"Barbijo cero" y más pesos en la calle: el Gobierno juega todas sus fichas para revertir el fracaso electoral

ECONOMÍA 23 de septiembre de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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"Barbijo cero y más pesos en la calle". Así lo resume un ministro del equipo económico. El Gobierno está armando su propio "Plan Primavera". Nada que técnicamente lo iguale con el plan de estabilización que en septiembre de 1988 lanzó Raúl Alfonsín junto a Juan Vital Sourrouille, que terminó explotando meses más tarde en una hiperinflación.

Este paquete de ahora luce más modesto, al menos en principio. Pretende mejorar las chances electorales del Frente de Todos en las próximas elecciones de noviembre, tras la "catástrofe política" de hace diez días, según lo calificó la propia Cristina Kirchner.

La primera sorpresa ocurrió el martes mismo. Pero no por parte del ministro de Economía sino de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, que dio a conocer el cronograma de levantamiento de medidas restrictivas por la pandemia.

El anuncio más fuerte fue que se levanta la obligación de usar barbijo al aire libre. También se incrementará "el aforo al 100%" en actividades económicas, comerciales, recreativas y sociales en lugares cerrados, y al 50% en discotecas y eventos masivos -de más de 1.000 personas-, como ocurre en los partidos de fútbol.

Se trata de ir hacia un esquema de "normalidad" cuando aún persiste el coronavirus pero la cantidad de contagios y fallecimientos se encuentra en mínimos desde la explosión de la pandemia.

El problema para el Gobierno: hay limitaciones

Un camino hacia la "normalidad" que ni siquiera se podría encarar en el plano económico. No hay manera de flexibilizar nada con respecto al "cepo", que es una especie de "barbijo" en el escenario de la economía. La señal de que ahí las cosas no están "normales". Más bien todo lo contrario.

La economía tiene grados de restricciones muy elocuentes: no sólo están controlados los movimientos de capitales -algo que incluso podría discutirse si en algún momento valdría la pena volver a la libertad total- sino que también hay límites para la emisión de pesos.

Dicho de otra forma: lo que el Gobierno quiere hacer -poner plata en los bolsillos de los argentinos- también tiene límites muy concretos. La experiencia reciente lo demuestra: hace un año, cuando se emitieron $2 billones para atender a los perjudicados por la pandemia, hubo un inmediato salto de la brecha cambiaria y un recalentamiento de la inflación, a pesar de la recesión y del control del tipo de cambio "oficial".

Guzmán sabe que tiene poco margen para tomar medidas de alto impacto. La pregunta, más bien, refiere a si Cristina lo sabe. Si la vicepresidenta está al tanto y si lo acepta. Si se conforma con la oxigenación del gabinete nacional.

En su carta pública de la semana pasada, Kirchner planteó la necesidad de salir del "ajuste" y emplazó a Alberto Fernández a apretar el acelerador, de cara a las elecciones de noviembre.

Por ahora, la estrategia es la del "paso a paso". Medida tras medida, de a una, y no de un solo golpe como si se tratara de un paquete integral. Se sabe: Alberto Fernández nunca quiso presentar las cosas como parte de un "plan".

El primer anuncio -este martes por la tarde- fue un incremento adicional del salario mínimo, que terminará este año en $32.000. Lo que implica una suba del 48,1% este año.

A lo que habrá que añadirle un 3% adicional en febrero de 2022, con lo que llegará a $33.000 ese mes, lo que implica un aumento punta-punta (marzo 2021-marzo 2022) del 52,8%.

La mejora adicional del salario mínimo se dará en etapas: a los $29.160 de ahora se incrementará 9% en septiembre; un 4% en octubre y el 3% en febrero de 2022.

Otra de las medidas ya decididas para anunciar es la suba del mínimo no imponible de Ganancias, que actualmente se encuentra en $150.000 y pasaría a $170.000, con el objetivo de que los trabajadores que tuvieron una mejora en sus salarios con las nuevas paritarias no se vean perjudicados sin esa actualización impositiva.

Estas iniciativas -salario mínimo y Ganancias- ya fueron decididas antes de la derrota electoral del domingo 12.

La duda se presenta sobre lo que viene. ¿Qué medidas económicas pondrá en juego el Gobierno con miras a las elecciones, teniendo en cuenta el escaso margen de maniobra con el que cuenta?

Entre los reclamos que escuchó el propio Guzmán en la previa a las elecciones figuraron la escasez de anuncios "para el bolsillo de la gente". Con el consumo en rojo y la pérdida de poder adquisitivo, el Ejecutivo decidió mantener el orden fiscal y la "buena conducta" en medio de las negociaciones con el FMI.

El que despierta más polémica en la interna oficial es la posibilidad de una nueva ronda del IFE. Un desembolso para millones de personas que trabajan en forma irregular y que fueron notablemente perjudicadas por la pandemia.

El IFE fue el principal gasto estatal durante la pandemia. Cada desembolso implicó casi $90.000 millones ($10.000 a 8,9 millones de personas).

El ministro de Economía prefiere mantener la cautela fiscal antes de que un "error" de cálculo desemboque en una crisis cambiaria.

Alberto Fernández es consciente de que el margen de maniobra es estrecho.

La tensión cambiaria volvió en la última parte de la campaña, y nadie puede asegurar que se apacigue en las próximas semanas. Se sabe: ya sin la expectativa de voluminosas liquidaciones por parte de las cerealeras exportadoras, el Banco Central tendrá un escenario complicado de acá hasta fin de año.

Las liquidaciones de divisas, que habían promediado u$s145 millones diarios durante agosto pasaron a u$s102 millones diarios desde que arrancó este mes. La última semana, previa a las PASO, fueron de unos u$s80 millones cada día.

La contracara de esa estrategia la tiene ahora: el desafío de medir los anuncios para que lo que sea "pan para hoy" desemboque en una crisis cambiaria en poco tiempo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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