Se viene el "plan de los 100 días": así es como Alberto y Cristina buscan llegar con chances a las elecciones

ECONOMÍA 03 de junio de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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El Gobierno cree que logró encaminar la agenda pública por primera vez desde que estalló la pandemia, hace ya 15 meses. Funcionarios del equipo económico esperan -mitad con realismo, otra mitad con sólo ilusión- que la realidad no los sorprenda ni lo sobrepase, como sí vino ocurriendo desde marzo del año pasado.

La clave para el entusiasmo hay que buscarla en la sustancial cantidad de vacunas que en los últimos días aterrizaron en Ezeiza. El Presidente dijo ayer martes que en los próximos días ya habrá 20 millones de dosis distribuidas en el país (por ahora hay 15 millones).

"La llegada de vacunas pone una especie de base sobre la cual hacer campaña. Sin vacunas no había horizonte", refiere un alto funcionario del equipo económico a iProfesional.

Alberto Fernández está convencido de que los próximos 100 días -los que faltan hasta las elecciones Primarias- serán los más importantes de su gestión. "Quiere demostrar que hay vida después de la pandemia", comenta el mismo funcionario. El arribo de vacunas permite, según hombres cercanos al jefe de Estado, poner luz sobre el horizonte.

El Gobierno cree que las próximas semanas podrían mostrar los peores registros de la pandemia, ya en pleno invierno. Así y todo, en el equipo de colaboradores apareció la primera luz de optimismo.

En el equipo económico confían en una cuestión relevante: por primera vez en muchas elecciones, la cotización del dólar quedaría marginada de una campaña electoral. Nadie, ni dentro del gabinete ni en el sector privado, cree que podría darse una devaluación abrupta antes de las elecciones.

El Banco Central acaba de cerrar un mayo récord, con compras por unos u$s2.100 millones, con liquidaciones de u$s3.700 millones por parte de las cerealeras exportadoras.

El mercado de futuros del dólar da cuenta de esa perspectiva de estabilidad: no hay apuestas en contra de la estrategia oficial por parte de inversores y empresas.

Si sale como espera la Casa Rosada -un contexto de vacunación masiva y dólar tranquilo-, Fernández tiene la idea de poner en marcha una estrategia más agresiva con el objetivo de "poner dinero en el bolsillo de la gente".

"Tenemos que salir de la dinámica del ajuste. Nadie gana elecciones si su poder adquisitivo se destruye", apunta un economista del Frente de Todos, cercano al Instituto Patria.

Para el sector kirchnerista, el Gobierno tiene margen suficiente para mejorar los ingresos del sector de la población más postergado.

Se refieren al ordenamiento fiscal que viene imponiendo Martín Guzmán. La misma prolijidad se nota en el Banco Central conducido con mano dura por Miguel Pesce.

Las medidas que están bajo análisis

Los funcionarios de primera línea mantienen un perfil bajo y prefieren no arriesgar medidas puntuales que puedan decidirse en las próximas semanas.

La posibilidad de una nueva ronda de IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) aparece como la más palpable. El ministro de Desarrollo Social admitió que se encuentra bajo evaluación. Y desde La Cámpora ya reclamaron públicamente su reincorporación.

Lo más probable es que Guzmán demore todo lo que (políticamente) pueda su regreso ya que se trata de la asistencia social más fuerte que tiene el Estado. Por eso mismo se evalúan distintas alternativas. Una de ellas pasa por distribuir uno o dos ciclos adicionales entre la gente que todavía no ha podido recuperar el empleo, en medio de la pandemia.

Puertas adentro del oficialismo también vislumbran una reactivación más fuerte de la obra pública. Algo de esto ya se vio en las últimas semanas. De hecho, Alberto F. publicitó la terminación y entrega de viviendas en zonas del conurbano.

La posibilidad de un bono para los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH también está en carpeta. La idea es que la clase pasiva no pierda poder adquisitivo este año, algo que seguramente ocurriría si los haberes se ajustan por la nueva fórmula -que no toma en cuenta la inflación- y no se aplica ninguna compensación.

Algunos funcionarios tienen la idea de otorgar un nuevo bono de $15.000 para los más castigados por la segunda ola de coronavirus. Hasta ahora, ese beneficio sólo se dio una sola vez, hace ya más de un mes, a tan sólo 960.000 personas del área metropolitana, en simultáneo con el primer DNU presidencial que convocó a mayores restricciones.

No hace falta advertir que, desde aquel momento, la pandemia se agravó pero no hubo novedades sobre más ayuda a los perjudicados.

Las políticas activas, a su vez, estarán acompañadas por medidas de control y acuerdos con sectores empresarios. La próxima semana debería anunciarse una nueva canasta de productos de la canasta básica con precios congelados hasta fin de año.

Y se busca un nuevo acuerdo con productores, exportadores y frigoríficos para abastecer cortes populares de carne con precios rebajados en supermercados y carnicerías de barrio, un circuito bastante complejo de abastecer.

Hasta ahora, el ministro viene produciendo una especie de "ajuste silencioso". Con caídas muy fuertes (en términos reales) tanto de haberes jubilatorios como de salarios de empleados públicos como de otras asignaciones sociales, como la AUH.

Para tener en cuenta: el desarme del denominado "Gasto Covid" permitió que el déficit primario fuera sólo del 0,2% en el primer trimestre del año. Nada menos que un punto por debajo al del primer trimestre de 2020, cuando prácticamente no había pandemia (comenzó hacia la segunda quincena de marzo).

Los ingresos del Estado, en tanto, registraron una mejora real del 11% durante el primer trimestre del año en relación al mismo período de 2020. A ese registro habrá que añadirle la extraordinaria perfomance de la recaudación impositiva de abril, que creció un formidable 105% en relación a abril 2020, básicamente porque el año pasado la economía estuvo apagada y, en simultáneo, hubo una mejora en los precios de los exportables, sobre todo de la soja.

De acuerdo con la estimación de PxQ -consultora que dirige el economista Emmanuel Álvarez Agis, la caída real del gasto público (descontada la inflación) fue del 4,4% en marzo versus el mismo mes del año pasado.

Es decir: un ajuste de las cuentas del Estado en medio de la pandemia.

El timing de los anuncios será decidido por Alberto F. y Cristina Kirchner. Seguramente habrá un antes y un después en cuanto el Fondo Monetario anuncie (y luego envíe) los u$s4.450 millones que le corresponden a la Argentina por la ampliación del capital del organismo.

Desde el Senado, el kirchnerismo ya avisó que esos fondos deberían traducirse en ayuda concreta por la pandemia (vía emisión de pesos, claro). Todavía no hay fecha de esa medida extraordinaria del Fondo.

Lo que parece seguro es que, antes de las PASO, la Casa Rosada intentará jugar fuerte para intentar ganar las elecciones. Hacia ese escenario se encamina la Argentina en modo electoral, en medio de la pandemia.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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