Dólar versión 2022: los cinco puntos clave que definirán la política cambiaria que viene

ECONOMÍA 30/12/2021 Por Pilar Wolffelt*
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De cara al 2022, una de las principales expectativas del mercado estará puesta en la evolución del tipo de cambio oficial y todos intentan deducir cómo será la estrategia que llevará adelante el Banco Central (BCRA) para implementar la aceleración del crawling-peg, es decir, del ritmo de devaluaciones diarias.

La principal duda está en cuáles serán las otras políticas que deberán acompañar esta dinámica en el marco ideal de que se firme un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) alrededor de marzo del año que viene para garantizar que sea exitosa y no dispare la inflación en una Argentina en la que la devaluación del tipo de cambio siempre suele trasladarse a precios.

Aún hay mucha incertidumbre respecto de cuándo se pondrá en marcha esta estrategia finalmente y también sobre si habrá un aumento de tasa de política monetaria o no, como el mercado le está pidiendo al regulador financiero en estas últimas semanas.

Para entender mejor cómo será este proceso, iProfesional dialogó con diversos economistas al respecto, que anticiparon las cinco claves que regirán la política económica durante los primeros meses del 2022.

Clave1: el ritmo de inflación

Uno de los puntos en los que hay consenso entre la mayoría de los economistas respecto de que el dólar debería evolucionar cerca de los niveles de inflación mensual, tal como lo anticipó hace semanas el presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce, en un encuentro en la Unión Industrial Argentina (UIA).

El economista y director de MyR Asociados, Fabio Rodríguez, afirma que el BCRA parece afianzar el inicio de un nuevo crawling peg donde desliza el tipo de cambio a un ritmo cercano al 2% mensual y, si bien asegura que "sigue aún bastante por debajo de la inflación esperada para los próximos meses", no descarta que, una vez que se avance en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dicho ritmo se acelere.

Así, el economista Lucio Garay Méndez, de la consultora EcoGo, señala que "una de las claves es que el ritmo de devaluación por lo menos empate el de inflación". Y advierte que, por más que se acelere, si se sigue atrasando el tipo de cambio real respecto de los precios, se acentuaría el desequilibrio del mercado cambiario, con un potencial riesgo mayor para la balanza comercial.

"Con el nivel actual de reservas y el perfil de vencimientos en dólares de los próximos tres meses, seguir abaratando el dólar oficial puede perjudicar aún más esa dinámica", sostiene.

Sin embargo, por otro lado, advierte que el costo de subir el ritmo de devaluación es que incide sobre la inflación, que -a su vez- seguramente termine aumentando.

Así, según Nicolás Zeolla, economista jefe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), es esperable "que para 2022 el BCRA devalúe acompañando el ritmo de la inflación", sin embargo, espera que mantenga un sendero en el que el dólar no sea un factor aceleracionista. "Es decir, seguir un crawling peg pero no más que la inflación", aclara.

Clave 2: evolución de la cosecha

Un punto que los expertos mencionan como central también es cómo evolucionen las perspectivas para la cosecha de trigo.

"Las perspectivas para los dólares que van a ingresar en los próximos meses por la liquidación de las exportaciones del campo son buenas, lo que va a reforzar el ingreso de dólares", dice al respecto el economista de la Fundación de Investigación para el Desarrollo (FIDE).

Lo cierto es según indica el consultor especialista en agro, Pablo Adreani, en las últimas tres semanas (desde la última de noviembre a las dos primeras de diciembre), los productores vendieron 1,4 millones de toneladas de trigo de la cosecha nueva, 1,4 millones de toneladas de maíz y 860.000 de soja.

"Teniendo en cuenta que el trigo tiene un precio FOB de u$s300 por tonelada, el del maíz está en u$s250 y la soja cotiza u$s480, esos volúmenes equivales a un total de U$s420 millones en trigo, u$s362 millones en maíz y u$s412 millones en soja. Cerca de u$s1.200 millones en total", detalla.

