Deudas y pandemia: cuáles son las claves para preparar las finanzas personales antes de pedir un préstamo para cancelar otro

ECONOMÍA 15 de junio de 2021 Por Daniel Blanco Gómez*
ZKIMACZYT5HTNHAGL6A5UYIDDM

El freno económico, como consecuencia de las medidas preventivas para paliar la crisis sanitaria que implica la segunda ola de coronavirus, sumado a la consecuente caída de ingresos y la pérdida de puestos de trabajo, hizo que muchas familias recurrieran a sus ahorros o busquen tomar créditos para acomodar sus finanzas personales.

En ese marco, Infobae consultó especialistas para dar cuenta de las principales claves a tener en cuenta a la hora de salir a tomar más deuda sin que eso genere un mayor perjuicio futuro.

Uno de los interrogantes es saber si resulta costoso tomar deuda nueva en este contexto para tener un presupuesto más holgado cubriendo vencimientos. A la hora de salir a tomar un nuevo créditolos especialistas recomiendan tener en cuenta: la situación financiera, el valor de la cuota o del pago mínimo en el caso de una tarjeta de crédito, la necesidad que lleva a seguir financiándose y la expectativa real de los ingresos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo uno se ha comportado con respecto a los créditos que tomó anteriormente. Para eso se puede ingresar a la página web del Banco Central e ingresar en la solapa “El BCRA y vos”, luego clickear en “central de deudores” e ingresar el CUIL para ver la calificación crediticia y si existen deudas pendientes.

“La información es pública y la consultan todos los acreedores financieros antes de otorgar un crédito. Allí aparecen las entidades financieras y los proveedores no financieros registrados que informan los saldos de deuda. Ya sea una casa de electrodomésticos, una tarjeta no bancaria o los lugares donde uno sacó un crédito”, explicó a Infobae el titular de First Capital Group, Guillermo Barberó.

“Si aparece alguna deuda y dice que tenés una situación distinta de 1 -que es sin morosidad- es decir que estás en situación 2 o 3, quiere decir que hay una deuda sin pagar”, remarcó. Y agregó que puede ser una deuda que no se pagó o incluso que la persona haya salido como codeudor o garante de otra persona que no haya pagado, por lo cual lo deja en una situación de moroso.

“Una vez que identificas tu deuda y la reconocés, tenés que elegir con quién te endeudás y bajo qué condiciones”, destacó Barberó. Para eso, contó que según el acreedor, la cuota generalmente no supera el 20% o 30% del ingreso, porque la otra parte del ingreso la tiene que utilizar para vivir.

El tercer paso -dijo- “es tener en cuenta las tasas de interés que cobran las entidades financieras que también se pueden chequear en la página web del Banco Central”.

Por su parte, Juan Pablo Albornoz, economista de Ecolatina remarcó que “hoy en día lo principal a tener en cuenta a la hora de endeudarse es la tasa real de interés, es decir, mirar la inflación hacia adelante”.

“Es muy importante mirar el plazo de pago y hacia dónde va la inflación. Definitivamente un crédito UVA es la peor opción en este sentido. Todo lo que sea a una tasa fija, bienvenido. A su vez, si tengo una deuda porque giré en descubierto (con acuerdo previo del banco) o si realicé un adelanto por cuenta corriente sin acuerdo que me lo haya permitido la entidad financiera, en el mejor de los casos me estoy enfrentando a una TNA (tasa nominal anual) del 60%. Es muy importante tratar de transformar esa deuda en un préstamo personal aunque sea, con mejores plazos de pagos y una tasa más baja”, dijo Albornoz a Infobae.

“Por último, y siempre importante a la hora de tomar un crédito, es tener alguna certeza de que voy a poder devolverlo, y hacerlo en tiempo y forma. Por eso es muy importante saber qué sucede si no pago en tiempo forma, para conocer el riesgo al que me enfrento”, destacó.

En ese sentido, detalló que en promedio, de enero 2020 a la fecha, 7 de cada 10 pesos de los créditos que sacan las personas se corresponden a adelantos por cuenta corriente (giro en descubierto, sea con o sin acuerdo). Y añadió que dos de cada 10 pesos van por créditos por financiamiento con tarjetas de crédito.

Diversas entidades habilitaron líneas de crédito para deudas de consumo; el financiamiento está dirigido a personas que adhirieron al diferimiento de cuotas de préstamos dispuesto por el Banco Central el año pasado.

