Copa América: Dibu Martínez héroe y Argentina a la final

DEPORTES 07 de julio de 2021 Por Omar EDEN
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Después de un partido durísimo, que terminó 1-1 por los goles de Lautaro Martínez y Luis Díaz (tras el empate rival, la Selección tuvo chances clarísimas que no pudo convertir), Argentina festejó en los penales con una actuación consagratorio de Emiliano Martínez, que atajó tres penales (el último, a Cardona). Así, Argentina jugará la final de la Copa América ante Brasil, este sábado por la noche en el Maracaná.

Para Argentina convirtieron Messi, Paredes y Lautaro Martínez, mientras que De Paul desvió su remate. Mientras que Dibu atajó los disparos de Davinson Sánchez, Mina y Cardona (le convirtieron Cuadrado y Borja).

Hoy te convertiste en héroe, Dibu Martínez. Hoy todo el mundo sabrá quién es este chico que se formó en Independiente, que se ganó la vida en Inglaterra y que escribió su nombre en los libros de historia de la Selección. Porque esta victoria, que para muchos era un trámite, terminó siendo épica por los tres penales atajados por el arquero, porque Messi pateó con el tobillo a la miseria y porque Lautaro se redimió del gol que falló.

A la Selección, a este grupo de terrenales que tiene de jefe a un extraterrestre, todo le cuesta mucho. Y esta semifinal fue un fiel reflejo de lo que significa la renovación, lo que vale estar disfrutando las últimas mieles de una generación de oro (que en el plantel mantiene al 10, a Agüero y a Di María) y darle lugar a un grupo de jugadores que llegaron a Ezeiza de la mano de Scaloni. Dibujen alegría, en nuestros corazones.

La final soñada
Argentina está en una nueva final. La cuarta de la era Messi. En su sexta Copa América, el capitán Leo lo hizo nuevamente. En el ciclo más complejo, en el momento que muchas selecciones del continente se nos han acercado (porque crecieron mientras en Ezeiza se hicieron experimentos tras discontinuar la era Pekerman-Tocalli) , la magia del 10 y el espíritu de un grupo de jóvenes que tiene un anhelo gigante, pone a la Selección en el partido soñado, en el estadio soñado, con el rival soñado.

La semifinal fue tan dura como se esperaba. Colombia tiene un gran equipo, buenas individualidades y un conjunto muy físico, algo que a los nuestros les cuesta. Por eso en el amanecer del partido, la Selección mostró credenciales de la mano de Leo, con una apilada bárbara que casi convierte Lautaro y al ratito llegó el grito del goleador Martínez, tras una asistencia de Messi, una jugada ideada por un buen Lo Celso. Después, el partido no tuvo dueño. Y luego de los 25’, fue casi todo de Colombia, que complicó por las bandas en los duelos con los laterales y tampoco hicieron pie los volantes, más allá de que el 4-4-2 para defender era claro.

Argentina sufrió de más. No jugó bien. Tuvo ese ratito de buen fútbol, hasta el gol y algunos espejismos en algunos momentos del partido. Pero fue dominado demasiado tiempo y por eso los cambios defensivos en el arranque del segundo tiempo: Montiel por un flojo Molina y Paredes por Lo Celso, para dar batalla en el medio. Colombia, con juego muy rígido para marcar (le pegaron duro a Messi), con buenos tándems por las bandas y jugadores con muchas cualidades, encerró a la Selección cerquita de Dibu. Y el empate siempre estuvo merodeando el área argenta hasta el tanto de Luis Díaz, que se veía venir.

El partido se rompió, la semifinal ya no tuvo dueño. Se hizo de ida y vuelta. Emergió la figura de Messi con el tobillo ensangrentado. Di María mostró su talento pero no resolvió en una clarísima. Argentina, sobre el final, y con una Colombia partida, lo fue a buscar. Y lo tuvo con la de Messi en el palo, tras una asistencia top de Angelito. Hasta que llegaron los penales, esos penales que en las Copas América de 2015 y 2016 dejaron tristeza, lo de este martes fue una alegría inmensa.

Otra vez en una final (la quinta de los últimos siete torneos) y por los benditos penales. Con una responsabilidad distinta, sabiendo que se juega ante el favorito, en su casa y que Brasil hoy es mejor. Pero son 90 minutos (o 120 si hay alargue). Y Argentina tiene al 10, al mago que quiere cortar la sequía los 28 años sin títulos, que quiere levantar su primera copa en la Mayor. Y a un grupo de jugadores que no están cerca en calidades de las bases de 2004, 2007, 2015 y 1016 pero que si llegaron hasta el último partido es porque tienen hambre de gloria, dedicación y saben que están a un partido de meterse en la historia grande.

Hoy te convertiste en héroe, Dibu.

Fuente: ole.com.ar

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