Alberto Fernández enfocará en tres ejes la hoja de ruta del Gobierno para fin de año

POLÍTICA 19 de noviembre de 2021 Por Brenda STRUMINGER
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Terminada la campaña, que se extendió incluso hasta pasada la elección legislativa general con el acto que encabezó Alberto Fernández el miércoles en la Plaza de Mayo, el Presidente se prepara para la última etapa del año con tres ejes en mente: la institucionalización del Frente de Todos con vistas a la celebración de internas en 2023; la elaboración de un programa económico para acordar con el FMI; y un acercamiento a la oposición para empezar a entablar un diálogo que lleve a un eventual consenso sobre las pautas para pactar el refinanciamiento de la deuda externa. Cinco días después de los comicios, ninguno de los temas empezó a concretarse, pero diciembre será clave, aseguran en la Casa Rosada.

A pesar de que el Presidente anunció que enviará ese proyecto plurianual al Congreso en los primeros días de diciembre, el programa económico destinado a fijar las metas fiscales, de inflación y monetarias para los próximos años de cara a un acuerdo con el Fondo todavía está en elaboración en el Ministerio de Economía, que conduce Martín Guzmán.


Aún no existe siquiera un borrador, confiaron fuentes oficiales a Infobae. Recién la semana próxima estaría listo un primer esbozo, que luego debería pasar por revisión de la Secretaría de Legal y Técnica, a cargo de Vilma Ibarra. Los tiempos apremian -el Gobierno debe cerrar, como máximo, en marzo- pero los plazos de presentación aún son inciertos. De hecho, no se definió si el proyecto del Ejecutivo ingresará al Congreso antes o después del recambio legislativo, el 10 de diciembre. Por ahora, el Ejecutivo ya solicitó una prórroga de las sesiones ordinarias, y luego llamará a extraordinarias. En la Casa Rosada nadie cree que el plan pueda aprobarse antes de fin de año y apuntan a los primeros meses de 2022.


Con esa agenda en el futuro inmediato, el otro tema que el Presidente prioriza es la institucionalización del Frente de Todos, una idea que vienen planteándole los hombres más cercanos de su círculo después de dos años de resonantes disoutas internas con el Kirchnerismo y que Alberto Fernández empezaría a impulsar el año que viene. Según dijeron cerca del primer mandatario, buscará concretarlo a través de la creación una mesa de conducción nacional ejecutiva, que funcionaría como “órgano interpartidario consultivo y deliberativo”. Además, se impulsará la creación de “plenarios provinciales de la militancia”. Ambas elaborarían documentos de análisis político y programas electorales con vistas al nombramiento de candidatos para las primarias. El modelo a seguir sería el del Frente Amplio uruguayo.

El PJ, aseguran, sería “el eje vertebrador” o un “primus ínter pares”, según describió un hombre del riñón de Alberto Fernández, que señaló que el partido Justicialista “siempre compitió en frentes electorales”.

Mientras tanto, el proclamado diálogo con la oposición, que según el FMI es vital para que se acepte un acuerdo, como planteó días atrás uno de sus voceros, aún parece lejano. Pero el Presidente planea bajar el tono altamente crítico u chiclanero contra Juntos por el Cambio, dijeron fuentes oficiales a este medio.

Una primera señal en este sentido se expresó durante su discurso en la Plaza de Mayo, el miércoles, cuando Alberto Fernández evitó responsabilizar a la anterior administración por la toma de la deuda de 44 mil millones de dólares. Fue un giro con respecto al modo combativo que venía planteando durante la carrera por las Generales. En cambio, apuntó únicamente contra Mauricio Macri, el eje central de todos los cuestionamientos del Frente de Todos desde que se conformó, en 2019. Se mostró predispuesto a hablar con todos, excepto con el ex presidente.


En lo sucesivo, el primer mandatario planea profundizar el estilo conciliador y evitar incluso las críticas directas a Macri. “Lo de ayer fue una continuación de la campaña. Ahora se viene otro Alberto, más parecido al del comienzo de la gestión”, dijeron cerca del jefe de Estado.

Ya se están llevando diálogos por lo bajo entre dirigentes del oficialismo y del ala “blanda” de Juntos por el Cambio, que comanda el jefe de Gobierno porteño y eventual presidenciable, Horacio Rodríguez Larreta, confió un alto funcionario. Pero desde ambos espacios evitan revelar los detalles e interlocutores de esas conversaciones y encuentros: a ninguno le conviene de cara a sus bases.

La instancia de diálogo con la oposición también incluirá, dijeron en la Casa Rosada, a actores económicos, sindicales, y sociales, en el marco del Consejo Económico y Social a cargo del secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, y amigo de Alberto Fernández, Gustavo Béliz. Ayer, el CES volvió a reunirse por primera vez en varias semanas, en su doceavo encuentro. Pero desde sus filas aclararon que no se analizó el tema de la deuda. En cambio, avisaron que los diálogos empezarán en el Congreso, y luego se trasladarán al Consejo.

La coalición opositora se encuentra en pleno proceso de ordenamiento después del triunfo con sabor a poco que obtuvo en las elecciones generales del domingo pasado, donde el Frente de Todos recuperó varios puntos en la provincia de Buenos Aires -aunque no logró imponerse- y dio vuelta los resultados de las PASO en Tierra del Fuego -si bien perdió la mayoría en el Senado. Por ahora, no dan señales de predisposición al diálogo, cómo dejaron en claro en el documento emitido después del cónclave de la mesa nacional de Juntos por el Cambio, que se realizó el martes. No quieren quedar pegados al ajuste. Con la mira puesta en el traspaso de mando en 2023, apuntan a que sea el Gobierno quien se haga cargo plenamente de las consecuencias de un acuerdo que, dan por sentado, tendrá consecuencias negativas para la vida diaria y, por ende, en la opinión pública.

Mientras tanto, en los días post-electorales el Presidente mantenía una agenda nutrida, a diferencia de las PASO, cuando la devastadora derrota que derivó en crisis política interna lo llevó a recluirse en Olivos y bajar marcadamente el perfil. En cambio, a pesar de que sufrió un nuevo revés, desde el lunes encabeza una serie de reuniones y actos políticos, envalentonado por la remontada bonaerense.

Después del acto por el Día de la Militancia, anteayer Alberto Fernández encabezó un asado en Olivos con buena parte de sus ministros y un grupo de intendentes peronistas y kirchneristas, donde les agradeció por la campaña, volvió a reivindicar la mejora en los resultados, y ratificó su intención de convocar a internas en el oficialismo, dentro de dos años.

Ayer tenía planeado recibir a la madre del joven futbolista baleado por policías de la Ciudad, un encuentro que no se pudo concretar por el fallecimiento del joven, poco antes. En cambio, el Presidente participó de un homenaje en la sede de la Unidad de Información Financiera (UID) al jurista David Baigún, destacado por la Casa Rosada como “un maestro comprometido con la defensa inclaudicable de los derechos económico-sociales”. Para hoy tiene previsto encabezar el lanzamiento, en la Cancillería que conduce su ex jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, de una “mesa interministerial” por Malvinas.

Fuente: Infobae

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