieron anticipar muchas de las consecuencias que hoy estamos sufriendo. Si no fuera trágico, tamaño desatino sería cómico. Tanto como la propia jactancia de quien se evidenció como “vidente” en un acto más de la kermés “La Argentina”.

El uso político de la vacuna vino para quedarse. En el concurso de torpezas, la dicotomía salud vs. economía demostró ser tan absurda como fatal para el destino de millones de argentinos que fueron arrojados a las garras de la pobreza. La extensa cuarentena agotó a la población, a la espera de la vacuna salvadora. Cuando ésta comenzó a llegar a cuentagotas, observamos como por arte de “magia” los privilegiados con credencial de cercanía a la coalición gobernante se saltearon la fila, y fueron bendecidos con el elixir ruso. El sálvese quien pueda fue promovido por el propio Estado, eligiendo a sus allegados en lugar de los más necesitados. Tan vergonzoso como aberrante.

La sucursal de la kermés “La Argentina” del conurbano bonaerense se ha convertido en tierra de nadie, donde las bandas narcos tienen incluso más poder que las propias fuerzas del orden, en una provincia donde se gobierna desde la tarima con el dedo acusador, sin entender la profundidad de los problemas que la azotan. Mucho más grave aún es que desde hace ya bastante tiempo, los narcos corrieron a los punteros políticos, quienes ahora pasaron a trabajar para las huestes del narcotráfico abandonando la política y con ello a los intendentes necesitados de ese tipo de aliados para ganar una elección. El narco paga más que la política. ¿Qué se hace desde la política para frenar el flagelo del narcotráfico? Una incógnita más para las asignaturas pendientes.

En las sucursales del interior de la kermés “La Argentina” se reeditan los problemas con el campo, que por cierto es el sector que está en mejores condiciones actuales de motorizar el ingreso de los dólares que tanta falta le hacen a nuestra economía, empenzando por el desconocimiento de su realidad. Es una rémora de la “125” que obstaculiza la salida para nuestra economía devastada.

En el stand “Guerra Santa” de la kermés se sigue avanzando con los intentos de colonizar al Poder Judicial. No se escatiman esfuerzos en borrar de la faz de la tierra -metafóricamente hablando- al fiscal Casal. La reforma que se intenta en relación a la designación y remoción del Procurador General de la Nación resulta contraria al espíritu de nuestra Constitución Nacional, en tanto la necesidad de contar con dos tercios de los senadores presentes para lograr el acuerdo del Senado importa un equilibrio de las fuerzas políticas elegidas por el voto popular, que de lo contrario se vería rebajado a la posibilidad del gobierno de turno para hacer y deshacer a gusto y piacere. La mayoría absoluta equilibra y genera los consensos necesarios para una designación acorde a los cánones constitucionales, pero quizás contrario a los intereses del poder de turno, que no es el del sillón de Rivadavia precisamente.

A la hora de los juegos de magia en la kermés “La Argentina” todo se puede hacer menos evitar las consecuencias de las propias acciones. Argentina es uno de los países con menor crecimiento del PBI por décadas. El PBI medido por habitante en 2019 fue de U$S 14.613,40 hoy es de U$S 9.912,28 (fuente Banco Mundial). La inflación sigue a paso firme haciendo estragos en la población, sobre todo en los más necesitados. La cuarentena extra larga que tuvimos fue un freno impresionante para nuestra débil economía. Encima llegamos a una nueva cuarentena, con el sistema sanitario con todos los indicadores en rojo. La brújula de la coalición gobernante se muestra rota, perdida y sin un rumbo claro. Se repiten errores del pasado, cuyo fracaso ya se conoce de antemano.

Dentro de la kermés del fracaso, la “ley Moyano” sigue más vigente que nunca, al mismo tiempo que las empresas que podrían venir a invertir a nuestro país derivan esos recursos a tierras más seguras y firmes. Lo que parece un logro para los trabajadores, es el yunque que nos termina llevando a todos al fondo del océano más profundo.

El premio de peluche de “La Argentina” se lo lleva, sin lugar a dudas, la presión fiscal que no para de apretar el cuello de nuestra economía haciéndola cada vez más inviable. Al mismo tiempo suena como música de fondo. interpretada por la Wallace Hartley Band (la orquesta del Titanic), “El relato mata verdad” interpretada por el coro de los relatores desafinados del relato nacional y popular.

Sin dudas, hay muchos temas más, que ocuparían un libro de mil páginas comentar, para hacer un inventario de todos los dislates que confluyen en un modelo de país fracasado, que siempre vivió de la promesa de un futuro mejor que nunca llega. La obsesión por las recetas fracasadas del pasado nos ponen en la avenida del desbarranco sin frenos y sin volante.

Hablando de lo que nos pasa en la kermés “La Argentina”, mi querido amigo psiquiatra me dijo: “Somos una sociedad que naturaliza todo lo que le pasa y por eso no puede encontrar una alternativa. Siempre nos exponen a elegir entre el cáncer terminal o el infarto masivo. En cualquier de los casos el resultado es el mismo, la muerte. Quien tiene ideas piensa, evalúa y decide. En la ideología todos van detrás de un concepto que no les es propio sino apropiado. Sería algo así como ‘no compramos vacunas de Pfizer porque son americanas, del enemigo imperialista’, el resultado…la muerte”.

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. “La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad”, dijo. Y no se refería precisamente a los efectos secundarios de las kermés holandesas.

Pasen y vean. Recuerden y voten.

Fuente: Infobae

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