Selección: ¿es este el mejor Messi de todos los tiempos?

DEPORTES 05 de julio de 2021 Por Omar EDEN
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Las primeras horas del domingo, cuando el sol incluso todavía dormía del otro lado del Atlántico, encontraron al community manager del Barcelona derrochando elogios hacia un jugador que técnicamente ya no les pertenece aunque lo seguirá haciendo. ¿Cuántas veces allá se valoró más que acá el nivel de Lionel Andrés Messi? Otra vez, el 10 fue decisivo, con pases que nadie puede anticipar que sucederán y con goles bajo su marca registrada, para meter a la Argentina en semis de la Copa América. No por repetitivo hay que dejar de elogiarlo. ¿Pero ante qué versión de Leo estamos? ¿Es su mejor performance en la Selección? Sea cual fuera -y no es fácil encontrar una opinión absoluta-, es una que invita a soñar e ilusionarse...

Desde que Messi irrumpió como el futbolista del que se puede esperar que saque un conejo de una galera (o varios en un mismo partido), siempre se le pidió más. Si hacía de a tres goles, ¿cuándo iba a meter cuarto? Si gambeteó a cuatro, ¿a ver cuándo dejaría tirados a cinco? Si convertía de zurda, ¿por qué no lo hacía de derecha? De una manera u otra, la Pulga se las fue ingeniando para acallar voces. Y pulverizar récords: máximo goleador en el Barcelona, top en España, Botín de oro del año en Europa... ¡Y en temporadas consecutivas! Pero, ¿con la celeste y blanca, qué? Siempre pesaron más las finales perdidas que su aporte para llegar a jugarlas. Nos cansamos de ver fotos suyas rodeado de camisetas rojas, naranjas, azules, blancas, amarillas, según el color del rival de turno. Mirá este pibe: lo marcan de a cuatro, cinco o seis y no lo pueden parar (ni acompañar). Es top en presencias y máximo artillero en la Argentina, aunque nadie consiguió llevarlo al póster que lo muestre alzando la Copa. Y la esperanza es que lo pueda hacer en breve.

Desde su debut en 2005 -hasta ese día Leo quedó en los libros, con una roja a los 40 segundos ante Hungría-, pasaron diez torneos oficiales: cuatro Mundiales, siendo Brasil 2014 su más alto nivel, con cuatro tantos y una asistencia en siete partidos; y seis copas América, encontrando la edición 2016 (cinco tantos y cuatro pases gol en cinco juegos) una prestación similar a la actual: cuatro gritos y cuatro “tomá y hacelo”, también en cinco encuentros y con dos más de handicap para mejorar... La estadística pura no refleja al pelilargo que dejaba surcos en la CA 2007 en Venezuela ni al que se cargó el equipo al hombro en la CA 2015 en Chile, aunque en ambos casos sin el trofeo en la mano.

El Messi de Scaloni no es igual al que disfrutaron Sabella y Martino. El que antes definía las jugadas en los últimos metros hoy reparte más el juego. El que antes compartía cartel con los Mascherano, los Higuaín, los Lavezzi y los Romero hoy, con 34 años, es el líder y sostén de una generación que lo apuntala y acompaña. El que antes se iba de los partidos (y volvía) ahora corre y presiona y grita y ordena hasta en el tiempo de descuento. Aunque todos los Messis son iguales de decisivos: otro rol y las mismas ganas de verse ganador. De si llega o no a la final, y cómo rinda ese día -otra cuenta pendiente- surgirán nuevas sentencias. Mientras tanto, con el mejor de su lado, Argentina se anima a soñar.

Opina Héctor Enrique (campeón mundial 86): "Este Messi juega más en equipo"
Messi está demostrando que muchos se equivocaron con él. Se lo nota más suelto y eso tiene un motivo: se dio cuenta de que esto de la Selección se acaba y quiere aprovechar cada oportunidad al máximo. Ya no se ve eso de que, porque una jugada que no le salió, se distrae. No: ahora nada lo saca del partido ni le corre el foco. Creo que esta versión es espectacular porque antes abusaba de su velocidad y habilidad y hoy juega siempre en función de equipo. Los años hicieron que tenga una mirada más colectiva. En la Selección hubo un recambio generacional que lo dejó parado como el responsable del plantel. Lo que está haciendo hoy antes quizá lo derivaba: “Total el líder es aquél, no yo”. Pero más allá de esas cuestiones, también hay motivos futbolísticos en esta transformación: se formó un equipo con volantes de buen juego a los que Messi les da una pelota y le devuelven una pelota. Antes había mediocampistas que a veces recuperaban las que ellos mismos perdían. Ahora Leo tiene socios que la mueven y que incluso se animan a no dársela siempre a él.

Opina Martín Liberman (Radio Late): "Me rindo ante este Messi"
Me tildaban de anti Messi. No, señores: yo no era anti Messi, estaba esperando a este Messi que vemos ahora. Y ante este Messi, me rindo. No es ser anti o pro reclamarle a Messi lo que creíamos que podía ser, porque sabés que lo puede dar. Y estamos viendo que podía hacerlo. Ya no vemos más esas islas, esos nubarrones que tenía durante los partidos, cuando se frustraba, cuando miraba el suelo, cuando tal vez se iba 20/25 minutos del partido... Eso ya no pasa más. Ahora es líder tiempo completo: corriendo a los rivales en el minuto 45 del segundo tiempo o picando como en el 47 para recibir un pase de Di María, enojándose, protestando con el árbitro de manera sana. Creo que es claramente la mejor versión de Messi. Este Messi sí no ofrece ningún tipo de resistencia. Con él es que podemos soñar algo. Tal vez no sea tan brillante futbolísticamente hablando como el de los 25 años pero me llena mucho más los ojos, un jugador que, además de ser el mejor, es el líder que la Selección siempre necesitó y no tuvo. Ante este Messi, creo que todos nos rendimos.

Opina Martín Souto (TyC Sports): "Mejor Messi que antes no es"
Los liderazgos de Messi son futbolísticos. El bienestar en un equipo tiene que ver con su bienestar en la cancha, no es al revés. Cuando algunos quieren plantear que este grupo o que él está distinto... Él encuentra comodidades en el juego, eso lo hace brillar y estar más cómodo. Sí es cierto que el paso del tiempo lo obliga a jugar más de boquilla. Antes resolvía todo: si tenía que gambetear a cuatro y hacer el gol, lo hacía. Y hoy, a lo mejor entiende que también tiene que sostener desde otros lugares y es casi inevitable. Quizás para algunos eso lo hizo mejor futbolista, pero yo no creo que sea mejor que antes. Vi un gran Messi en 2014. También en las dos Copas en las que perdimos la final (2015 y 2016), muy parecido a este. Si el equipo se hubiera coronado, habríamos hablado de un gran Messi como se habla ahora. Es cierto que lo de los números es interesante y a veces hablan por sí solos. Pero no creo que esté lejos de otros Messis. También tiene que ver con que la gente entiende que estamos ante un tipo único y lo valora, porque un día no lo tendremos más.

Fuente: ole.com.ar

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