Renegociación y visita sorpresa del FMI: la sarasa de Guzmán y el peligro de un colapso cambiario

ECONOMÍA 04 de noviembre de 2021 Por Carlos Arbía*
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Uno de los hechos más relevantes de la relación de Argentina con el FMI ocurrió hace dos semanas en Buenos Aires. Con total reserva y sin avisar a las autoridades locales llegó una misión secreta del FMI que se alojó en un hotel de la zona de Retiro.

El principal objetivo: entrevistar a consultores políticos, economistas y ex funcionarios de los últimos gobiernos para que les den su opinión antes de las elecciones del próximo 14 de noviembre. 

Uno consultor y un ex ministro que se reunieron con los funcionarios confirmaron a iProfesional que se reunieron con integrantes de esa misión. 

"Las preguntas no estuvieron centradas en la economía sino en la política. Las más importantes que nos hicieron fueron ¿está unido el Frente de Todos? ¿Qué posibilidad hay de que luego de las elecciones el presidente Alberto Fernández sume a gobernadores e intendentes para gobernar los próximos años? ¿Qué pasaría si CFK y La Cámpora se van del Gobierno?", comentó uno de los entrevistados.  

Por su parte el ex ministro manifestó: "me llamó la atención que no preguntaron sobre el resultado de las elecciones del 14 de noviembre. En lo que respecta al clima económico solo indagaron sobre el funcionamiento del mercado cambiario y qué posibilidades había de una devaluación en el futuro. No se preocuparon ni por el crecimiento, ni por la inflación ni por los números fiscales porque tienen toda la información al respecto, pero tienen dudas acerca del funcionamiento del mercado cambiario y no entienden porque tenemos 12 tipos de cambio distintos".

Con respecto a la renegociación del acuerdo con el FMI hay que explicar algunos aspectos clave. El periodista Carlos Pagni en su programa Odisea el lunes pasado los ha definido como "la sarasa de Martin Guzmán" haciendo referencia a la frase poco feliz que lanzó el ministro de Hacienda al aire en una sesión del Congreso cuando creía que su micrófono estaba muteado.

"Interesante sobre todo en un académico: seguramente en Columbia no le permiten la sarasa, pero en el Congreso él cree que es un ámbito donde a los representantes del pueblo se les puede dar sarasa. Guzmán presenta tres reclamos frente al organismo. Pagni definió que estas son demandas para mostrarle al ala izquierda del oficialismo (La Cámpora) y sobre todo a la vicepresidenta, que hay conquistas en esa negociación. El primer reclamo era que el plazo para devolver el préstamo que tomó el gobierno de Mauricio Macri con el FMI se extendiera por lo menos a 20 años. Esa demanda se ha dado de baja y el plazo máximo del nuevo acuerdo que se firmaría sería a 10 años con 3 años de gracia", indicó. 

El segundo de los pedidos de Guzmán es que se elimine la sobretasa que pagan los países cuando toman prestado del FMI un monto superior a su cuota parte en la entidad. En este caso el FMI le prestó al gobierno anterior más del 300 por ciento de la cuota que tiene el país. En el caso que un país pida un préstamo que exceda el monto de esa cuota tiene que pagar una tasa de interés adicional de sobrecargo y si ese crédito se extiende por más de tres años, también. En la reciente cumbre del G20 la Argentina pidió bajar esa sobretasa pero todavía no se sabe qué pasará. 

"Nuestros ministros de economía van a seguir discutiendo la cuestión de las sobretasas" dice el comunicado del G20 pero no dice que se le pide al Fondo eliminar esas sobretasas ni reducirlas. Lo que no cuenta Guzmán es que esa discusión ya se dio dentro del FMI de manera informal y hasta ahora ese pedido fue denegado.

