Casas construidas con madera, cada vez más de moda: los cinco sistemas más usados en el país y cuánto cuestan

ECONOMÍA 03 de julio de 2021 Por Jose Luis CIERI
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La utilización de la madera posibilita pensar y desarrollar todo tipo de obras y proyectos, desde casas, puentes, biociudades, edificios, estadios y cualquier tipo de construcción. En la Argentina existen 5 tipos de sistemas que emplean este material en forma preponderante en las obras.

Antes de la llegada de la pandemia la utilización de la madera avanzaba junto con la construcción modular, tendencia que se intensificó potenciada las familias que se mudaron lejos de las grandes urbes y optaron por un sistema rápido para levantar sus hogares.


Es un producto sostenible, que es renovable, reciclable y de carbono neutro o positivo. Entre los sistemas más empleados en el país, desde la Cámara Argentina de la Madera (Cadamda), informaron que está el denominado Entramado de Madera, que tiene como principal ventaja el tiempo de ejecución del proyecto. Esto permite bajar costos, los plazos de la obra se acortan y se cumplen de forma estricta. La aislación térmica es entre 7 y 14 veces más efectiva que la que aportan materiales convencionales.

Diego García Pezzano, responsable del departamento de arquitectura de la Cadamda, dijo a Infobae, que, “el entramado se inicia construyendo superficies horizontales sobre las cuales se fijan las superficies verticales (los bastidores). El concepto general es montar rápidamente toda la envolvente que debe quedar cerrada con la capa hidrófuga y a partir de ahí trabajar tanto en el interior con las instalaciones y revestimientos como en los acabados exteriores. Hay que prestar atención particular en el tratamiento de las juntas secas”.
Otras voces expertas resaltaron que hoy la arquitectura de vanguardia apunta a construir de una manera más amigable con el medio ambiente.

“Si se compara la cantidad de energía que se utiliza para producir aluminio, hierro o cemento con la madera, la diferencia es abismal. Otro punto crítico es la huella de carbono neutral de la madera, en su vida el árbol secuestra carbono de la atmósfera que queda almacenado en una viga o machimbre, contribuyendo así a mitigar los efectos del cambio climático” explicó a Infobae, Daniel Lassalle, gerente comercial de CADAMDA.
La Argentina cuenta con una superficie de 1,2 millones de hectáreas de bosques cultivados y ostenta una de las mejores tasas de crecimiento mundial, en especies como el pino o el eucalipto, que son de las más utilizadas en el mundo para la construcción. “Un pino natural de Canadá tarda unos 80 años en crecer, aquí en la Mesopotamia se calcula unos 18 años, por las condiciones de suelo y clima. Además, esa superficie forestada se puede duplicar o triplicar sin competir con otras actividades rurales”, amplió Lassalle.


El segundo de los sistemas es el de Paneles SIP (Structural Insulated Panels), que son aislantes. Este es un modelo que se compone de dos placas de madera unidas por un núcleo de espuma rígida de polietireno o poliuretano de alta densidad. Estructuralmente, es más sólido que la mampostería (resiste hasta 18 toneladas de carga a la compresión), ahorra más de 50% en el consumo de energía y reduce 60% los tiempos de obra (hasta 100 m2 en 25 días). Los paneles son aptos para pisos, paredes y techos; tanto para edificios como para residencias y comercios.

Las unidades con Paneles SIP se consideran insuperables en cuanto a ahorro de energía, usan menos recursos naturales para construir y en su utilización en el tiempo reduce las emisiones de dióxido de carbono, gracias a su alto rendimiento térmico. Su capacidad estructural y durabilidad hace que se utilicen como elementos autoportantes, con capacidades acústicas.

El tercer sistema son los Bloques de Madera, que se asemejan a grandes piezas, posibles de ensamblar y combinar entre ellas para dar forma y soporte. Tienen en común cuatro características que los hacen atractivos para resolver proyectos: permiten acelerar la obra, son autoportantes, tienen bajo peso propio (lo que reduce el costo de los cimientos) y ofrecen un buen nivel de confort térmico. Además, son versátiles para resolver los revestimientos.

El panel especial de poliestireno expandido permite construir paredes, techos y entrepisos rápidamente. Una vez realizada la platea de hormigón, se levanta la tabiquería interior y exterior, sin necesidad de recurrir a equipos especiales. En ambas caras, las placas están revestidas por una malla de acero que le otorga resistencia y que, junto con el concreto proyectado, se transforman en una estructura continua de gran capacidad portante. El sistema reemplaza lo que en la construcción tradicional implica la ejecución de encadenados, estructuras de hormigón armado, sus encofrados y armaduras, mamposterías, dinteles, revoques gruesos, aislaciones horizontales y verticales.


