Elecciones 2021: Juntos por el Cambio se prepara para el festejo, pero apura una tregua que congele sus peleas

POLÍTICA 14 de noviembre de 2021 Por Ricardo CARPENA
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Ya no hay campaña, encuestas, golpes de efecto, marketing, promesas, sonrisas en modo proselitista ni especulaciones. Hoy, por fin, votará la gente y decidirá mucho más que la relación de fuerzas en el Congreso durante los próximos dos años. ¿Se elige entre dos modelos de país? En Juntos por el Cambio, aunque sus dirigentes están seguros de un nuevo triunfo, tampoco se ponen de acuerdo en un punto central: ¿Los argentinos votarán sus candidatos y propuestas con entusiasmo y convicción o si se repite la victoria será, en realidad, la consecuencia de errores y fallas de gestión del Frente de Todos?

El tema no es menor porque desde esta noche la atención también estará puesta en quién se atribuye la paternidad del resultado electoral. ¿Horacio Rodríguez Larreta, que eligió los principales candidatos en los distritos porteño y bonaerense, y visitó 14 provincias en cuatro fines de semana? ¿Patricia Bullrich, que recorrió 50.000 kilómetros en todo el país en los últimos cuatro meses? ¿Mauricio Macri, cuya impronta antkirchnerista dura parece haber prevalecido en el voto y condicionó a los dialoguistas de la oposición? Los radicales y los referentes de la Coalición Cívica también sienten que deben ser reconocidos.

 
Todos reconocen que, en realidad, la fórmula secreta para sumar tantos votos fue la unidad interna. Por eso en los últimos días se apuraron los contactos (como el almuerzo secreto de los referentes del PRO del viernes pasado) para establecer una tregua que evite que esta misma noche cada uno busque sacar rédito político para sí mismo y comience una carrera despiadada para posicionarse en la puja de 2023.

Y por eso, más allá de la postal de unión opositora que se montará hoy en el búnker de Costa Salguero, la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio se reunirá mañana, a las 16, en un salón de Palermo, no sólo para una foto: en principio, buscarán unificar criterios sobre el posible llamado al diálogo de Alberto Fernández. Hasta ahora, en las charlas informales sobre el tema quedó en claro que esperarán la convocatoria presidencial, pero la idea es exigir que primero las tres partes del Frente de Todos se pongan de acuerdo en el programa que se discutirá en la mesa del diálogo. Descuentan que ningún acuerdo tendrá sentido si Cristina Kirchner no avala explícitamente los puntos para consensuar. “Ella no se animará a apoyar en público una negociación con el FMI, pero debería hacerlo”, advierten.

Pero en el encuentro de la conducción nacional de JxC también se hablará de extender el acuerdo que bloqueó las peleas en la campaña y pacificó el clima interno. El eventual clima triunfalista que podría originarse esta noche podría dejar al desnudo sugestivas fisuras que se registraron en los últimos días.

Una de las luces de alarma se prendió con las tensiones que provocaron los elogios de Macri y Bullrich a Javier Milei en medio del esfuerzo de la lista de María Eugenia Vidal para mejorar los resultados de las PASO y asegurar el octavo diputado en la Ciudad de Buenos Aires si superan el 48/49% de los votos.

A nadie le pareció fruto de la casualidad, aunque algunos lo interpretaron como un boicot para que el larretismo no tenga un éxito electoral resonante. Elogiar a Milei desde Juntos por el Cambio es inexplicable si se considera el objetivo del espacio de lograr una bancada de 120 diputados. Una de las primeras reacciones surgió desde la Coalición Cívica (CC), donde un pelotón de dirigentes le apuntó a Milei por sus críticas contra Elisa Carrió. El titular de la CC, Maximiliano Ferraro, llegó a calificarlo de “comediante violento que desconoce veinte años de historia”. Otra respuesta, inesperada, se dio en el acto de cierre de campaña de Juntos Podemos Más, el miércoles pasado, cuando militantes de la UCR porteña y de la Coalición Cívica interrumpieron el discurso de Bullrich al grito de “Con Milei no se habla”.

La actitud de Macri sigue desorientando a los propios. Hay quienes aseguran que su círculo íntimo lo alienta a presentarse en 2023 o, al menos, a no descartar esa opción. Luego del triunfo en las PASO, el ex presidente se movió como si sintiera que el electorado reivindicó sus ideas en las urnas y en su entorno se entusiasman porque en algunas encuestas mejoró su imagen, aunque sigue siendo negativa.

Resultó evidente que Rodríguez Larreta miró de reojo el acto de respaldo al ex presidente cuando se presentó en el juzgado de Dolores, con una pancarta que decía “Macri Presidente”, y llamó la atención que, cuando estuvo en el programa de Juana Viale, no negara la posibilidad de postularse dentro de dos años.

