Scola: “Estoy feliz por Messi, hoy el mundo es un poco mejor”

DEPORTES 13 de julio de 2021 Por Omar EDEN
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Luis Scola se engancha en el Zoom con la invitación de Olé desde la habitación que ocupa en Las Vegas, donde la Selección prepara, como el llama, el Juego Olímpico. Será el quinto para el ala pivote de 41 años y 2,06 metro que lleva una carrera de 26 temporadas como profesional -si, no es un error, las cuentas dan, lo que pasa es que empezó a los 15- y no está pensando “en el broche final”, aunque sospecha cuándo será. No es que lo esquiva, sino que es fiel a su pensamiento: primero el equipo y el objetivo que esté adelante. Después, verá.

Luifa y sus compañeros jugaron ya dos amistosos en la Ciudad del Pecado. Justo antes del 84-87 frente a Australia, el sábado (este lunes fue derrota 91-74 ante Nigeria), otra Selección, con la que el capitán del básquet sintoniza, también jugaba, pero una final carísima en muchos sentidos. Al cabo, el fútbol se quedó con la Copa América y puso feliz a un país, con el porteño incluido.

“Empatizo muchísimo, por eso estaba muy feliz. Por Messi, por Di María, por Otamendi, por Agüero… Muy feliz porque me parece que son unos genios. Me encantan las cosas que consiguieron, me encanta cómo son. Son totalmente diferentes a cómo soy yo, pero me encanta esa juventud, aunque algunos son un poco más veteranos. Pero me gusta mucho, me pone muy contento que hayan ganado, me pone muy contento que Messi haya ganado. Soy ultra fan de Messi y le tengo mucha admiración. Así que me alegro, pienso que hoy el mundo es un poquitito más justo, como que el mundo está un poco más en armonía”, se puso el 4 la celeste y blanca N° 5.

Scola no habla de resultados, no va a decir que va a buscar la medalla de oro. Y en el tema Messi también piensa así. Sin embargo, la realidad hace que hasta él deba correrse un poco de su habitual forma de ver las cosas. Y lo admite: “Al final, yo estoy todo el tiempo repitiendo esto que el resultado no cambia nada, y la realidad es que no cambia nada. El partido no cambió lo que es Messi para bien o para mal, pero es un poquitito más justo, todo está bien, con un poco más de armonía”.

Un grande, Luis, pone en su lugar a la gente que lo merece: “No voy a mentir, me pasa con los grandes en general. Con Ronaldo, con Djokovic que gana Wimbledon… Yo siento que hoy en día el mundo es un poco más justo porque el tenis le devolvió a él un poco lo que él estuvo dando. Siento como que hay cierta armonía en que a estos grandes les vaya bien porque les tiene que ir bien, porque son realmente grandes. En el caso de Messi, particularmente, estoy muy contento por él y por todos, pero por él en particular”

Scola y Messi coincidieron en Pekín 2008, cuando Leo ganó el oro y Luifa, el bronce; también se vieron otras veces. Cuenta quien debutara en la Liga Nacional para Ferro a los 15: “No tengo una relación diaria, pero lo que pasó una vez es que yo jugaba en Indiana y ellos estaban en Washington haciendo un partido amistoso; y yo jugaba contra los Wizards (en Washington) y les conseguimos entradas para que vinieran, y vino todo el equipo. Después del partido, hablamos. Estoy seguro de que si me lo cruzo en algún lugar, charlaremos. Además, por lo menos yo, cada vez que me lo crucé, en los Juegos Olímpicos o donde sea, él y todos los demás fueron tremendamente simpáticos”.

Messi ya no va a los Juegos, cita en la que el fútbol se reserva para menores de 23 años incluidos tres mayores. Pero Scola sigue. Comenzó con Atenas 2004, a los 24 años, y ya ganó el oro. Conoce bien el paño, y por eso en esta nueva y complicada coyuntura afectada por la pandemia, analiza: “Está prohibido juntarse y esas cosas. Las cosas divertidas que tiene la experiencia olímpica están prohibidas, van a hacer unos juegos distintos. Pero es el mundo en el que nos toca vivir en este momento, está rara la situación, está difícil. Por otro lado, al final, el menor de nuestros problemas van a ser los Juegos Olímpicos; quejarnos de eso sería faltar un poco el respeto a lo que está pasando en el mundo. La gente está viviendo cosas muchísimo más importantes, muchísimo más graves. Y nosotros tenemos la posibilidad de jugarlos, que es muchísimo. No van a ser igual que siempre, no van a ser los mejores, pero tenemos que estar agradecidos que, a pesar de la situación mundial que estamos viviendo, todavía podemos jugar un Juego Olímpico”.

-¿Qué te gustaría que sucediera en estos Juegos?

-Que yo llegue de la mejor forma posible; que pueda terminar la preparación de la mejor manera posible al punto de que yo esté conforme con cómo me preparé; que esté físicamente bien; que esté mentalmente bien. Y lo mismo para el equipo: que compitamos al mejor nivel de nuestras posibilidades; después, eso nos va a llevar a algún lugar, que no sabemos cuál es. Si nosotros conseguimos eso que estoy diciendo individualmente, y colectivamente, ese resultado lo vamos a acunar, es nuestro, y lo vamos a valorar muchísimo. Eso es lo que espero, ni más ni menos.

-Ya tienen dos semanas de preparación. ¿Cómo ves al equipo?

