Dólar: contra la preocupación de Cristina por la "fuga", Guzmán prevé una suba en la venta a los ahorristas

ECONOMÍA 21/12/2021 Por Fernando Gutiérrez*
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El rechazo al presupuesto de Martín Guzmán no impide sacar conclusiones sobre lo que el ministro tiene planeado en una de las áreas más sensibles de la política económica: la venta de dólares a los ahorristas. Y la lectura entrelíneas deja entrever una definición inesperada: el Gobierno asume que el año que viene seguirá la fuga de capitales, a un promedio de compra de u$s413 millones por mes.

El dato surge de proyectar lo que se espera por la recaudación del impuesto PAIS, es decir el recargo de 30% que se aplica a la compra de dólares para ahorro, para turismo o para la compra de servicios dolarizados por parte del público.

Y es un dato que llama la atención, porque va en contra de las últimas medidas oficiales, tales como la prohibición de financiamiento con tarjeta de crédito para el turismo. Además, ocurre en un momento muy especial, cuando la vicepresidente Cristina Kirchner acaba de plantear que "el principal problema" de la economía argentina es la bimonetariedad, que se refleja en la demanda de dólares tanto para ahorro como para transacciones cotidianas.

Sin embargo, los números son contundentes: en la presentación de Guzmán, el impuesto PAIS es, por lejos, el que tiene previsto el mayor incremento: sobre un aumento general de la recaudación tributaria del 45%, este recargo por la compra de dólares tendría un aumento del 79%. Para tener una referencia, el segundo impuesto de mayor incremento, que sería Bienes Personales, tiene previsto una suba de 56%.

Hablando en plata, Guzmán proyecta que entren a las arcas de la AFIP $173.188 millones por el impuesto PAIS. Lo cual implica que los argentinos destinarán $749.000 millones a comprar dólares durante todo el año próximo. Esa sería la cifra total que incluiría el valor oficial del dólar más el 30% del impuesto.

De acuerdo con la previsión del ministro, el dólar llegará a diciembre de 2022 con un valor de $131, lo que implica que su valor promedio para el año será de $116. Si se agrega el impuesto, el dólar "solidario" promedio sería de $151.

Esto implica que, según la previsión oficial, los ahorristas argentinos compararán durante 2022 unos u$s4.960 millones. Una cifra que equivale a un 12% de las reservas brutas del Banco Central y que supera la mitad del superávit comercial previsto en mismo presupuesto presentado por Guzmán.

¿Cuánto es mucho en una escasez de dólares?


A primera vista, es una situación difícil de imaginar, dado el celo que las autoridades están demostrando para evitar cualquier fuga de dólares, en un contexto de debilidad extrema de las reservas y en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Después de todo, la propia medida restrictiva del turismo, que supone para el Gobierno ganarse la antipatía de un vasto sector de la clase media, fue asumida como una medida necesaria para allanar el acuerdo con el FMI, que necesita garantías en el sentido de que la prioridad absoluta será el refuerzo de las reservas y que no habrá fugas.

¿Es mucho o poco una salida de u$s4.960 millones al año? Parece una cifra modesta si se la compara con años en que se produjeron grandes fugas de capitales, como por ejemplo el récord de u$s27.000 millones registrado en 2018, durante el peor momento de la crisis cambiaria del macrismo.

Sin embargo, no deja de ser un número elevado si se considera la vigencia de un cepo cada vez más reforzado. Después de todo, las cifras de octubre que alarmaron al Banco Central y que lo llevaron a establecer la nueva restricción para el turismo fue la demanda de u$s137 millones para atesoramiento y u$s265 millones en compra de pasajes de avión y gastos en el exterior con tarjeta de crédito.

Y las previsiones para noviembre indican una suba de 20%. Es decir, la proyección de Guzmán implicaría la aceptación de que durante todo el 2022 continuará vigente una demanda minorista de dólares por una cifra parecida a la de los últimos meses.

El ministro, al presentar el proyecto por primera vez -es decir, antes de que se establecieran las prohibiciones al crédito para el turismo- había justificado su previsión en la apertura de las restricciones sanitarias, que haría que los argentinos volvieran a viajar al exterior.

El aumento que la AFIP no festeja


Si resultara correcta la previsión de Guzmán sobre una inflación de 33% para el año próximo, entonces el aumento real que dejaría el impuesto PAIS en las arcas de la AFIP sería de un 34%. En la torta tributaria total, su peso sería de 1,5%.

Desde su creación a fines de 2019, este impuesto se ha transformado en un instrumento paradójico: ayudó a mejorar la recaudación durante el peor momento de la cuarentena, cuando toda la actividad se desplomaba. Sin embargo, el hecho de que aumente el ingreso por el impuesto PAIS nunca fue motivo de festejo para los funcionarios, porque lejos de ser una señal de reactivación económica, implicaba un síntoma de desconfianza por parte de los ahorristas, que corrían a cubrirse bajo el refugio del dólar.

El momento récord de recaudación de este tributo fue en agosto del 2020, cuando todavía estaba vigente la posibilidad de comprar masivamente el cupo mensual de u$s200 por persona al precio oficial. Con un récord de cuatro millones de ahorristas que se llevaban por la ventanilla del Banco Central u$s920 millones-, la recaudación del impuesto había totalizado $21.888 millones. Si se actualizara ese número según la evolución del tipo de cambio oficial, eso equivaldría hoy a $29.800 millones -casi el doble de lo recaudado el último noviembre-.

Pero tras las medidas de fin del año pasado que trabaron la compra de dólares por parte de ahorristas, la recaudación del impuesto PAIS cayó a cifras muy poco significativas.

De hecho, los $94.338 millones que se recaudaron por ese concepto entre enero y noviembre implica apenas un 74% de lo recaudado el año pasado. Pero si se aplica el efecto inflacionario, entonces se nota que la caída en términos reales fue mucho mayor: del orden del 50%.

Pero eso se explica por los muy bajos niveles de compras dolarizadas que ocurrieron durante el primer semestre. Hasta ese momento, el promedio mensual de lo que se recaudaba por impuesto PAIS era poco más de $7.000 millones.

Era una situación que todos sabían que no podía durar eternamente: ya fuera por la sensación de retraso cambiario, por el temor a una devaluación o por la reapertura de las fronteras que permitiría irse de viaje al exterior, era sólo cuestión de tiempo para que la demanda por dólares se volviera a manifestar.

Y es así que en noviembre se produjo la cifra récord del año: los $15.310 millones recaudados por el impuesto PAIS implican un motivo de preocupación en el Gobierno. Y por eso no es motivo de festejo el hecho de que Guzmán mantenga la previsión de una suba de 79% en ese tributo.

Claro, resta por ver si la previsión efectivamente se cumplirá -y entonces el Gobierno tolerará que los argentinos compren u$s413 millones todos los meses- o si, como los economistas prevén que ocurra con la inflación y el tipo de cambio, también en este caso las previsiones del presupuesto tendrán un divorcio de la realidad.

* Para www.iprofesional.com

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