Mauricio Macri consiguió dos diputados nacionales y un legislador porteño en las listas de candidatos

POLÍTICA 25 de julio de 2021 Por Ricardo Carpena*
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Dos diputados nacionales y un legislador porteño. Esos fueron los únicos pedidos que le hizo Mauricio Macri a Horacio Rodríguez Larreta antes de delegarle el armado electoral de Capital y la provincia de Buenos Aires, y viajar luego a Europa a presentar su libro y cumplir con sus tareas como presidente ejecutivo de la Fundación FIFA. Los deseos del ex presidente (muy discretos, según el larretismo) fueron satisfechos.

Macri logró que el diputado nacional Fernando Iglesias, cuyo mandato vence en diciembre, figure en el cuarto puesto en la lista porteña que encabeza María Eugenia Vidal y que Hernán Lombardi, ex titular del Sistema de Medios Públicos, haya quedado séptimo en la nómina bonaerense liderada por Diego Santilli. Su secretario privado, Darío Nieto, está en el noveno lugar entre los candidatos a legislador porteño de Juntos por el Cambio.

Afuera del país desde el 27 de junio, el ex jefe del Estado no estuvo en el tramo más caliente de las negociaciones por las listas, que monitoreó en contactos telefónicos con Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y un puñado de dirigentes. “Siempre en los cierres de listas se ve lo peor, las miserias humanas”, dijo antes de irse en un programa de televisión. Las tratativas para definir los candidatos de Juntos por el Cambio estuvieron a cargo del jefe de Gobierno a través de Fernando Straface y Eduardo Macchiavelli, mientras que el armado nacional recayó en la presidenta del PRO.

Macri prácticamente no se metió en las internas de ninguna provincia, excepto en la de Córdoba: allí estuvo de visita a principios de junio y confirmó su respaldo a Gustavo Santos, ex ministro de Turismo de Cambiemos, como candidato a diputado y a Luis Juez, como senador nacional. La definición causó malestar en el radicalismo y abrió una pelea en JxC: el diputado de la UCR Mario Negri competiría por una banca en la Cámara alta.

Semanas antes de irse, el ex presidente mantuvo un rol activo en las internas del PRO y de Juntos por el Cambio. Quería que Vidal fuera la principal candidata bonaerense y que en la Ciudad de Buenos Aires la máxima postulación quedara en manos de Bullrich. En privado, advertía que si no se alcanzaba un acuerdo opositor en esos dos distritos, el gran responsable por no haber logrado consensos iba a ser Rodríguez Larreta.

Macri no pensaba que Diego Santilli fuera un mal candidato para Buenos Aires, aunque le había aconsejado al ex vicejefe de Gobierno que no se postulara en el territorio bonaerense porque la ex gobernadora podía asegurar una mayor cantidad de votos.

Antes de que se definiera Vidal, incluso, llegó a advertirles a los intendentes del PRO que integran el Grupo Dorrego (como Néstor Grindetti, de Lanús; Julio Garro, de La Plata, y Diego Valenzuela, de Tres de Febrero, entre otros) que debían sostener su respaldo a la candidatura de la ex gobernadora y que si cambiaban de postura “sería un papelón” y que él no se haría cargo de que sus decisiones derivaran en una victoria oficialista en Provincia.

Todo cambió en la mañana del viernes 25 de junio, cuando Macri se reunió a solas con Rodríguez Larreta en su casa de la localidad de Acassusso. Nunca trascendió el contenido de las charlas, pero sí se conocieron sus efectos: luego de ese encuentro, el ex presidente se replegó y dejó que la iniciativa en materia electoral fuera del jefe de Gobierno, que terminó imponiendo a Vidal en Capital y a Santilli en Provincia, luego de sendos renunciamientos de sus posibles adversarios del PRO, Bullrich y Jorge Macri. La ex ministra de Seguridad sintió que Macri le quitó el respaldo para su candidatura.

El ex presidente se fue dos días después a Europa, donde sigue varado (“está tratando de conseguir un vuelo de regreso”, afirmaron en su entorno). Su primera escala fue Madrid, donde presentó su libro “Primer Tiempo” y participó de un congreso del Partido Popular Europeo, en el que advirtió sobre “el éxodo que ha habido en la Argentina en este año y medio no se vio nunca en la historia” y planteó que el gobierno argentino aprovechó la pandemia por coronavirus para restringir libertades de sus ciudadanos y encerrarlos “más allá de cualquier pronóstico razonable de salud mental”.

Luego viajó a Zurich, Suiza, donde tiene su sede la Fundación FIFA, para encabezar varias actividades como titular de la entidad. En esos días reapareció públicamente para desmentir la denuncia sobre el envío de armamento a Bolivia durante el conflicto en ese país que derivó en la renuncia de Evo Morales: “Dejen de mentir”, sostuvo en una carta publicada en sus redes sociales, en la que apuntó contra el gobierno de Alberto Fernández.

Macri tenía previsto emprender su regreso a la Argentina el 13 de julio, pero el viaje fue cancelado por la aerolínea luego de las severas restricciones sanitarias que impuso el gobierno nacional. Así, no pudo estar en el país para el tramo final de las negociaciones por las listas de candidatos.

Cuando consiga un vuelo para volver, la incógnita es el papel que asumirá: el liderazgo de Juntos por el Cambio ya lo desempeña Rodríguez Larreta desde hace un mes. Los allegados al ex presidente anticipan que quiere protagonismo en la campaña para apoyar a los candidatos de JxC. ¿Estará presente en los actos, caminatas y eventos de los postulantes opositores? A partir de encuestas que siguen registrando una fuerte imagen negativa del ex mandatario, en el larretismo prefieren que Macri tome distancia de la actividad proselitista. ¿Alguien se animará a sugerírselo?

 

 

* Para www.infobae.com

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