Esa sobretasa de acuerdo a los cálculos del economista Fernando Marul tendría un costo anual de unos 1000 millones de dólares por año, pero otros economistas calculan que podría llegar a los 1200 millones de dólares por año. Como ejemplo solo basta mencionar que por los intereses que paga por las Leliq el estado argentino les entrega a los bancos y al propio estado unos 10.000 millones de dólares al año al tipo de cambio oficial o USD 5000 millones al tipo de cambio libre. 

Esta cifra es similar a la que pagaba el estado en los tiempos de Mauricio Macri cuando se produjo la gran devaluación y luego este Gobierno cambió las Lebacs por las Leliqs.  Lo único que hubo fue un cambio de nombre y que los particulares no pudieran comprar esas letras, pero el problema sigue igual porque el BCRA les paga a los bancos el 38 por ciento anual para renovar esas letras. Por otro lado, el Tesoro paga tasas en pesos superiores al 40 por ciento anual para renovar los vencimientos de la deuda en pesos y hasta fin de año le faltan renovar unos 600.000 millones de pesos. 

Los números muestran que desde que este gobierno asumió la Argentina pagó al FMI unos u$s 4.174 millones. Fueron u$s 2.282 millones de intereses y u$s 1.892 millones de capital. Todavía restan pagar unos u$s 1900 el próximo 22 de diciembre y el año próximo vencerán otros u$s 18.000 y en el 2023 los restantes 18.000 millones. Si tomamos la tasa del mercado, hoy es del 20%. Es lo que indica el índice de riesgo país. Entre seis y ocho por ciento, pagaría la Argentina con una economía tendiendo a la normalizada. En tanto que al FMI se le pagaba el 3 por ciento.

El motivo concreto por el cual estos cargos aumentan desde noviembre es que empiezan a correr los 36 meses desde que Argentina tiene el crédito con el FMI por encima de la cuota que le corresponde (187,5%). Así está establecido en las reglas del organismo, y que la Argentina pretende modificar vía el G-20.  

Por eso la Argentina pasa a pagar la tasa de interés máxima que el Fondo establece para este tipo de créditos: 4,05%. Esa tasa surge de sumar el 0,05% tasa de interés, el 1% básico de cargo, un 2% por acceder a un préstamo superior al 187,5% de la cuota de Argentina y por último el 1% porque el monto que el país adeuda por arriba del 187,5% de su cuota persiste hace más de 36 meses. 

¿Más cepo y más brecha cambiaria?

De acuerdo a una estimación de la consultora ACM, los costos de las sobretasas significan unos u$s 1.252 millones anuales. Si el nuevo acuerdo no está listo para antes de fines de marzo próximo entonces la Argentina estará en problemas.

El otro costo de demorar el acuerdo es la inestabilidad cambiaria que conlleva una brecha de casi el 100 por ciento entre el dólar oficial y los dólares financieros alternativos. Un reciente informe de Econviews advierte que un nuevo programa con el FMI sería una ventana de oportunidad para poder resetear la política cambiaria, monetaria y fiscal y para un reordenamiento macroeconómico con el ancla de un plan". 

En tanto, la FMyA de Fernando Marull explica que "para el verano 2022 asumimos que se va a transitar con más cepo y más brecha cambiaria. Hay un 30% de probabilidad de un salto cambiario como en el de enero de 2014". 

Lo que se observa con más preocupación en los últimos días es una nueva caída de las reservas del BCRA y el aumento del dólar contado con liqui que está en alrededor de los 215 pesos y una fuerte suba del riesgo país por encima de los 1700 puntos básicos más allá de la baja del dólar paralelo.

En el aspecto político algo que preocupa a los funcionarios es la tercera demanda de Guzman que ha lanzado la idea que el FMI le pide a la Argentina un acuerdo político como una especie de paraguas protector. Esto implicaría que la oposición convalide el nuevo acuerdo que en el futuro cierre este gobierno. Los acuerdos con el organismo no piden eso porque el FMI no tiene autoridad para inmiscuirse en los asuntos internos de un país y decir lo que tiene que hacer o no la oposición. 

