El Frente de Todos activa con fuerza la campaña

POLÍTICA 06 de junio de 2021 Por Brenda STRUMINGER
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La campaña del oficialismo está en marcha. Las cabezas del comando electoral del Frente de Todos ya activaron los engranajes de la comunicación con foco en la provincia de Buenos Aires, así como las discusiones por los nombres de los candidatos, aunque por lo bajo y sin confirmaciones. A cuatro meses de los comicios, el plan proselitista se basará en reflejar los logros de gestión sanitarios y económicos, a nivel nacional y bonaerense, con un tono que se avizora beligerante pero dependerá de los oponentes. Las energías están puestas en procurar que las internas de la coalición afecten lo menos posible la carrera por las legislativas. “Hay que blindar”, resumió un alto dirigente.

Los integrantes de la mesa electoral, donde la vicepresidenta Cristina Kirchner no aparece físicamente pero está representada, son el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el ministro del Interior, Eduardo De Pedro; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, su ministro de Desarrollo Comunitario, Andrés “Cuervo” Larroque, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el presidente del bloque oficialista en la Cámara baja, Máximo Kirchner.


La confirmación de la fecha para las PASO -la semana pasada, en el Congreso, se fijó para el 12 de septiembre- forzó el acelere de los primeros pasos. El límite para la presentación de los candidatos es el 24 de julio y el oficialismo ya empezó a medir el peso de las figuras y a discutirlas, aunque de modo informal. “Todavía no se mencionó un solo nombre en las reuniones oficiales”, aseguraron tres dirigentes que visitan Olivos y La Plata. Lo único definido para la construcción, coinciden en los distintos espacios que conforman la coalición, es que se resolverán a última hora.

Las especulaciones por los candidatos del Frente de Todos, como es natural, se volverán cada vez más frenéticas en las próximas semanas. Muchos de los postulantes ya ostentan cargos, a nivel nacional y bonaerense, u ocupan bancas legislativas, y no quieren dejarlos. Otros ven con buenos ojos competir.

Algunos de los nombres que se mencionan son los del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; los ministros de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; y de Turismo, Matías Lammens; la titular de Anses, Fernanda Raverta; la del PAMI, Luana Volnovich; el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; la titular de Aysa, Malena Galmarini; la Presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz; el embajador en Brasil, Daniel Scioli; el canciller, Felipe Solá; y el legislador porteño Leandro Santoro, entre otros.

Uno de los desafíos, dijo un alto dirigente, será evitar que algunas postulaciones se lean como “salidas elegantes”, cuando son públicos los cuestionamientos del Instituto Patria a la Casa Rosada. El tema se discutió en el último encuentro electoral. “La lectura de los funcionarios que no funcionan nos afecta a todos y hay que dejar en claro que una candidatura es por el valor del candidato, el resto son difamaciones que intentan hacer daño”, aseguró un alto dirigente a Infobae, en referencia a la famosa carta de Cristina Kirchner, el año pasado, pero también a los repetidos cuestionamientos que se hacen por lo bajo -y no tanto- y que trascienden seguido.

La decisión sobre los nombres y sus lugares en las nóminas será el fruto de extensas negociaciones. Esta semana, el comando electoral del oficialismo, que hasta ahora se reunía en Olivos, se trasladó a La Plata, sede por excelencia del kirchnerismo, donde la vicepresidenta tiene la mayor ascendencia. En la Casa Rosada aseguran que el cambio no fue un traslado del eje de las decisiones desde la esfera nacional a la bonaerense. “Nos reunimos hasta la semana pasada en la Quinta presidencial y vamos a volver a ir. No significa nada”, dijo uno de los protagonistas. Además, lo justificó con la importancia electoral del distrito más poblado del país. “Como se dice, es la madre de todas las batallas. Tiene todo el sentido del mundo que nos reunamos ahí”, añadió una fuente del Gobierno.

En La Cámpora coincidieron, pero destacaron que el centro del poder gira en torno a Cristina Kirchner. Fuentes cercanas a la vicepresidenta aseguraron que ella tendrá el mayor peso para decidir los nombres. En el entorno de Alberto Fernández, aunque admiten la relevancia de la vicepresidenta, remarcan que también el Presidente tendrá fuerte influencia en la resolución. “Va a definirse por consenso. No van a lograr dividirnos”, dijo un vocero en tono despreocupado.


