Alberto es lo que es, no lo que algunos querrían

OPINIÓN 31 de mayo de 2021 Por Luis NOVARESSIO
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Leo: “La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) denunció este sábado estar al tanto de al menos 50 traslados a cárceles comunes de presos políticos en Venezuela. Los prisioneros estaban recluidos en los calabozos de los servicios de inteligencia venezolanos como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y la Dirección General de Contrainteligencia Militar”. Una vez más, la Argentina acaba de alinearse Venezuela, deponiendo un reclamo ante los tribunales internacionales por esas y otras violaciones a los derechos humanos.

Sigo leyendo: “El editor en jefe de un popular sitio de noticias de Internet en una de las ciudades más grandes de Bielorrusia fue detenido el domingo acusado de extremismo. El arresto este domingo del editor de Hrodna.life, Aliaksei Shota, se produce en medio de una ofensiva contra periodistas independientes y opositores del presidente autoritario Alexander Lukashenko. La semana pasada el presidente de Bielorrusia desvió un avión para detener a otro periodista acusado de atentados contra la nación”. La Argentina se alineó con naciones como China, Rusia, Cuba, Venezuela, Somalia, Sudan, Burkina Faso, entre otros, para votar contra Israel. Bielorusia, que no integra el comité que votó, está en en el eje pro Nicolás Maduro y condena a Israel.


¿Somos eso? ¿Aliados de una nación sin estado de derecho como Venezuela o de otra en donde un dictador por más de 25 años secuestra periodistas?

Es cierto que es imposible darle crédito al archivo de la palabra presidencial sobre estos y otros temas. Bucear en sus palabras es un intento de entender, sin éxito, qué piensa en materia diplomática el Jefe del Estado. Hasta hace pocos meses, Alberto Fernández sostenía que en Caracas no se respetaban las libertades esenciales y ahora reacciona de esta manera aplaudidora de la gestión de Maduro coronando la alianza con la nación bolivariana a través de un acto del embajador patrio con la vice venezolana.

¿Es ilegal ser aliados de Venezuela? Claro que no. Sí, esto es opinión, es preocupante estar al lado de un país que acomoda el estado de derecho a su piacere. Sí, es inadmisible seguir jugando al juego vidrioso del sí pero no. Si la administración del Frente de Todos cree que un animal que ladra, mueve la cola y tiene 4 patas no es un perro subestima a sus ciudadanos y al mundo o carece de la seriedad profesional para manejar las relaciones internacionales. Terminemos de justificar lo obvio acusando al Instituto Patria o a su mentora de tales incongruencias. Fernández es lo que es y apoya a Venezuela y su régimen. Punto.

Nadie puede desconocer el plafón político de un dirigente como Felipe Solá. Algunos creen que fue uno de los mejores gobernadores de la maltrecha provincia de Buenos Aires. Es inexplicable entonces que canciller pueda “por error” haber dicho que “el gobierno de Venezuela es autoritario, sin dudas” el 23 de julio de 2020 y que hoy, menos de un año, quede alineado con ese gobierno o que levante la mano con sus embajadores con regímenes que detienen periodistas u opositores. Peor que, gracias a la crónica de Roman Lejtman en Infobae, haya “metaforizado” (sic) poniendo los dedos en el enchufe de medio oriente asegurando que “Gaza se parece a la Matanza y los judíos son más inteligentes y tienen más armamentos que los palestinos”. ¿Qué pasó con con ese respetado dirigente?

La Argentina atraviesa el peor momento de la peor tragedia sanitaria conocida. Sin las vacunas necesarias, sin testeos masivos no realizados por terquedad inexplicable, con carencia de autoridad para imponer restricciones luego del abuso de ellas en el año pasado, con nadie inspirador y respetado para comunicar lo que ocurre, se lanzó a la realización de un campeonato de futbol internacional. Afortunadamente la Conmebol desistió de nuestra sede evitando una muestra más del extravío gubernamental.

Como si fuera poco, el clima de violencia personal escala sin límites. Un programa militante de TV reconoció que organizó un escrache en las puertas de la casa de la presidenta del principal partido de la oposición luego de su pifia marcada con una denuncia sin pruebas de coimas por la vacuna de Pfitzer. La verborragia real y tuitera del presidente y su cohorte de obsecuente reposteo omitió, hasta la hora en que se escribe esta nota, un repudio a ese método autoritario de escrache. El péndulo de la opinión de Fernández sobre casi todos los temas amerita la pregunta: ¿el gobierno nacional cree que es lícito insultar, obstaculizar el paso a un dirigente opositor? ¿Lo apoya?

La respuesta, salvo declaración contundente del líder que gobierna, es un enigma aunque siguiendo los pasos de las naciones con las que hoy se alía es obvia. Porque el presidente es, con total claridad, lo que es. No lo que algunos pensaron que sería.

Fuente: Infobae

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