Perú y el precio de la incertidumbre

INTERNACIONALES 08 de agosto de 2021 Por Isabella COTA
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El presidente Pedro Castillo lleva apenas una semana al frente del Gobierno de Perú y la vida cotidiana de los peruanos ya cambió. La agresiva reacción de los mercados a la nueva Administración, con caídas en la bolsa y una fuerte depreciación de la moneda, se ha traducido en un incremento en el precio de productos básicos como el aceite y el pollo. Es consecuencia de la incertidumbre, aseguran analistas y expertos: no se sabe qué esperar de Castillo y lo que se sabe hasta ahora no tranquiliza a los inversores.


El caso de Perú, una economía emergente que logró reducir la pobreza a través de la disciplina fiscal y la apertura de sus mercados, ilustra el enorme poder del sistema financiero global. Los mercados, adelantándose a lo que pudiera ocurrir, terminan generando un círculo pernicioso que afecta no sólo las finanzas públicas, sino las condiciones económicas del país. La alternativa, sin embargo, implicaría un regreso a las hiperinflaciones que en el pasado han debilitado a los países de Latinoamérica.
Castillo, maestro de una escuela rural postulado por un partido de izquierda radical y con una plataforma nacionalista, ganó el 19% de los votos en la primera ronda electoral en abril. Para ganar la segunda vuelta, armó un plan que llamó Centenario, con el que se posicionó un poco más hacia el centro para atraer a los votantes de izquierda moderada. Pero para las fuerzas que mueven la economía no pareció suficiente. El sol peruano se ha devaluado 12% en relación con el dólar desde abril, a pesar de grandes inversiones hechas por el banco central por contener el desplome. “Los peruanos esperábamos que, tanto el discurso como el Gabinete, representaran ese movimiento hacia el centro”, dice Luis Alberto Arias, economista peruano y ex vicepresidente del Banco Central de Reserva. “El discurso mostró un movimiento hacia el centro, pero el Gabinete no”.

Reaccionan las bolsas
En su primer día como presidente, el 30 de julio, Castillo nombró como primer ministro a Guido Bellido, dirigente del partido Perú Libre, que se autodenomina de izquierda radical. Esto tomó por sorpresa a los mercados y generó una fuerte reacción en las bolsas y una caída del sol en contra del dólar. El nombramiento de la cartera de Economía y Finanzas no se hizo el primer día. Castillo había dicho que iría al reconocido economista Pedro Francke, miembro de un partido de centroizquierda, y cuyo nombramiento no se confirmó hasta días después, aparentemente por la desconfianza que generó en el ala más moderada la elección de Bellido.

Esto, a su vez, originó dudas sobre los acuerdos entre Francke y Castillo y su permanencia en el puesto a largo plazo. En paralelo, Bellido viajó al sur del país para reunirse con habitantes de una comunidad que por años han pedido que se ponga fin a la contaminación que genera la minera china MMG-Las Bambas. En los días previos a la toma de posesión de Castillo, los pobladores habían bloqueado las vías a manera de protesta. Un par de días antes, el día de la investidura, una organización no gubernamental reportó que la represión policial dejó 15 heridos en la zona. El ministro de Energía y Minas Iván Merino, por su parte, se reunió con representantes de cuatro empresas mineras chinas que operan en el país. Castillo quiere cambiar las reglas de la minería, una de las principales fuentes de ingreso para Perú, de manera que el Estado tenga una mayor participación e intervención, por lo que las reuniones de Bellido y Merino contribuyeron a la reacción de los mercados en esos días.

“Fue curioso que hubiera una toma de carreteras en los primeros días y que fuera el primer ministro a resolver el tema. No sabemos si ofreció algo o no, pero lo que al parecer se viene es una cancelación completa de Tía María, que es un proyecto de alto simbolismo”, sostiene Arias. Se estima que la inversión en el desarrollo minero en Tía María, en Arequipa, costará 1.400 millones de dólares a la empresa mexicana Southern Copper Corporation, la cual cuenta ya con los permisos emitidos bajo la Administración anterior. El partido de Castillo, Perú Libre, ha pedido que el proyecto se cancele.