En el caso del Banco Provincia la refinanciación está accesible para más de 110.000 clientes, podrá tramitarse por vía online y abarcará a quienes tienen deudas por préstamos personales y a quienes adhirieron a los planes en cuotas para saldar el resumen de la tarjeta de crédito, según las disposiciones del Banco Central.

Según se informó, la línea para deudas de consumo tiene un plazo máximo de 60 meses y una tasa de interés fija del 40,2% anual, casi 10 puntos menos del costo financiero de un préstamo personal.

Plan de acción para regularizar deudas

El Gobierno Nacional creó un instructivo de inclusión financiera en el que da cuenta de las cuestiones a tener en cuenta a la hora de administrar las finanzas personales y salir a tomar deuda, al cual se puede acceder ingresando en www.argentina.gob.ar/inclusion-financiera/personas/deudas.

“Si para el deudor es más difícil cumplir con las cuotas de los distintos préstamos que tiene y siempre le queda un resto de deuda sin cancelar, es recomendable tomarse un tiempo para analizar la situación y definir un plan de acción para ordenar el presupuesto financiero”, destaca el instructivo.

Y agrega que para eso es muy útil armar una lista con el monto solicitado y el adeudado de cada uno de los créditos y compromisos, detallando:

- Tipo de deuda e institución financiera acreedora.

- Monto de la cuota mensual.

- Tasa de interés. En particular, la tasa de interés efectiva anual (TEA).

Eso permitirá tener una visión global de la situación y determinar cuánto puede una persona pagar mensualmente para luego poder hacer una propuesta a cada uno de los acreedores.

El instructivo recomienda que es conveniente determinar qué deudas se deben cancelar primero. Y en ese sentido aconseja dar prioridad a las de mayor costo (mayor TEA) y cuota más alta.

En caso de que resulte imposible cumplir con la totalidad de las obligaciones crediticias, recomienda:

- Refinanciar la deuda: cuando se renegocian las condiciones de un crédito con ciertos objetivos como, por ejemplo, postergar su vencimiento o lograr una tasa de interés más conveniente.

- Consolidar la deuda: consiste en tomar un nuevo préstamo para cancelar todas las otras deudas que se poseen. Con la consolidación se reduce la cantidad de pagos, ya que en general se realiza un sólo pago mensual al nuevo prestamista.

“Si bien vas a pagar menos dinero mensualmente, los pagos deberán hacerse por un plazo de tiempo mayor al de los préstamos originales. Esto te permitirá ordenar tus finanzas”, destaca el instructivo del Gobierno.

Asimismo, remarca que es importante analizar la situación de sobreendeudamiento, evaluando si se está atravesando un momento de “bache económico” o si ya se está en una “crisis de sobreendeudamiento”.

“En caso de que se trate de un bache económico, algo transitorio y no estructural, debemos analizar por qué sucedió y qué tan importante es, para luego valorar las medidas a tomar para salir de los números rojos y optar por la que se adapte mejor a nuestro problema. Podemos pedir ayuda a familiares y amigos, pedir un anticipo de sueldo, o un préstamo personal”, detalla la guía oficial.

Posibles soluciones ante una crisis por sobreendeudamiento

- Actuar lo antes posible. El endeudamiento provoca más endeudamiento, transformándose en una “bola de nieve”.

- Evitar medidas desesperadas, como recurrir a los “créditos rápidos”, que tienen intereses y comisiones muy gravosas y cláusulas abusivas.

- Buscar ayuda de profesionales.

-Plantear la situación, analizando el presupuesto familiar.

- Realizar una lista de las deudas, tanto las suscriptas con entidades como con particulares, listando el nombre de la entidad, el importe de la deuda y la cuota mensual a pagar.

- Determinar el grado de prioridad. Evaluar el costo de no pagar, si puede implicar la pérdida de la vivienda (si se trata de una hipoteca), o el desalojo (si se trata de un alquiler). Se recomienda elaborar una lista de mayor a menor nivel de prioridad y urgencia.

- Minimizar los gastos y maximizar los ingresos.

- Contactar a los acreedores para verificar y confirmar la deuda pendiente, así́ como todos los intereses y penalizaciones; explicarles las dificultades económicas por las que estamos pasando, reiterando el compromiso a hacer frente a las deudas; y solicitar un aplazamiento para poder recuperarse económicamente y realizar los pagos.

- Elaborar el plan de saneamiento con el objetivo de conseguir un presupuesto saneado, libre de “números rojos”.

- Mantener bien la economía. Una vez logrado el equilibrio presupuestario, se debe hacer todo lo posible para mantenerlo.

 

 

* Para www.infobae.com

Te puede interesar