La Selección fue al frente con valentía y decisión, pero no ganó porque se encontró con un arquero inspirado

DEPORTES 08 de octubre de 2021 Por Omar EDEN
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Aún sin el el brillo ni la contundencia de otras veces, Argentina generó muchas chances de gol. Atacó en varios momentos con furia y volvió a mostrar, esta vez ante una multitud de hinchas visitantes, un estilo ofensivo, digno de una potencia mundial.

El equipo dejó en claro claro que va al frente independientemente de dónde juegue y eso también es una consecuencia positiva que dejó la consagración en la última Copa América. Hace poco más de dos años (en la previa del Mundial de Rusia), la Selección daba pena. Hoy genera orgullo y para disfrutarla hay que abrir bien los ojos.

El equipo propone, cuida la pelota, no se achica ante las patadas organizadas del rival e intenta siempre ser prolijo y vertical. Juega como debe hacerlo un seleccionado con historia “grande”. Algunos se olvidan del pasado reciente y creen que tiene que ganar todos los partidos por goleada. Eso no va a pasar, pero hoy vale la pena ir a la cancha o sentarse a ver a Argentina y no solo porque juega Lionel Messi.

Cuando en la previa de este partido Lionel Scaloni definió a Paraguay como “un rival incómodo” sabía de qué estaba hablando. Marcas fijas, mucho roce y pierna fuerte.

Un planteo (el de Eduardo Berizzo) que contó con la colaboración el árbitro brasileño Anderson Daronco. Fue él quién le permitió en el primer tiempo a la “albirroja” cortar con falta cada arranque argentino sin que hubiera sanciones severas. Es cierto que también Emiliano Martínez tuvo una buena actuación. El rival juega y muchas veces exige.

Sirve para confirmar que el arco argentino está bien cubierto. Ahora, y más allá de un par de sustos en el área de Dibu, Argentina siempre dio la sensación de ser el dueño del partido y, con un poco más de eficacia, debió haberlo ganado. Cierro con cuatro deseos para el corto plazo:

Que el equipo nunca resigne esta idea de juego que busca imponerle condiciones al rival de turno a partir de la calidad técnica y del carácter agresivo.-
Que la serie invicta (ahora de 23 partidos) no se transforme en un contrapeso. En algún momento llegará la derrota y eso no debería modificar la manera de jugar.
Que sigan apareciendo jugadores con nivel suficiente como para alternar con los habituales titulares. Alejandro “Papu” Gómez, por ejemplo, demostró otra vez que merece ser tenido en cuenta.
Que Scaloni no desaproveché este buen momento de Angel Di María. “Fideo” hoy es el jugador más desequilibrante después de Lionel Messi y solo debería salir si está cansado o golpeado.

Fuente: tn

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