El economista y candidato a diputado de CABA Javier Milei explicó a iProfesional que el problema hoy es más grave que el del final del kirchnerismo y del macrismo. En particular por el llamado dinero sobrante o money overhand. Es la parte del dinero que los actores de la sociedad guardan porque no pueden gastarla debido a la existencia de precios fijos que generan falta de oferta de los bienes con precio fijado en los que gastar el dinero. Por lo general el sobrante monetario termina siendo eliminado a través de una alta inflación que, junto a una liberalización de precios, desencadena un gran salto en la inflación difícil de controlar hasta que la situación económica se estabilice.

Milei calcula que el equivalente en pesos atrapados que no pueden salir del sistema llega hoy a unos 5 puntos del PBI, el equivalente a unos u$s 20.000 millones que en algún momento van a presionar a la demanda de dólares y de otros activos financieros dolarizados. 

"El peligro no es la presión dolarizadora sino la presión pesificadora del gobierno. En materia de pesos sobrantes y de inflación en aumento estamos como en la previa del Rodrigazo del 75 o del colapso del 2001", manifestó el economista y candidato a diputado.

"El problema está en las Leliqs y no en la sobretasa que hay que pagar al FMI" dice Milei. 

El problema es la emisión monetaria para financiar el gasto público, que se transforma en deuda del BCRA que afecta el patrimonio del mismo que hoy es negativo" explica el economista. 

Con respecto a la inflación los técnicos del FMI consideran que la inflación se convirtió en las últimas semanas en "una cuestión importante" en la economía argentina y anticipó que el Gobierno de Alberto Fernández necesitará "actuar en distintos frentes" para anclar las expectativas.

El director interino del Departamento del Hemisferio Occidental Nigel Chalk, considerado por el mundo de Wall Street como unos de los duros de la renegociación, mencionó en octubre pasado durante la presentación de un informe de perspectivas económicas para América Latina y el Caribe que las perspectivas de suba de precios en la Argentina "no tienen ancla", lo que atribuyó a "causas múltiples", por lo que afirmó que requerirá distintas acciones por parte del Poder Ejecutivo y aunque evitó dar precisiones, mencionó que también podría valerse de "políticas de ingresos" para compensar la suba inflacionaria.

El FMI mencionó su preocupación por la aceleración inflacionaria en la Argentina y anticipó que el Gobierno necesitará "actuar en distintos frentes" para anclar expectativas. 

"Se está produciendo una recuperación económica en América Latina y el Caribe (ALC), pero la pandemia aún arroja sombras en gran parte de la región. La recuperación fue sólida en el primer trimestre de 2021, pero perdió impulso en algunos países en el segundo trimestre, lo que refleja el repunte de los casos de COVID-19″, mencionó el FMI.

"Se proyecta que el PIB real crecerá un 6,3 por ciento en 2021, seguido de un crecimiento más moderado del 3 por ciento en 2022, pero no se pondrá al día con las tendencias pre pandémicas en el mediano plazo, ya que la debilidad persistente en los mercados laborales aumenta el riesgo de cicatrices".

Tanto el informe del organismo como las declaraciones de Nigel Chalk marcaron a la inflación como una de las preocupaciones centrales. "Si el aumento de la inflación amenaza con desanclar las expectativas de inflación, los bancos centrales deberían endurecer la política monetaria para señalar un compromiso con las metas de inflación y evitar aumentos persistentes de la inflación", apuntó el organismo.

El FMI destacó además el rápido crecimiento que experimentará la economía argentina este año y mencionó que "continuamos con un diálogo activo" con las autoridades del Gobierno. Consultado sobre la posibilidad de una visita de funcionarios del FMI a Buenos Aires antes de fin de año, Chalk mencionó que "no hay razón" para que no haya una misión del organismo a la Argentina, pero que sería necesario sopesar "si sería productivo" en este contexto. 

 

 

* Para www.iprofesional.com

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