Perú está ahora en una posición de ventaja. Los precios de los metales han subido a partir de la recuperación en las economías más grandes y las utilidades de un proyecto de esta magnitud serían muy altas, asegura Arias. “Es el momento ideal para hacer nuevos proyectos de inversión grandes y estamos en riesgo de que nos pase esta ola, porque nuevas inversiones no van a haber”, agrega el experto. ”Eso no va a tener un impacto en el corto plazo, eso tendrá un impacto en los próximos 10 ó 15 años, estamos hablando del crecimiento potencial de la economía en alto riesgo”.

 

Resistencia en el Congreso

Francke ha insistido en que bajo Castillo no habrá expropiaciones ni controles de precios y esto es factible, ya que el presidente necesitaría la aprobación del Congreso para hacerlo y su partido no se acerca a la mayoría. La resistencia al nuevo Gobierno es tal que congresistas de partidos de oposición ya han amenazado con llamar a la vacancia de Castillo, una forma de destitución contemplada en la Constitución peruana en la que el Congreso puede declarar que el presidente tiene incapacidad moral para gobernar, lo que genera un vacío de poder.

Mientras tanto, la inflación en Perú sube y supera el rango meta por segundo mes consecutivo. Alimentos básicos como el aceite y el pollo cuestan más porque están ligados a materias primas que deben ser importadas y, con la moneda depreciada, son más caras. Si Castillo decidiera cancelar el proyecto Tía María o si el Congreso se negara en las próximas tres semanas a ratificar los nombramientos al Gabinete, eso impactaría en el grado de inversión de la deuda soberana, incrementando los intereses que el Gobierno paga a los tenedores. “Se materializaría un círculo pernicioso con consecuencias más negativas de las que estamos viendo. Estamos rumbo a una colisión, pero todavía a tiempo de evitarla”, asegura Arias.

Arias es optimista y espera que Castillo cambie el rumbo, haga nombramientos de alto nivel en lo que resta del Gabinete y que el Congreso lo acepte. Sin embargo, no niega que existe una posibilidad de que la incertidumbre continúe. “Aparentemente lo que desea un sector del Gobierno es que la confrontación política siga en aumento, que se exacerben las contradicciones. Eso va a significar que el alza cambiaria no se corrija y que finalmente esas alzas de precios que ya se están sintiendo se trasladen con mayor fuerza a expectativas y toda la economía empiece a reajustar precios en base a estas expectativas y, ahí sí, el banco central se vea obligado a retirar el estímulo monetario”.

 

Lecciones del pasado

América Latina ha tenido duras lecciones cuando se trata de política monetaria. En los noventa, muchos gobiernos se financiaban emitiendo dinero a través del banco central, lo cual llevaba a crisis e hiperinflación unos años después. Argentina, por ejemplo, todavía no recupera por completo la confianza en su moneda y países como El Salvador y Ecuador optaron por dolarizarse. Para evitar que la historia se repita, países como México y Perú le dieron autonomía a sus bancos centrales y comenzaron a financiarse a través de deuda nacional e internacional. Esto implica una integración al sistema financiero global inevitable.

“El nacionalismo es importante, la soberanía y la política por supuesto son importantes, pero no podemos negar que hoy por hoy somos un mundo globalizado”, apunta Arias. Quienes prestan recursos al Gobierno “están muy atentos a las acciones del Gobierno y saben muy bien que si hace las cosas mal, si quieren seguir siendo financiados van a tener que ofrecer un rendimiento mayor. Entonces, hoy día no es posible para un país que está integrado a la economía, como lo está el Perú, hacer cosas equivocadas y esperar que los mercados no reaccionen”.

La victoria electoral de Castillo se debe en gran parte a la desilusión de millones de peruanos por el modelo económico, el cual se ha traducido en menos pobreza pero también más desigualdad y un deterioro en la calidad de vida de quienes viven en el campo y lejos de la ciudad. “Es perfectamente válido que un partido de izquierda gane una elección, así como también es válido que los ciudadanos y los inversionistas exijan que el Gabinete sea uno técnico de alto nivel,” apunta Arias. “Que se haga una política diferente, sí, pero de una manera razonable y profesional. El modelo debe mejorar y cambiar, pero se tiene que preservar lo bueno”.

Fuente: El País

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