“Guille” Cantero, el líder de Los Monos: el narco más temido cuyo padre, según el Registro Civil, es su tío

JUDICIALES 25 de agosto de 2021 Por Agustín LAGO
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Nada en la vida de “Guille” Cantero, el temible jefe de la banda narco Los Monos, parece ser lo que muestra. Ni siquiera su nombre. Esta semana volvió a estremecer Rosario. Al comenzar un nuevo juicio en su contra por atentados contra jueces, policías y edificios judiciales redobló su apuesta. cuando se le preguntó su ocupación, señaló: “contrato sicarios para tirar tiros a los jueces”. No fue todo. Por estar sospechado de haber instigado una balacera contra el Centro de Justicia Penal el miércoles pasado, previo al proceso judicial, le encontraron un teléfono de línea en su celda del pabellón N° 7 del penal federal de Marcos Paz. Se trata de un joven que ejerce el liderazgo territorial desde prisión y con un alto nivel de violencia.

Quienes lo conocen de chico le dicen “Guille”, pero en realidad se llama Ariel Máximo Cantero, nació el 14 de mayo de 1988 y tiene 32 años. Fue su madre Patricia Celestina Contreras, quien quería ponerle Guillermo. Sin embargo,el que talló fue su padre, Máximo Ariel Cantero, alias “El Viejo”, uno de los fundadores de la banda.


El número exacto de hijos que tuvo “El Viejo” Cantero no se conoce. Reconoció 24, aunque fuentes policiales y judiciales señalan que tiene unos 30. A varios les colocó su nombre Ariel, como en los casos de Claudio Ariel “Pájaro” Cantero, Ariel Máximo “Guille” Cantero y Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero.


Lo curioso es que en los papeles del registro civil de Santa Fe figura que el padre de “Guille” Cantero es su tío, Julio Daniel Cantero. Tiene su explicación: ese pariente lo fue anotar porque “El Viejo”, su padre biológico, estaba preso en aquel entonces, según fuentes judiciales. Incluso en la famosa “Megacausa Los Monos” que se juzgó en 2017 en primera instancia y en segunda instancia en 2018, “Guille” dijo en su presentación ante el tribunal que su padre se llamaba Julio Daniel.

Pero “Guille”, según los expedientes, no es el único apodo del jefe de Los Monos. En las escuchas de las conversaciones entre miembros de la banda lo llaman “Milhouse” y “Anteojitos”, en alusión al uso de lentes. Y también le dicen, según las investigaciones, “Tarta”, porque es tartamudo.

Ariel Máximo Cantero está preso desde sus 25 años. En esos siete años tras las rejas estuvo alojado en las cárceles provinciales de Piñero y Coronda y en las federales de Resistencia, Rawson, Ezeiza y Marcos Paz. Los fiscales del juicio por atentados contra la Justicia señalaron en el alegato de apertura que el traslado de Piñero a Resistencia, Chaco -al que se negaba “Guille”- fue el motivo por el que comenzaron las balaceras contra jueces y edificios judiciales.

Sin embargo, no es la primera vez que intimida a un integrante del Poder Judicial. Entre otras, tiene una condena 6 años y 8 meses de prisión dictada por la Justicia provincial debido a sus amenazas telefónicas al juez Edgardo Fertitta. Lo hizo al teléfono fijo del Juzgado de Sentencia N° 3, que intervenía en el pedido de “Guille” para ser llevado desde Rawson hacia Piñero nuevamente.


El líder de la banda narco se entregó el 21 de junio de 2013 en la Jefatura de la Policía de Rosario, ubicada al sudoeste de la ciudad, en Ovidio Lagos al 5200. Lo hizo cuando comenzó a ser buscado por la saga de cuatro asesinatos cometidos en venganza al crimen de su hermano Claudio Ariel “Pájaro” Cantero, quien ejercía el liderazgo en Los Monos por entonces.