En los entornos de los referentes mencionados evitan hablar de candidaturas. Pero en la cúpula de la coalición, cerca de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, confirmaron que los mencionados son algunos de los nombres que se bajaran. Varios de ellos están decididos a competir, otros dejaron saber que no estarían interesados. Un importante dirigente aclaró que si se los llama al frente, deberán responder. “Cuando hay elecciones, no hay demasiada opción”, lanzó.

 

Ejes

Los tres ejes de la campaña son la recuperación económica, la campaña de vacunación, y la unidad. Las tres grandes fuerzas que integran la coalición de gobierno coinciden en el esquema, a grandes rasgos. Dan por sentada la importancia de la unión, a pesar de las discusiones. Sin embargo, asoman algunas diferencias sobre el orden de prioridad de los otros dos factores.

En el massismo, cuya base de apoyo es la clase media trabajadora, y en La Cámpora, que tiene sus cimientos en el conurbano bonaerense, evalúan que el centro gravitacional debe estar puesto en lo económico. “Es un error pensar que las vacunas son votos. Es importante, pero centrarnos en eso no es el camino”, dijo un importante referente cercano a Massa. “Hay que enfocarse más en la comunicación de las ayudas económicas. Durante un año desembolsamos muchisima guita en IFE y ATP, que permitieron sostenerse a millones, y no se notó, nadie se enteró”, agregó, picante, un vocero kirchnerista, en una crítica directa a los equipos de comunicación del Gobierno.

El eje económico excede la interpelación a la comunicación y alcanza a la gestión nacional. Cerca de Cristina Kirchner bregan por incrementar las ayudas sociales, sobre todo en la Provincia. El gasto público y las erogaciones es un tema recurrente de conversación y disputa con el gobierno nacional. Después de la postergación del acuerdo con el FMI, hoy se evalúan al menos cinco opciones, especificaron, desde ampliaciones de los planes vigentes, a nuevos programas, e incluso una combinación de ambos. En el Instituto Patria piensan en medidas “universales”: creen que no solo el monto, sino también el alcance de la inyección de fondos debe ser mayor.


Mientras tanto, en la Casa de Gobierno, aunque no desdeñan la importancia de la pata del “bolsillo” y “la heladera” para la campaña, apuestan con fuerza a la importación de vacunas y a la campaña de inoculación, que según encuestas que les llegaron recientemente, ocupa un lugar altamente prioritario en la escala de valoración de los votantes.

 

La comunicación

Una de las señales más claras de que la campaña está en curso es el articulado de un equipo de comunicación, cuya principal característica, describen, es la “heterogeneidad”. Según explican, está integrado por los protagonistas de la estrategia de la campaña de 2019, muchos de los cuales pasaron a ocupar cargos en las áreas de prensa de las administraciones nacional y bonaerense.

Como ocurre en las estrategias de los oficialismos, la comunicación institucional se entrelazará inevitablemente con la proselitista. Fuentes del kirchnerismo y el massismo aseguraron que uno de los asesores del oficialismo es “el Catalán”, como llaman a Antoni Gutiérrez Rubí, el consultor español que asesoró en la campaña de 2019 a Cristina Kirchner y a Sergio Massa.

En una coalición amplia, donde las internas y la desorganización complican la comunicación en la gestión diaria -lo cual, admiten varios dirigentes, es un reflejo del desorden interno-, el objetivo será centralizarla lo más posible para evitar resquebrajamientos desde donde puedan filtrarse diferencias. Un hombre que juega todo terreno en la coalición del gobierno y participa de los diálogos del armado electoral aseguró a Infobae que uno de los motivos por los que se “descentralizó” en La Plata la campaña se debe a que se diagnosticó que la Casa Rosada está “pinchada”. “Todos hablan de más. Hay que blindarnos”, disparó una fuente.

Mientras tanto, miran de reojo la organización para las elecciones de Juntos por el Cambio, donde reinan las incógnitas, sobre todo por la interna entre el sector duro y el moderado, con las dudas sobre la candidatura bonaerense de la exgobernadora María Eugenia Vidal, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, y el vicejefe de gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, que responde a Horacio Rodríguez Larreta, en el centro de la expectativa. “No nos preocupa particularmente quién va a ir, no nos da más miedo uno que otro. Pero obviamente nos interesa”, sostuvo una fuente que integra la consola de mando, que aseguró que no descartan que Vidal vaya a competir, aunque destacó que la selección de candidatos propios no dependerá de los que defina la oposición.

