Cepo reforzado: entre la "cajita" de dólares o tener más brecha, el Gobierno eligió el "mal menor"

ECONOMÍA 07 de octubre de 2021 Por Leandro Gabin*
519261.jpg?7.2

La obsesión oficial por la escasez de dólares, a poco más de un mes para las legislativas, se volvió a manifestar por un nuevo retoque en el cepo cambiario, particularmente en las operaciones que se hacen en la Bolsa y los importadores, dos canillas por donde se le iban divisas al Banco Central diariamente.

Las restricciones buscan frenar la sangría que mostraban las arcas oficiales: el mes pasado el Gobierno vendió (principalmente para darle vía libre a los importadores) casi u$s1.000 millones en el mercado cambiario. Y, además, "sacrificó" alrededor de u$s300 millones adicionales para que uno de los dólares financieros (el CCL oficial) no se disparara. A este ritmo llegaban con reservas "líquidas" netas en cero o negativas y el mercado le hubiera presionado aún más para una devaluación post electoral. 

Lo concreto es que las nuevas medidas no sorprenden. Las dos "cañillas" que tenía para atacar (después de tener un cupo de compra mensual de minoristas de 200 dólares) eran los dólares financieros e importadores. Se sabe que la premisa de Martín Guzmán y del Gobierno en general es no devaluar. Ni antes ni después de las elecciones. Claro que siempre se habla de que pueden controlar un salto del dólar oficial, aquél que está en $98.91 (el mayorista) pero otra discusión es qué pasará con la brecha. 

Los intentos de contener la brecha fracasaron desde el año pasado cuando se lanzaron medidas precisamente para evitar la dolarización de los ahorros. Tanto fue así que Guzmán tuvo que desautorizar al Banco Central en noviembre del 2020 y dar marcha atrás con algunas medidas que habían llevado la brecha al 130%. ¿Pasará lo mismo esta vez? 

La "frazada corta" que tiene el Gobierno los hace elegir el mal menor (o eso es lo que piensan). ¿Seguir perdiendo dólares que no hay o "comerse" una brecha aún más grande? Parece que la decisión es clara: priorizar la "cajita" de los dólares a que haya un salto de los tipos de cambio alternativos. Después de todo, el Gobierno ya dilapidó casi u$s2.000 millones desde octubre del año pasado para contener la brecha. 

La distancia entre el dólar oficial y los paralelos tuvo un pico 130% el año pasado cuando actualmente ronda el 93% (con el dólar Senebi). Claro que una suba de las cotizaciones alternativas "abortaría" le tenue baja de la inflación del mes pasado. De hecho, el proceso de "desinflación" que pronosticó Guzmán ya quedó en el olvido. El 2,5% de agosto no se repetirá y consultores bien informados como Orlando Ferreres pronostican que septiembre el IPC habría llegado a 3.3%. Ese guarismo sería el nuevo "piso" de inflación porque el salto del dólar (en los carriles alternativos) asegura expectativas de inflación en el presente y mirando hacia adelante. 

Importadores, el FMI y las elecciones

Tampoco será menor para la economía porque ya hay faltantes de bienes intermedios importados: además, la "brecha" alimenta el sobrestockeo y el pago por anticipando de los importadores. Todos creen que habrá un salto del dólar oficial y "juegan" a eso.

El BCRA dijo que en junio se registraron importaciones por un valor FOB de 5.600 mil millones y pagos por 5.900 millones y en julio esa relación fue de 5.400 millones de importaciones FOB y pagos por 5.700 millones. A partir de agosto esa diferencia entre pagos efectuados y bienes ingresados se amplió: en agosto fue de 5.400 millones de ingreso de bienes y 6.200 millones de pagos cursados a través del mercado de cambio y en septiembre 5.500 millones de importaciones y 5.900 millones de pagos.

El nivel de importaciones, en torno a los 5.000 millones mensuales, es bajo para la economía pero no para la "cajita" de los dólares del Banco Central.

El oficialismo está chocando contra una pared porque los exportadores cada vez venden menos dólares (porque así sucede estacionalmente en esta parte del año) y los importadores quieren cubrirse de una devaluación. Nada nuevo. Con la diferencia que en este momento el que pone las divisas (que no tiene) es el Banco Central y no la abundancia de los "sojeros". De ahí que los números y las cuentas que hacen diariamente las consultoras le mercaban una luz de alerta máxima al Gobierno: no hay dólares. 

La "esperanza" del equipo económico es que las expectativas puedan al menos tranquilizarse con dos hechos: el anuncio de un acuerdo con el FMI y, paradójicamente, una derrota electoral que potencie a la oposición como alternativa válida en el 2023. Con horizontes de recambio político y la hoja de ruta del Fondo, el Gobierno intentará surfear los próximos 2 años. Nada sencillo, menos aún visto desde las tensiones actuales. 

 

 

* Para www.iprofesional.com

Te puede interesar