El día después de las elecciones de Omar Perotti

POLÍTICA 16 de noviembre de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
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No hubo clima de derrota, tal vez por el duelo anticipado que produjo la ola radical-amarilla de las Paso de setiembre. Tampoco el módico triunfalismo que predominó en el bunker del Frente de Todos en el barrio porteño de la Chacarita por la remontada oficialista en la provincia de Buenos Aires. Sin lamentos ni estridencias, así transcurrió el día después de las elecciones generales en una Casa Gris que además lució desértica la jornada de lunes por el feriado provincial en conmemoración de la fundación de la ciudad capital de la bota santafesina.
Lo cierto es que nadie lo dice en voz alta y probablemente menos lo harán en público ante extraños, pero las consecuencias directas de la derrota al oficialismo de este domingo en la provincia tendrán sus efectos hacia adentro de la coalición de gobierno.

Según las fuentes consultadas ayer en Santa Fe 'en off', esas consecuencias poselectorales no pasarían en lo inmediato por los cambios de gabinete que el propio gobernador Omar Perotti dejó trascender que haría, al igual que el pasado año pandémico, cuando se adentre en el calendario el mes de las fiestas. Como es de estilo y costumbre ya en las sucesivas administraciones santafesinas de uno u otro signo.

Esto se deduce a partir de algunas de esas definiciones que son desde las 22.30 del domingo sobreentendidos que nadie en la Casa Gris cree necesario verbalizar. Sucede que las disputas del Ejecutivo provincial con el kirchnerismo ( que al decir de los hombres del gobernador debe invertirse la ecuación porque quienes nunca no han confiado del todo en el rafaelino han sido los “pingüinos” y no al revés) deberían haber quedado saldadas.

Se sabe que en el PJ no hay parteaguas más eficaz que la derrota. Y si el peronismo perdió en la provincia de Santa Fe, como era previsible, ello queda en una categoría mas baja que la paliza que recibió. En la Casa Gris no aceptarán facturas con el sello kirchnerista por el simple hecho de que si éste sector hubiera dominado las candidaturas santafesinas la derrota habría sido mas gravosa aún.

Otro registro que en el palacio de gobierno santafesino entienden marcaron los comicios generales de este domingo es una onda expansiva que debería vibrar en simultáneo tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados.

En la Cámara baja, existe el convencimiento de que los radicales irán por la presidencia del cuerpo y pondrán fin a la era de dominio socialista, conforme lo dictaminado por las urnas.

Perotti se formó en una época en la que las identidades partidarias tenían una nitidez incuestionable muy ajena a la opacidad de estos días. Su idea de un bipartidismo a la vieja usanza en la provincia no deja de ser una nota nostálgica en el mandatario o algunos de sus cercanos. Siempre habló, ya sea para disentir o acordar con los radicales, pero nunca toleró el destrato -a su entender- de la indiferencia socialista.

Para la Cámara de Senadores, en la Casa Gris esperan que el mensaje de las urnas tenga la misma contundencia que los números. Desde parte del peronismo del Senado, lo que no es novedad, se bombardeó la gestión con más eficacia que cualquier otro misil que pueda haber partido de las huestes opositoras.

Fiel a su estilo encriptado, el rafaelino por ahora se limitó en las horas que sucedieron a la derrota en la bota a una felicitación de estilo por redes sociales la misma noche del domingo a "las ganadoras y los ganadores" de la contienda electoral de medio término. Y a convocar desde Cayastá a "seguir trabajando codo a codo por la provincia" para fortalecer un "proceso de recuperación" que a su juicio "se está dando" y del cual -sabe el rafaelino mejor que nadie- depende la suerte de la segunda mitad de su gestión y la continuidad o no del ansiado retorno peronista a la Casa Gris.

Fuente: La Capital. Nota de  Marcelo Carné - Jorge Sansó de la Madrid

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