El Gobierno y el Fondo ya discuten sobre las restricciones cambiarias

ECONOMÍA 23 de noviembre de 2021 Por Carlos Burgueño*
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Entre los capítulos que el gobierno sabe que no puede cambiar en un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se incluye la imposibilidad de eliminar las restricciones al acceso a los dólares para el público en general. El oficialismo sabe que liberar el cepo sería casi suicida, al menos durante el 2022, y busca que el organismo comprenda la situación y avale el sostenimiento de las regulaciones cambiarias vigentes; probablemente sin flexibilizaciones importantes. y que los eventuales desmantelamientos de las severas trabas, sólo se flexibilicen en un sendero largo, lento y de mediano plazo. A cambio de la comprensión, en el acuerdo de Facilidades Extendidas el gobierno se comprometería a comenzar a reducir la brecha cambiaria durante el 2022. Si bien no hay cifras concretas cerradas, la intención es que la brecha actual superior al 80% se vaya reduciendo, comenzando por una contracción no menor al 40/50% para el próximo ejercicio. La segunda que las reservas del BCRA se recompongan a un ritmo no inferior a los u$s5.000 millones anuales.

Saben las partes que un compromiso está directamente relacionado con el otro; y que la sustentabilidad del desmantelamiento de las restricciones para el acceso a los dólares para el público y empresas (fundamentalmente el financiero), dependerá de la existencia de divisas en las reservas. Ya que, lo contrario, una apertura acelerada de las compras de dólares sin mejorar las existencias del BCRA, generaría corridas y salidas de divisas y una debilidad cambiaria que profundizaría las falencias del tejido social argentino. Esta fue una de las cuestiones de las que se habló reiteradamente con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante las largas negociaciones que se mantienen desde fines del año pasado; y que la funcionaria habría aceptado. Georgieva le habría reconocido a los negociadores argentinos, que sostener los cepos múltiples es necesario, siempre que además haya una política de reconstrucción de reservas y una disminución de la brecha cambiaria.

El número imaginario de reservas que el BCRA debería mostrar anualmente como resultado “azul”, serían no menos de u$s5.000 millones. Y, obviamente, si son más mejor. Para los argentinos es un resultado absolutamente lograble, teniendo en cuenta que se proyectan para este año exportaciones por algo más de u$s70.000 millones, las que podrían transformarse en u$s80.000 en 2022 y alcanzar los u$s100.000 millones en algunos ejercicios.

Un tema central es cerrar la discusión por la reducción de la tasa de interés del acuerdo que firmaría Argentina, y que pasaría del 4 al 1% anual, lo que le permitiría al país ahorrar no menos de u$s6.000 millones en los 10 años de vigencia del acuerdo.

Guzmán viene reclamando la reducción desde febrero de este año. El ministro busca que se le aplique al país el tratamiento que el organismo tiene reservados para sus mejores clientes y que sostienen sus acuerdos financieros en situación de normalidad; y que, a los ojos del Fondo, muestran al mundo planes financieros, monetarios y macroeconómicos sustentables. Obviamente Argentina en su rol de moroso recurrente está excluida del beneficio, y la intención de Guzmán es lograr la masa crítica para que se apruebe aplicar al futuro acuerdo que negocia el país las tasa para los estados que tienen las cuentas en orden.

Además de las buenas artes de Guzmán, será también tarea de la diplomacia política del gobierno de Alberto Fernández la de conseguir el voto norteamericano y el de la Unión Europea para el momento que el tema llegue al board antes del cierre de las sesiones del FMI de 2021, esperadas para el 20 de diciembre. Ese día la conducción del organismo liberará a su personal, y cada uno irá a pasar las fiestas donde crea conveniente. Recién volvería la normalidad del trabajo a Washington en la segunda o tercera semana de enero 2021; cuando los empleados de todo tipo y rango vuelvan a ruedo. La esperanza oficial es que el tratamiento de la cuestión de las tasas de interés se concrete en no más de 20 días, en paralelo a la llegada al Congreso Nacional de la ley prometida por Alberto Fernández para avanzar con el tratamiento de normas macro plurianuales que coincidan con lo que se discute con el FMI.

Antes que todo esto deberá haber una tarea diplomática por ahora inconclusa. Convencer a Joe Biden de apoyar a la Argentina. El norteamericano tiene la llave del acuerdo. Con el 18% de los votos en el board, y ante la necesidad de conseguir el 85% de avales, sin Estados Unidos del lado argentino no habría posibilidad de reducir las tasas de interés del Facilidades Extendidas.

 

 

* Para www.ambito.com

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