Polonia arriesga su futuro con el reto a la UE

INTERNACIONALES 10 de octubre de 2021 Por Guillermo ABRIL
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El 12 de mayo de 2014, el entonces presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quiso venderle al primer ministro ucranio las ventajas de convertirse en un socio cercano de la Unión Europea. Encontró el mejor ejemplo en otro vecino del Este, un alumno aventajado que se había sumado al bloque comunitario una década atrás: Polonia. “Permítanme recordar que Polonia y Ucrania tenían un PIB similar en 1990″, comentó en el discurso, “20 años después, [en 2010] el PIB polaco es tres veces mayor, ¡tres veces!”. Y la brecha no ha cesado de aumentar, por culpa en parte de las agresiones rusas que ha sufrido Ucrania pero, sobre todo, gracias a la imparable prosperidad que Polonia disfruta dentro de la UE. En 2020, según los datos del Banco Mundial, el PIB polaco cuadriplica al de Ucrania, país estancado en el nivel económico que su ascendente vecino tenía en 1996.

Ahora que se especula con el Polexit, después de que el Tribunal Constitucional polaco, con un fallo demoledor y de consecuencias imprevisibles, haya colocado desde este jueves al país al borde de la ruptura legal con la UE, quizá no haya mejor ejemplo para resumir por qué a Polonia, en realidad, no le conviene en absoluto salir del bloque comunitario.


Varsovia se juega mucho fuera de la UE. Para empezar solo tiene que mirar al otro lado del patio, al vecino ucranio, por retomar el hilo de Van Rompuy, y ver los hombrecillos verdes, anexiones y demás tormentos. Y luego rascarse el bolsillo: pocos se atreverían a negar que la adhesión de este país de casi 38 millones de habitantes ha sido beneficiosa en términos económicos para sus ciudadanos: desde 2004, fecha de su ingreso, su PIB se ha más que duplicado; y ha sido durante años –y sigue siendo– el principal receptor de fondos estructurales europeos, que le han supuesto una lluvia de más de 150.000 millones de euros entre 2007 y 2020, a los que hay que sumar el desembolso de unos 70.000 millones adicionales previstos hasta 2027.

Polonia es hoy uno de los países más dependientes del maná de la Unión: cerca de un 60% de la inversión pública polaca se cubre con esos fondos estructurales, según cifras de la Comisión Europea, mientras que el Reino Unido, por poner un ejemplo, era un contribuyente neto al presupuesto europeo. La convergencia, además, sigue su senda. Entre 2009 y 2020 el PIB per cápita polaco se ha acercado 16 puntos a la media europea (ha pasado del 60% al 76%, en paridad de poder de compra).

El europeísmo mantiene viva su llama en el país: en el último Eurobarómetro, más polacos dicen confiar en la UE (el 55%) que en su Gobierno (el 28%), y más del 80% votaría quedarse en la UE si se lo preguntaran en un referéndum al estilo británico, según un reciente sondeo publicado por el diario polaco Rzeczpospolita. Pero también hay quien le empieza a ver las orejas al lobo: mientras que un 57% de los polacos no contemplan un Polexit, un 30% creen que se trata de un escenario factible.


En las últimas tres décadas –crisis pandémica aparte– Polonia ha crecido a una media anual de más del 4% sin un solo año en negativo, tal y como cuenta Ruchi Sharma, jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management, en un reciente artículo en Financial Times para augurar una nueva etapa polaca: con una renta por persona de unos 15.000 euros prevista para 2022, “probablemente sea cuestión de tiempo” que el país sea aceptado en el club de las economías avanzadas.

Fuente: El País

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