También miran con atención los candidatos de la fuerza que impulsa el ex ministro de Transporte de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo, que podría morder votos entre los desencantados de hoy, pero le restan importancia a su nivel de conocimiento y a “escasa” adhesión entre los intendentes en la provincia de Buenos Aires, donde Máximo Kirchner se hará cargo del PJ local a fin de año.


La que viene, no hace falta aclararlo, será una campaña atípica. Uno de los temas prioritarios de conversación en las mesas de comunicación es el desafío que plantea la pandemia por el peligro de los contagios y la vigencia de las restricciones sanitarias. “Hay que olvidarse del Clío azul”, dijo un importante dirigente del oficialismo nacional en alusión a las festejadas recorridas de Axel Kicillof por el interior de la provincia de Buenos Aires en 2019, que terminaron en el triunfo bonaerense del Frente de Todos.

Por ahora, planean enfocarse en “lo mediático”, y lo digital, en ese orden. Fuentes del tablero central dijeron que harán fuerte hincapié en las apariciones televisivas, y, en segundo lugar, en la comunicación en redes sociales. En este punto, buscarán diferenciarse de la oposición, que también apelará al mundo virtual, en los detalles. Una fuente nacional lo ilustró en término de aplicaciones de redes sociales: “Para ellos es más importante el Twitter. Para nosotros, YouTube. Le vamos a poner mucha fuerza al streaming, con cinco personas en el lugar, con barbijo, cámaras, y miles mirando desde la computadora o el celular”.

La perspectiva de una campaña puramente digital desalienta al peronismo, que se apoya históricamente en la liturgia de los actos y discursos ante públicos masivos presentes. Pero confían en que la oposición estará en igualdad de condiciones. Y se entusiasman con la incierta posibilidad de que el plan de vacunación, con la fabricación de dosis a nivel local, la llegada de millonarios cargamentos desde Estados Unidos y la continuidad en el arribo de dosis de Sputnik V, avance a un ritmo tal que permita la posibilidad de reuniones, aunque sean de pocos participantes en lugares puntuales, con visitas de los candidatos. Aunque puede detectarse un paralelismo, evitan referirse a este formato como “timbreo”, una de las marcas estratégicas de las últimas campañas de Juntos por el Cambio.

Algunos referentes admiten cierta preocupación por la expertise del macrismo en la arena digital. Otros, en cambio, creen que se pusieron al día entre las campañas de 2017 y 2019. “Nadie puede negar que hubo una diferencia de ventaja en las elecciones de 2015. Pero hoy tenemos el know how y los equipos”, aseguran. Por ahora descartan la incorporación de consultoras externas. “Va a ser todo in house”, deslizó un vocero de La Cámpora.

En el oficialismo creen que el perfil de los candidatos opositores definirá el estilo de la campaña y analizan ventajas y desventajas de apostar por la moderación o la beligerancia. Por ahora no está definido y hay distintas opiniones. “La moderación no existe en el mundo, miremos a Estados Unidos, a Brasil, a España. ¿Por qué funcionaría en la Argentina?”, dijo un vocero del kirchnerismo. “Ojalá podamos ir a un tono de consenso, pero vamos a ver qué hay del otro lado”, aseguró un referente cercano a Alberto Fernández, cuyo perfil moderado le permitió ganar las adhesiones de los desencantados de 2019.

El pleno del FDT carga las culpas de la profundización de las diferencias entre oficialismo y oposición al ala dura de Juntos por el Cambio, con la presidenta de PRO, Patricia Bullrich, y el ex presidente Mauricio Macri, a la cabeza. “Ojalá podamos ir a una disputa pública seria, pero ellos no dejan margen, diciendo que la vacuna es veneno o que no queremos comprar vacunas”, ejemplifican.

Esta semana, poco después de que se confirmara la fecha de las elecciones postergadas, oficialismo y oposición dieron las primeras señales del tono que tendrá la campaña. Ocurrió durante el informe de gestión del jefe de Gabinete ante el Senado. La oposición atacó con fuerza, entre chicanas, al representante del gobierno nacional, por la fallida negociación con Pfizer. Cafiero respondió con un tono similar, entre frases subidas de tono. El balance del Gobierno, en un clima de enojo, era que el funcionario tuvo que defenderse. “Su tono vehemente no fue nada en comparación con las mentiras flagrantes que tiraron”, deslizó un vocero del gobierno, irritado.

Fuente: Infobae

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