Con el foco puesto sobre el aislamiento térmico y la rapidez de ejecución, los bloques de poliestireno expandido permiten resolver paredes y losas. Estos ladrillos huecos se colocan intertrabados y luego se rellenan con hormigón para conseguir una envolvente continua con 3,5 cm de aislamiento térmico de alta densidad en ambas caras del muro. Con este sistema se pueden construir hasta cuatro niveles. Una pared de 2,50 por 3 m se puede levantar en 40 minutos.

El cuarto sistema constructivo es el de Poste y Viga, donde la estructura del inmueble está compuesta por madera laminada encolada, sobre la que se construyen las plantas intermedias, el tejado y las paredes exteriores. La rigidez de la estructura suele obtenerse mediante juntas instaladas en diagonal o mástiles. Mediante el sistema de postes y vigas se puede obtener una solución abierta y convertible para el suelo, además de grandes aberturas en las fachadas. Debido a sus estructuras verticales en una sola dimensión, el inmueble no se hunde por ningún lado.

El quinto es el CLT (Cross Laminated Timber, madera laminada cruzada), tratándose de uno los más recientes. Surgió en Austria y Alemania a mediados de los ’90 y en 2000 comenzó a extenderse por Europa. Se destaca su alto nivel de prefabricación, la rapidez con la que permite trabajar, especialmente en edificaciones entre 5 y 8 pisos.


Los paneles de CLT constan de tres, cinco o siete capas de madera adheridas, cada una de las cuales se orientan en ángulo recto respecto de la capa anterior. Las dimensiones varían según el fabricante y se pueden personalizar, aunque la longitud está limitada generalmente por las restricciones del transporte.

 

Ajustes y cambios

“El sistema es totalmente flexible. Si es necesario hacer reparaciones por mantenimiento, su condición de construcción seca, le permite realizar ajustes, cambios y arreglos de forma sencilla y limpia. Una reparación en un sistema de trama de madera es más sencilla y rápida que la de mamposterías”, comentó García Pezzano.

En cuanto a costos por metro cuadrado, en el entramado, varía entre los $ 75.000 de una vivienda económica a $120.000 de una más sofisticada. La variación se da básicamente en revestimientos, aberturas y terminaciones ya que la base constructiva y estructural es la misma.

Guillermo Badano, socio gerente de TAO Soluciones Constructivas, dijo a Infobae, que, al utilizar paneles, “los pasos son tener un proyecto arquitectónico, elegir un fabricante serio y con todos los certificados, aprobaciones y capacidades técnicas necesarias, contar con una cuadrilla con experiencia, y sobre todo no tratar de inventar, para resolver situaciones con materiales que no están probados”.


El sistema constructivo SIP tiene un piso (de obra terminada) entre USD 550 y USD 600 por m2. Dependiendo de las terminaciones y del tipo de material que se coloque en aberturas, “hoy las ventanas de acuerdo a las elegidas, pueden salir más caras que los propios paneles”, aclaró Badano.

La utilización de paneles SIP en viviendas vienen ganando terreno en Entre Ríos, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Pilar, Mendoza y Salta, con fuerte eje en la Patagonia.

Ariel Sueiro, consultor y especialista en Sistemas Constructivos y Sustentabilidad, destacó a Infobae, que, “para todo sistema portante, los primeros puntos a prestar especial atención es el cálculo estructural y la prestación térmica de la envolvente. El refrán dice que desde que se creó el cincel/corta-frío/corta-fierro, todo se resuelve, picando y volviendo a construirlo. Ahora, dependiendo de la situación por arreglar se debe ejecutar la solución correspondiente. Picar, demoler, reemplazar, reforzar, entre otras cuestiones”.
Plazos más cortos de obra

Las viviendas de madera y sus distintos métodos, según los especialistas, se levanta más rápido que una a través del sistema tradicional. Una casa de 55 m2, con platea de hormigón, en 60 días estaría terminada, como mucho en 90.

“Tratándose de un sistema liviano e industrializado, se hace con una cuadrilla de 6 personas, bajo un proceso de montaje milimétrico. En cuanto al pago, si el propietario dispone del dinero, se hace rápido. Puede demorar si la familia o la persona tramitó un crédito para hacer frente a la construcción y a veces al pagar cuotas puede estirarse la conclusión de la obra. Lo importante es llegar rápido al techo y aplicar el hidrófugo”, concluyó Sueiro.

Fuente: Infobae

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