Y, por otro lado, espera que hasta mediados de enero de 2022 se vayan a liquidar cerca de 2,5 millones de toneladas de trigo, 800.000 de maíz y 1 millón de soja. "Esto, en términos de divisas equivale a u$s750 millones de trigo, u$s200 millones de maíz y u$s480 millones de soja", indica Adreani.

Es decir, u$s1.400 millones en total a los que, si se les adicionan los u$s1.200 millones que mencionaba antes, da un total de u$s2.600 millones.

Sin embargo, hay opiniones encontradas al respecto, ya que algunos analistas anticipan que el número sería mayor y podría llegar a los u$s3.500 millones en el primer mes del año próximo mientras que otras voces advierten sobre una posible caída de los precios internacionales de los commodities en los próximos meses, principalmente por la expansión de la variante Ómicron, que podría alterar esta expectativa a la baja dado que se vería afectado el comercio internacional.

Clave 3: tasa de interés

Por otra parte, está la relación entre el ritmo de devaluación y la tasa de interés. Garay Méndez mención al respecto que la tasa de interés no puede quedar debajo del ritmo de devaluación.

"Si la tasa de devaluación esperada se encuentra por encima del interés que paga endeudarse en pesos, los incentivos que genera son apalancarse en pesos y retrasar la liquidación de divisas, lo cual reduce la oferta de dólares en un contexto en el cual el Banco Central las necesita adentro de las reservas", indica.

Sin embargo, el analista de EcoGo reconoce que "el costo de subir la tasa de interés es que, dado un stock constante de pasivos remunerados, hay una mayor inyección de pesos en la economía".

Explica que esto se da por mayores pagos de intereses de pases y Letras de Liquidez del Tesoro (LELIQs), que son instrumentos de deuda que utiliza el Central para absorber pesos y que ya en 2021 fueron el segundo factor de expansión de la base monetaria más grande.

Clave 4: acuerdo con el Fondo Monetario

Adicionalmente, los economistas señalan que el Banco Central debe presionar por un acuerdo con el FMI. "El perfil de vencimientos actual con el organismo es cada vez más difícil de afrontar, y de seguir efectuando los pagos de capital e intereses, en marzo las reservas netas pasarían a terreno negativo", alerta al respecto Garay Méndez.

Así, dice que el costo de seguir procrastinando el acuerdo perjudica el deteriorado balance de la autoridad monetaria.

Sin embargo, Zeolla opina que, a pesar del nivel de reservas acotado y la incertidumbre por la resolución del tema FMI, no hay necesidad de un ajuste brusco del tipo de cambio. eñala que, en la comparación histórica, el tipo de cambio real se encuentra en valores de 2011 y elevado frente al dólar de 2009.

Clave 5: credibilidad de las cifras

Finalmente, Rodríguez anticipa que algo razonable es esperar un nuevo escalón en las micro devaluaciones una vez que esté claro el panorama de cierre con el FMI, y de alguna manera tener un plafond para intentar anclar las expectativas y que dicho movimiento sea creíble.

En este sentido, el socio director de MyR Asociados considera que "el desafío no es menor, ya que este intento de pisar el acelerador pero a una velocidad menor que la inflación y que la tasa de interés, conlleva incertidumbre para los exportadores que tienen que liquidar toda vez que no se recompone lo suficiente el tipo de cambio". Además, supone un riesgo para el tenedor de pesos y ahorristas en plazo fijo, en tanto la tasa de referencia y la tasa del sistema siga clavada en 2,8% mensual con el dólar acelerando.

En este sentido, prevé que, en los próximos meses tanto el acuerdo esperado con el FMI como la credibilidad que se logre en los números plasmados en el documento darán la pauta del ritmo de devaluaciones mensuales a las que se pueda aspirar, dado el clima de expectativas de mercado.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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