Inflación sin freno: analistas creen que en 2022 puede llegar al 70%

ECONOMÍA Por Natalia DONATO
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Mientras que desde el Gobierno siguen insistiendo en que la inflación tenderá, en algún momento de los próximos meses, a desacelerar, de la mano de incrementos acotados de los servicios regulados y del tipo de cambio, el mercado avizora un escenario completamente opuesto: la inflación tenderá a acelerarse entre fin de este año y comienzos del próximo y el piso que todos los economistas proyectan para 2022 es 50%, con amplias posibilidades de que se ubique entre 60 y 70%.

De hecho, hoy se conocerá el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre y hasta el propio Gobierno ya dejó entrever que superará el 3% mediante recientes declaraciones del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti. Las consultoras privadas, en tanto, la ubican en torno al 3,5% producto de la incidencia de productos estacionales como las frutas y verduras; los colegios, las prepagas y la indumentaria, que volvería a reflejar un aumento mensual importante, como sucedió en septiembre.


A su vez, las proyecciones para noviembre y diciembre no son más alentadoras. Para este mes, también se prevé un piso de 3% de inflación, que podría escalar en diciembre, período en el que estacionalmente los precios se aceleran producto de las Fiestas. Finalmente, el año cerraría entre 50% y 52% y marcaría un piso para el año próximo, en el que no habrá margen -según los especialistas- para seguir retrasando el tipo de cambio y las tarifas. El Gobierno usó este año esas dos anclas para intentar consolidar un proceso de desinflación que nunca llegó a concretarse, pero el escenario de mínima que se observa en el mercado es que en 2022 ambas variables deben, como mínimo, acompañar la inflación.


“Ya superada la meta de inflación para este año, el Poder Ejecutivo prevé un irrisorio 33% para el 2022. Nuestra estimación para lo que queda del año se ubica en torno al 50%, mientras que para el año próximo, en un escenario optimista, la inflación se ubicaría en torno al 60%, mientras que en uno pesimista, más cerca del 80%”, anticipó en un reciente informe la Fundación Libertad y Progreso.

Una de las razones que esgrimen es que el déficit fiscal -estimado en 3,3% del PBI en el Presupuesto- será financiado con más emisión monetaria que la prevista. A su vez, la reducción de los subsidios energéticos al 1,5% del producto implicará una suba de tarifas y tendrá un impacto directo en el índice de precios. Y la imposibilidad de seguir atrasando el tipo de cambio es otra variable que jugará en contra de las intenciones oficiales de reducir los niveles de inflacionarios.

“La estrategia electoral de pisar el tipo de cambio como ancla inflacionaria tiene un límite. La apreciación cambiaria no puede ser eterna y tanto el Ministro de Economía como el Presidente del BCRA lo saben. La cuestión es si el ajuste va a ser discreto (una devaluación en un porcentaje alto del tipo de cambio) o gradual (aceleración de la devaluación del tipo de cambio diario por encima de la inflación)”, sostuvo Diego Piccardo, economista de la fundación. El analista espera que un acuerdo con el FMI le dé algo de respaldo a los ajustes de precios relativos que necesita la economía, lo que evitaría que la inflación “se desmadre”, dijo.


Para Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, “no hay muchas chances de que la inflación baje en 2022, ya que el piso (50%) es alto”. Si bien el año próximo no habría tanta presión de precios internacionales debido a que los bancos centrales están reaccionando subiendo la tasa de interés, la inercia será alta y con sólo desanclar tarifas y tipo de cambio, la inflación será un poco mayor”.

Según un informe del Fondo Monetario de mediados de año, el tipo de cambio de equilibrio era el que había en diciembre de 2020; y para llegar a esos valores, debería mejor 15% en términos reales. Es decir, 15 puntos por encima de la inflación. A su vez, para tener un ahorro en subsidios energéticos del 0,2% del producto, las tarifas deberían crecer 20% en términos reales. Si se avanzara por este camino recomendado por el organismo, con el que la Argentina debe firmar una reestructuración de deuda antes de marzo, la inflación tranquilamente se escapará al 70% en 2022. Si, en cambio, hay una recomposición real pero menor, el número podría oscilar entre 55% y 60%. Este sería el escenario mixto que imaginan en Equilibra. A este escenario se le suma que habrá algo de inflación importada, la inercia es alta y el gobierno estará debilitado para coordinar expectativas a la baja, afirmó Sigaut Gravina.


Coincidió con este planteo Guido Lorenzo, de LCG, aunque remarcó que no se está exento de tener otro año de congelamiento que aumente las distorsiones y se tengan que corregir más adelante. Bajo un escenario en el que el tipo de cambio y las tarifas no se siguen atrasando, la inflación debería rondar el 60%, ya que se le sumará la inercia y la inflación internacional. En tanto, Gabriel Caamaño, de Ecoledesma, sostuvo que la inflación seguirá alta tanto en noviembre como en diciembre -con un piso de 3%- y después de las elecciones se acelerará, ya que “algo van a tener que hacer con el tipo de cambio y las tarifas”. Sobre el congelamiento en alimentos, remarcó que “amortigua algo, pero en el margen”.

“Este año, la inflación cerrará en torno al 50% y en 2022 será mayor; podría ser 60%, pero ese número tiene una variabilidad muy grande, ya que todavía hay muchas incógnitas. La justificación de ese número es que vemos una emisión bastante mayor hacia fin de año debido a que se soltó la rienda del déficit fiscal, pero además porque en 2021 hubo una contención muy grande de tarifas y dólar que difícilmente puedan seguir manteniéndose”, manifestó el director macroeconómico de Empiria, Francisco Gismondi.


En EcoGo trabajan con un escenario para el 2022 de 66% de inflación por los mismos motivos (tarifas, dólar y combustibles). Según la economista Milagros Suardi, el dólar oficial moviéndose a un ritmo mensual del 1% no es viable frente al nivel de reservas que hay en el Banco Central, el calendario de vencimiento con organismos y la necesidad de cerrar un acuerdo con el Fondo. En este sentido, proyectan una inflación que pisa el acelerador en el primer semestre del próximo año y que en el segundo empieza a aflojar.

En FIEL estiman que el aumento de precios rondará, en un escenario muy prudente, entre 50% y 55%, aunque dependerá de las políticas que finalmente se adopten. De todos modos, el economista Juan Luis Bour sostuvo, al igual que sus colegas, que “no hay mucho margen para seguir atrasando el tipo de cambio y congelar precios. Tampoco para que no ajusten tarifas por razones fiscales, ya que lo fiscal derrama en lo monetario. Por otro lado, no van a tener los dólares por superávit comercial que tuvieron en 2021 porque los precios internacionales empiezan a declinar”. “Por eso, tenemos que esperar algún ajuste fiscal, aumentos tarifarios, una aceleración de devaluación y una tasa de inflación que se va a mantener por encima del 50%”, afirmó.

Fuente: Infobae

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