Al “Pájaro” lo mataron en la madrugada del 26 de mayo de 2013 frente al boliche Infinity Night de la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Tres pesos pesados fueron acusados por ese homicidio, pero resultaron absueltos: Luis “Pollo” Bassi, Milton Damario y Facundo “Macaco” Muñoz. En venganza, hubo un triple crimen cuyas víctimas fueron familiares de Milton César. Fue un terrible error: aparentemente se equivocaron de apellido: el supuesto sicario era Milton, pero Damario. Y en el raid de venganzas dejaron otro homicidio: el de Diego Demarre, dueño de Infinity Night, porque consideraron que había “entregado” al jefe del clan Cantero.

Después de dejar ese río de sangre y la marca de la revancha sobre las víctimas, “Guille” sostenía que era más seguro estar preso que en libertad, ya que en la calle lo podían matar otras bandas o la propia policía, según fuentes cercanas a él.

A sus 32 años, acumula una gran cantidad de condenas en su contra –algunas son solo de primera instancia– en el fuero provincial y federal. El total de años que debería purgar da la desprolija suma matemática de 62. Pero el tope máximo de unificación de penas es de 50 años, explican en la Justicia. A todo esto, los fiscales provinciales pidieron que reciba una pena de 24 años más por los catorce atentados a la Justicia ocurridos entre el 29 de mayo y el 26 de agosto de 2018.


El viernes pasado, tras la primera jornada del juicio por los atentados contra jueces, policías y edificios judiciales, sumó otra causa: fue imputado en otra audiencia por participación secundaria en un crimen del gerente bancario Enrique Encino perpetrado en el casino City Center (en el marco de una serie de extorsiones a las autoridades para sacarles dinero por “protección”) el 12 de enero del año pasado y por seis balaceras a domicilios de dirigentes del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario, por encargo del secretario general desplazado, Horacio Boix.

 

Antes de su detención

Investigadores que siguen a Los Monos hace aproximadamente una década sostienen que hasta el asesinato del “Pájaro” Cantero, Guille participaba en algunas acciones de la banda, pero no era el que tenía la última palabra. No obstante, “se cortaba solo” en algunas cuestiones, como ir a cobrar una deuda a la organización.

Antes de su arresto estuvo involucrado en varios procedimientos policiales. Según el libro “Los Monos” de los periodistas Germán de los Santos y Hernán Lascano, su primer ingreso a una comisaría ocurrió el 10 de mayo de 2006 por el robo de un caballo. El cuatrerismo fue, precisamente, el con el que comenzó la organización de su padre aproximadamente en 1992, en las zonas de los barrios Las Flores y La Granada.

El nombre de Ariel Cantero también figura en dos causas por homicidio en los que fue sobreseído: datan del 12 de marzo de 2001 (tenía 12 años) y del 27 de octubre de 2004 (tenía 15).


Su identidad también apareció en otros expedientes en los que ni siquiera fue imputado por participación alguna. El más resonante es el triple crimen de Villa Moreno, donde mataron a Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez pensando que eran parte de una banda, cuando en realidad eran militantes del Movimiento 26 de Junio que esperaban a sus novias.

 

El teléfono de línea, otra vez

El hallazgo del teléfono fijo que sucedió este lunes en el pabellón N° 7 de Marcos Paz sorprendió a los fiscales Franco Carbone y Federico Rébola, quienes ordenaron la requisa de la celda del líder de Los Monos por sospechar que está detrás de la última balacera contra el Centro de Justicia Penal del miércoles de la semana pasada.

Sin embargo, en este caso, la interventora del Servicio Penitenciario Federal (SPF), María Laura Garrigós de Rébori, aseguró que el aparato secuestrado era “público” y lo usaban todos los internos.

No obstante, no es la primera evidencia de un teléfono fijo dentro de su celda. Cantero se encuentra condenado a 10 años de prisión por ordenar desde la cárcel de Coronda un secuestro extorsivo que resultó fallido, ya que los captores tomaron de rehén al hijo de un carnicero en lugar del hijo de un narco rival, que era el plan de “Guille”, según la acusación federal. En el juicio quedó expuesto que ese secuestro lo siguió en vivo y en directo gracias a un teléfono de línea que tenía en esa unidad penitenciaria provincial.

Fuente: Infobae

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