En el PRO hubo desconcierto por otra actitud de Macri: mientras Bullrich y Eduardo Macchiavelli, el armador nacional de Rodríguez Larreta, coordinaban los viajes de campaña para complementarse, el ex presidente decidió ir a las provincias sin consultar a nadie. Por ejemplo, cuando estuvo en Trelew, Chubut, el alcalde porteño se enteró por los diarios que al día siguiente iba a estar el ex mandatario en Esquel.

Resultó evidente que esas incursiones de los líderes opositores por todo el país respondieron a la intención de conseguir los cinco senadores para quitarle el quórum a Cristina Kirchner en el Senado, aunque también tuvieron el acento puesto en sus proyectos personales. Si alcanzan aquella meta, ¿cómo evitarán la tentación de difundir que el logro fue producto de sus viajes? En sus redes sociales quedaron los rastros de sus recorridas por el interior sin la presencia de sus rivales internos y con ínfulas presidenciales.

Por eso fue clave el acuerdo alcanzado para compartir el búnker donde esta noche se esperarán los resultados y se dará una conferencia de prensa. En las PASO, la sede de los candidatos bonaerenses estuvo en La Plata, pero Bullrich y del jefe de la UCR, Alfredo Cornejo, no quisieron instalarse en Costa Salguero para evitar sumarse a un escenario que podía acaparar Rodríguez Larreta y propusieron que la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio hablara más tarde desde otro salón de eventos en Palermo.

Pero como los resultados se conocieron temprano los postulantes porteños hablaron primero y lo que dijeron los referentes nacionales en otro sitio, después de la medianoche, prácticamente pasó inadvertido. Por eso ahora se pactó que en el centro de convenciones de la Costanera arranque el festejo de la Ciudad, luego la escena pase a La Plata con los discursos de Diego Santilli y Facundo Manes y, al final, también en Costa Salguero, tengan su espacio los referentes nacionales de JxC para hablar y posar para la foto.

Cornejo, candidato a senador en Mendoza, viajará a Capital para ese broche final y también se sumará otro líder de la UCR como el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés. El único radical ausente será el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien volará al día siguiente para la reunión de la Mesa Nacional.

Hace 48 horas, el titular del radicalismo y diputado mendocino movió una pieza vinculada con las peleas futuras por las candidaturas: presentó un proyecto de ley junto con su colega Soledad Carrizo en la Cámara de Diputados con el fin de que en las PASO las coaliciones sólo diriman la categoría de Presidente y que el ganador de las primarias pueda elegir su vicepresidente entre sus competidores. Sería una forma de bajar los niveles de confrontación y aumentar los umbrales de acuerdo dentro del espacio.

Si los proyectos personales de los dirigentes del PRO pueden volver a generar fricción en las filas opositoras, se teme que suceda exactamente lo mismo con sus colegas de la UCR. En diciembre vence el mandato de Cornejo como presidente del Comité Nacional y la elección de su sucesor promete peleas entre Morales, Valdés y Martín Lousteau para una etapa en la que, a partir del surgimiento de una figura como Facundo Manes, el partido de Raúl Alfonsín buscará protagonismo dentro de la oposición.

El mandatario correntino tiene una impronta moderada y el senador nacional mantiene una alianza política con el jefe de Gobierno en la Ciudad, pero si Morales se convierte en jefe de la UCR podrían crecer las tiranteces en Juntos por el Cambio: el gobernador jujeño plantea una fuerte competencia con el PRO dentro de Juntos por el Cambio para disputarle la candidatura presidencial en 2023.

Esa estrategia contempla viajes de Morales por el interior para promover el resurgimiento del radicalismo como una alternativa de poder y la elaboración de un programa económico para confrontarlo con otras propuestas dentro de la coalición opositora. El jujeño ya atacó a Rodríguez Larreta cuando, en la campaña de las PASO, lo acusó de organizar una campaña sucia contra Manes y dijo que se había puesto “el traje de Presidente antes de tiempo”. Luego pactaron una tregua, aunque dentro de poco podría romperse.

No falta tanto para que se instale todo ese cuadro de intereses contrapuestos en la oposición. Primero, por supuesto, la gente tiene que votar y deberá disiparse la incógnita acerca de si Juntos por el Cambio conseguirá un bloque de 120 diputados y los cinco senadores que le quiten el quórum a la Vicepresidenta. A partir de ese momento, la oposición se enfrentará a su prueba ácida: ¿priorizará la unidad o se atomizará nuevamente al calor de la división entre “halcones” y “palomas”? Lo que sigue será un enorme desafío. Quedan dos largos años de gobierno del Frente de Todos. Que serán, a la vez, dos largos años para que la coalición demuestre si efectivamente está o no en condiciones de regresar al poder en 2023.

Fuente: Infobae

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