Merkel introduce la agenda verde en la precampaña electoral alemana

INTERNACIONALES 19 de julio de 2021 Por Elena G. SEVILLANO
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Las graves inundaciones que han dejado al menos 157 muertos en el oeste de Alemania -188 en total contando también las víctimas de la vecina Bélgica- se producen apenas dos meses antes de unas elecciones generales y han puesto de relieve la importancia de la lucha contra el cambio climático en plena precampaña electoral. La canciller, Angela Merkel, introdujo el debate este domingo durante su visita a la zona más afectada. “Tenemos que darnos prisa. Debemos ser más rápidos en la lucha contra la crisis climática”, aseguró tras hablar con residentes y equipos de rescate en el distrito de Renania-Palatinado donde las inundaciones han provocado la mayor devastación y número de víctimas.


Merkel aseguró estar “conmocionada” y calificó de “surrealista” y “fantasmagórico” lo que había visto durante la mañana. También se comprometió a hacer llegar de forma urgente los millones en ayudas directas que su Ejecutivo tiene previsto aprobar en su próxima reunión, el miércoles. “El Gobierno está con vosotros”, dijo la política, visiblemente impactada por la visita a una zona, el distrito de Ahrweiler, donde hay al menos 110 víctimas de las brutales riadas. Merkel estuvo en Schuld, una localidad de apenas 700 habitantes donde la noche del miércoles se derrumbaron varias casas y los servicios de salvamento tuvieron que rescatar a decenas de personas de los tejados. El pueblo, situado en un entorno idílico, ha quedado irreconocible.
A dos meses de unas elecciones generales, la tragedia también se lee en clave electoral. En concreto, en cómo puede afectar a cada partido. La prensa analiza cada visita y cada declaración, y recuerda lo que cada candidato ha hecho o dicho en el pasado acerca de la lucha contra el cambio climático. En ese sentido, Armin Laschet, el líder de los conservadores, no sale demasiado bien parado. “Hasta ahora, se ha caracterizado por declaraciones poco claras sobre la política climática”, apunta Der Spiegel. Laschet es el presidente de uno de los dos Estados federados más afectados por las riadas, que es también el más poblado e industrializado del país, Renania del Norte-Westfalia. Su gestión de esta crisis tendrá impacto más allá de las fronteras de su Estado.

La imagen pública de Laschet se vio muy tocada el sábado. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, visitó con él las zonas devastadas por las tormentas y después dio una pequeña declaración a los medios de comunicación. Mientras mostraba sus condolencias a las familias de las víctimas con gesto grave, al fondo las cámaras captaron a Laschet riéndose a carcajadas y bromeando con otros participantes en la visita. El contraste es inquietante. Varios políticos deploraron su actitud. “No tengo palabras”, escribió por ejemplo el secretario general del SPD, Lars Klingbeil. El candidato conservador reaccionó por la noche y se disculpó en Twitter. “Fue inapropiado y lo siento”, escribió, pero para entonces el hashtag #Laschetríe llevaba horas siendo tendencia en las redes sociales y todos los medios habían reproducido el vídeo.

No sería la primera vez que la imagen y la buena comunicación durante una crisis cambian el rumbo de unas elecciones federales en Alemania. En el país todavía se recuerda vívidamente el vuelco que dio en 2002 el entonces canciller, Gerhard Schröder, a unos sondeos que le dejaban en una posición delicada frente al candidato conservador, Edmund Stoiber. Seis semanas antes de los comicios, las crecidas de los ríos Elba y Danubio arrasaron regiones de Alemania, República Checa, Eslovaquia, Polonia y Austria, entre otros países, y provocaron decenas de víctimas mortales. Schröder se calzó las botas de agua y visitó puentes caídos, carreteras reventadas y casas de afectados por las inundaciones. Salió mucho por televisión. También prometió 400 millones de euros en ayudas y llamó a “un esfuerzo nacional” para recuperar la normalidad.

Ecologismo en campaña
Entonces como ahora, y a pesar de que tampoco se podían atribuir directamente las riadas al cambio climático, las políticas ecologistas se colaron en la campaña electoral alemana y beneficiaron a los Verdes. Los institutos demoscópicos mostrarán en unos días si los ciudadanos vuelven a mirar al partido liderado ahora por Annalena Baerbock, la única mujer que compite por la cancillería. En las últimas encuestas va segundo en intención de voto, pero tiene potencial para crecer: en abril, cuando los conservadores se desangraban en peleas internas y saltaban varios escándalos de corrupción, los Verdes superaron a los conservadores.

La tragedia, coinciden los analistas, cambiará el curso de la campaña electoral. La exageración en el currículum de Baerbock o los presuntos plagios de su libro, que la oposición amplificó y los medios llevaron a grandes titulares, parecen ahora minucias. Las próximas semanas se hablará de dónde estaban y qué hicieron los candidatos el 15 de julio, y de lo que han hecho y van a hacer sus partidos para dar respuesta a la crisis climática. El medio ambiente es una de las mayores preocupaciones de los alemanes, especialmente de los jóvenes. Como dijo Horst Seehofer, ministro conservador del Interior, “nadie puede dudar de la relación de esta catástrofe con el cambio climático”.

Fuente: El País

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