-Al equipo lo veo bien, dentro de un torneo que es muy difícil en el sentido que hay muchísimo talento, hay muchísimos equipos con potencial y no es nada fácil. Yo espero que el equipo llegue de la mejor forma posible, que juegue al máximo de sus posibilidades, y después... Bueno, vamos a jugar contra uno de los mejores jugadores del mundo, como es Luka Doncic (Eslovenia); contra la última campeona del mundo, como es España; contra el local en un momento de forma altísima que tiene con jugadores en la NBA y en las universidades. Y si lográs pasar ese grupo, que ya de por sí es muy difícil, te vienen un montón de equipos que están dando vueltas, como Australia, Estados Unidos, Francia, Nigeria... El torneo tiene un nivel muy alto y es muy difícil conseguir resultados, pero si el equipo está al máximo sus posibilidades va a conseguir el mejor resultado posible.

-Comparado con el Mundial de China 2019, ¿qué sensación tenés?

-La situación en la comparación con China y Tokio es distinta en el sentido de que el equipo que fue a jugar a China venía jugando bien, era un equipo que tenía un montón de potencial, que se veía que podía hacer cosas importantes pero internamente estaba atado, contenido. Estaba bajo la sombra de lo que había pasado con el otro, con la generación previa que había conseguido la medalla olímpica y demás. Después de Río (2016) había una sensación de vacío muy grande, la cual se sentía en el ambiente como diciendo “ahora se acabó el básquet argentino, se fueron los jugadores que hicieron las cosas que hicieron durante estos 10 o 12 años y ahora viene una época muy difícil en la que no vamos a estar a la altura”. El equipo sintió esa sombra, esa comparativa constante; si se quiere, no estaba tenido en cuenta en la opinión popular, en la prensa. Y eso fue una especie de ancla para que estos jugadores pudieran desarrollar individual y colectivamente el máximo potencial para que pudiera volar este equipo con su propio vuelo. A pesar de que ya habíamos jugado muy bien la AmeriCup y las Eliminatorias, no alcanzaba porque todavía no habíamos jugado un torneo importante. Entonces, la temática, el objetivo de las personas más importantes dentro del grupo, era intentar convencer al equipo de que no éramos una transición hasta que vinieran los jugadores buenos, sino que éramos un equipo para hacer cosas importantes.

-¿Y hoy?

Hoy, dos años después de China, de haber salido subcampeones en el mundo, la temática es diferente: no hay que convencer a este grupo de que puede hacer cosas importantes porque ya lo hizo. Es una cosa confirmada, entonces la temática de este torneo es cómo nosotros podemos volver a tener el mismo nivel de rendimiento e incluso darle la vuelta de tuerca y superarlo. Eso nos va a llevar algún lugar que no sabemos dónde va a ser. Nosotros tenemos que tener el mismo rendimiento que conseguimos en China y dar un paso más, subir un escalón porque nuestros jugadores están un año mejores. Ése es nuestro objetivo, este año es diferente porque no es una cuestión mental de decir “vamos a pensar que podemos hacer esto”, porque ya sabemos que lo podemos hacer.

-Se cuenta para esto con una reversión argentina en la NBA. ¿La esperabas?

-Siempre que vos conseguís un resultado como el que conseguimos nosotros, con el nivel de juego como el que teníamos, capta la atención. Eso es siempre así, de hecho así fue como pasó con nosotros, salvo el caso de Manu (Ginóbili), que fue a la NBA antes. Pero después, Indianápolis (subcampeonato del Mundial 2002) nos puso arriba de la mesa de los grandes equipos, de las grandes ligas, de los grandes nombres. Algunos terminaron en la NBA, otros en la Euroliga y otros en la ACB de España. Eso ya te pone en la boca de los clubes y te va mejorando el nivel. Con Atenas (2004), de vuelta se repitió ese proceso, y siempre que pase algo así a nivel selección con un rendimiento como el que hubo estos años o el de China te va a poner en la boca de todos y te va a conseguir mejores lugares para poder trabajar.

-Se cuenta para esto con una reversión argentina en la NBA. ¿La esperabas?

-Siempre que vos conseguís un resultado como el que conseguimos nosotros, con el nivel de juego como el que teníamos, capta la atención. Eso es siempre así, de hecho así fue como pasó con nosotros, salvo el caso de Manu (Ginóbili), que fue a la NBA antes. Pero después, Indianápolis (subcampeonato del Mundial 2002) nos puso arriba de la mesa de los grandes equipos, de las grandes ligas, de los grandes nombres. Algunos terminaron en la NBA, otros en la Euroliga y otros en la ACB de España. Eso ya te pone en la boca de los clubes y te va mejorando el nivel. Con Atenas (2004), de vuelta se repitió ese proceso, y siempre que pase algo así a nivel selección con un rendimiento como el que hubo estos años o el de China te va a poner en la boca de todos y te va a conseguir mejores lugares para poder trabajar.

-¿Cuáles deben ser las condiciones de este equipo, entonces? ¿Cómo tiene que jugar?

-A ver: los huevos y la intensidad no es que no sean importantes, es que están asumidos, es una obviedad. Lo que este equipo tiene que tener es un nivel de intensidad muy alto, tiene que jugar muy bien, tiene que jugar muy eficiente. Nosotros no tenemos los 12 jugadores que tienen Francia o España o Estados Unidos. Tenemos que tener una rotación bien aceitada, una defensa bien aceitada y tenemos que tener muchísimo ritmo. Eso es lo que tenemos que tener a la hora de competir contra equipos que tienen cosas que nosotros no tenemos, léase talento, profundidad, tamaño... Nosotros tenemos buenos jugadores, buenos playmakers, y tenemos una rotación de siete u ocho jugadores que estamos muy bien, más un 9 y un 10 que te pueden ayudar particularmente en algún punto del torneo. Pero ese ritmo, ese ida y vuelta que tuvimos en China, eso es lo que no nos puede faltar.

Fuente: ole.com.ar

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