La renuncia forzada de Rossi: un giro del Gobierno para no perder lugar en el Senado

POLÍTICA 29 de julio de 2021 Por Eduardo AULICINO
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Alberto Fernández adornó la salida de Agustín Rossi: la definió como una “pérdida muy grande”. En rigor, buscó achicar así el daño de un conflicto impensado en el gabinete, un nuevo costo autoinfligido. El titular de Defensa había sido avalado y hasta jugado como elemento de presión en la disputa del peronismo santafesino. Pero hubo un giro, con participación central de Cristina Fernández de Kirchner, para acordar con el gobernador Omar Perotti ante el temor de perder una banca en el Senado. Para el ministro, todo tenía sabor a desencanto: ser candidato empujado a dejar el cargo -que es el camino que finalmente tomó- o seguir en su despacho empujado a desistir de la pelea en las PASO.

El caso de Rossi varió por completo casi sobre el filo del cierre de listas para las primarias y expuso que el impulso inicial de Olivos no habría calculado todo lo que estaba en juego. El primer mensaje, que no fue el único y partió de la jefatura de Gabinete, alentaba al ministro para competir con el armado de Perotti, que a su vez ya había registrado la insistencia de la ex presidente a favor de un nuevo mandato para María de los Angeles Sacnun, integrante del círculo de CFK en el Senado.

La explicación que se hacía trascender desde el Gobierno ponía el acento en la necesidad de ir a una primaria que potenciara o revitalizara al oficialismo de Santa Fe, frente a un cuadro social complicado. A los problemas generales profundizados por el manejo de las restricciones frente a la pandemia, se suman elementos locales, en especial la inseguridad. Perotti presentaba para dar batalla la candidatura de Roberto Mirabella, de larga trayectoria a su lado y que finalmente encabezará la lista en el rubro Diputados.

Eran varios los problemas que asomaban. Uno, por supuesto, tiene que ver de manera directa con los ánimos personales, es decir, las facturas domésticas entre el gobernador y el ministro. Pero además, había que resolver el lugar para Sacnun, que llegó al Senado con el triunfo de Perotti en 2015. Y para completar, empezó a jugar la cuestión de la imagen.

El punto, aunque nadie lo admita abiertamente, es que una lista sólo con exponentes del kirchnerismo duro podría ser una mala oferta en una provincia que al cuadro señalado agrega malestar de sectores ligados a la producción agropecuaria por decisiones significativas del Gobierno, desde las limitaciones a la exportación de carnes al caso Vicentin, entre otros.

Perotti finalmente logró un acuerdo, difundido sin demoras, para armar una lista que incluye a Sacnun como segunda candidata a senadora, acompañando a Marcelo Lewandowski, periodista incorporado al sector del gobernador hace tres años. La movida de CFK y el giro presidencial marcaron el terreno. La salida de Rossi, en definitiva, generó un conflicto doméstico que nada tiene que ver con apetencias internas por su cartera. Es consecuencia de una partida que lo supera largamente, porque es definida en la interna del poder.

Las cuentas además fueron alimentadas por el temor a perder una banca en el Senado. Nada podría poner en juego la mayoría propia del oficialismo en esa Cámara, pero existe una cuestión de lectura nacional que terminará poniendo el foco en el resultado general, con particular atención a las provincias de mayor peso. Tres de esos distritos renuevan bancas de senadores: Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Tres tableros complejos para el kirchnerismo.

Perotti logró un paso decisivo en el PJ santafesino luego de su triunfo como senador, en 2015, y cuatro años después afirmó su posición al ganar la gobernación y desbancar al socialismo. Es la expresión del peronismo tradicional, en una interna matizada, con Rossi como exponente original del kirchnerismo. El saliente ministro perdió terreno en esa franja. Y este tal vez sea su momento más difícil. Se verá.

La cuestión, en materia de campaña, remite a la advertencia que dejó la elección presidencial. Las PASO de 2019 habían dejado la imagen de un triunfo cómodo de Alberto Fernández y CFK, pero la elección general revirtió ese resultado y terminó dándole el triunfo a Mauricio Macri en el distrito.


La apuesta por un perfil en línea con Perotti respondería en parte a esa lectura. El oficialismo pone en juego dos lugares en el Senado y debería ganar en noviembre para mantenerlos. El efecto de una derrota, aunque por escaso margen como en la última batalla presidencial, es que sólo renovaría una banca. Y sería la que ocupa Sacnun.

La otra banca que el oficialismo considera en zona de riesgo, entre las provincias referidas, corresponde al cordobés Carlos Caserio. El senador se alineó abiertamente con el Gobierno y marcó diferencias con Juan Schiaretti. Caserio va ahora como candidato por el Frente de Todos, pero todo indica que la disputa sería entre la formación que responde al gobernador y Juntos por el Cambio. El kirchnerismo aparece en tercer lugar, según todas las encuestas.

Mendoza no aportaría novedades. Anabel Fernández Sagasti competirá por la reelección. Integra también el círculo más restringido de CFK. Las estimaciones propias y ajenas dicen que JxC volvería a imponerse y, si es así, el Frente de Todos mantendrá un pasaje al Senado.

Se trata, en todos los casos, de los cálculos dominantes en la entrada a la campaña. Rossi, que aparecía como una ficha con apoyo nacional, terminó relegado en ese paño. Eso le dio volumen fuera de Santa Fe, aunque sus primeros disparos sean contra Perotti. Y armó una tensión inesperada en el gabinete.

Fuente: Infobae

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