Efecto "dólar a $200": esto es lo que quiere hacer Martín Guzmán después de las elecciones

ECONOMÍA 06 de noviembre de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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Martín Guzmán volvió de Europa y se refugió en un perfil bajo. Como si quisiera resistir así hasta que pasen las elecciones. Como cualquier funcionario, está a disposición para sumarse a la campaña -como de hecho lo hizo horas antes de viajar rumbo a Roma-, despotricando contra el Fondo Monetario, a pocas horas de juntarse con la plana mayor del organismo.

El ministro acaba de perder uno de los objetivos que tenía para llegar con la mayor tranquilidad posible hasta el domingo de las elecciones. Quería que el dólar blue quedara por debajo de los $195, que fue el precio récord del año pasado.

No porque fuera a cambiar demasiado que el valor supere en algunos pocos pesos esa cifra. Como definió uno de los ministros colegas de Guzmán en el gabinete económico, los $195 significan "la cotización del miedo". "El precio del pánico".

Se trata de una especie de "barrera psicológica", según define el funcionario del equipo, en diálogo "off the record" con iProfesional. "No queremos que pase la línea de lo que fue el descontrol del año pasado", agrega el mismo funcionario.

Hay que decirlo: los $195 de fines de octubre -traído a este momento, con una inflación interanual del 52,5%- significaría un dólar "blue" de $298. Este jueves, el "paralelo" terminó en $199, luego de tocar al mediodía el récord de $200.

Está claro, no obstante, que la nominalidad en la Argentina marca un poco el descontrol de las variables en medio de una inflación tan elevada.

La dinámica en el mercado cambiario es lo que más tiene preocupado a Guzmán. Su idea de mantener prolija la ecuación fiscal, de cara a la negociación con el Fondo Monetario, no dio el resultado que quería. Y la brecha, lejos de achicarse, se amplió.

A diferencia del año pasado, ahora Guzmán y Miguel Pesce, desde el Banco Central, coordinan medidas urgentes para detener la sangría de reservas. Ayer mismo se conoció la última: la obligación a los bancos para no incrementar sus tenencias en dólares hasta fin de mes.

Nadie sabe con certeza si harán falta más medidas restrictivas. Lo que se sabe es que, cada dos o tres semanas, el BCRA se ve obligado a ajustar el "cepo", en un intento por frenar la salida de divisas.

Guzmán, ansioso por un acuerdo con el FMI

Guzmán quiere acelerar el acuerdo con el FMI lo más pronto posible, una vez que se abran las urnas, la noche del domingo 14.

Espera, eso sí, una señal de parte del organismo: en concreto que el Fondo anuncie una próxima rebaja en el sobrecargo que paga la Argentina por su crédito con el organismo. Ni siquiera pretende que esa medida se ponga en marcha ya mismo. En Economía se conformarían con el mero anuncio de que en algún momento se concretará en la práctica.

De todas formas, Guzmán sabe que -antes de firmar cualquier acuerdo- necesita de un consenso interno en la coalición que, hasta este mismo momento, él supone que no está.

El ministro, tal como avisó en sus últimas reuniones con inversores en Nueva York, busca que el acuerdo se rubrique no más allá de febrero.

En contra de las versiones que echaron a rodar desde la propia comitiva que acompañó a Alberto Fernández a Europa, él no quiere de ninguna manera un atraso en los pagos con el FMI.

Está convencido de que aceptó ser ministro para solucionar el problema de la deuda. No para agravarlo, confían desde su círculo íntimo.

Guzmán no quiere correr riesgos, y de ahí que quiere convencer al poder político de que, una vez pasadas las elecciones, apure el acuerdo con el organismo.

En un contexto como el actual, con pérdida de reservas y el "blue" en $200, tomar ese camino implicaría meterse en una dinámica todavía más complicada.

"Imaginen el escenario donde hay atraso o pedido de "waiver" al Fondo, las cerealeras dejarían de liquidar divisas. ¿Se imaginan qué sucedería, la enorme incertidumbre que se sumaría? Esa posibilidad hay que desecharla", analiza uno de los funcionarios que suele acompañar al ministro a todos lados.

Cualquier análisis del escenario no puede abstraerse de la estrategia con el tipo de cambio oficial.

El dólar mayorista cotiza a $100, lo que da una brecha del 100% con el blue, e incluso superior respecto de los dólares "libres" que se negocian de manera legal a través de la compra y venta de bonos y ADR argentinos con cotización en Nueva York.

Guzmán repite en privado lo mismo que en público. "No habrá una devaluación", un salto cambiario de una sola vez como sucedió en otros momentos, como en 2014 cuando fue Axel Kicillof quien no tuvo más remedio que asimilar una suba del dólar del 20% para frenar la salida de reservas.

Este momento es bien distinto. La inflación duplica la que la Argentina mostraba por aquel entonces. Y la situación económica y social también luce más complicada.

Por eso mismo habría que esperar una aceleración del "crawling peg". Aunque resta conocer la pretensión del FMI a la condición que le impone la Argentina: ir hacia un acuerdo entre las partes que excluya la chance de una devaluación.

¿Acaso el Fondo pretende un ajuste fiscal todavía más severo, a cambio de que la Argentina evite un salto del tipo de cambio a pesar de semejante brecha?

La respuesta no está aún sobre la luz pública.

Los máximos responsables del área económica admiten que el blue genera expectativas. Y no sólo eso. El salto de los dólares "alternativos" provocó faltantes de productos en distintos rubros y, además, presionó sobre los precios de los bienes aun cuando esos mismos artículos -o los insumos para fabricarlos localmente- pudieron ingresar al país mediante el canal "oficial".

El agrandamiento de la "brecha" -asumen en Economía- también juega como un verdadero incentivo a sacarle dólares "baratos" al Banco Central. Y las reservas caen aun cuando haya un "súper cepo".

La alarma, en todo caso, refiere a que se instaló el proceso de dolarización, tan típico de años electorales.

Guzmán pretende "apagar" esa alarma tan pronto pueda después del 14N.

¿Podrá? ¿Lo dejarán? El ministro viene de atravesar un año durante el cual no logró imponer su visión a favor de un pronto acuerdo con Washington.

Ahora está jugado a cambiar esa dinámica. Siente que no le queda otra alternativa.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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